¿Qué es una “estrategia nacional”?

Estrategia Nacional

At press conference at El Nuevo Día

Elías Gutiérrez

La distribución y la producción: el eterno pugilato

Este análisis lo realicé a finales de la década del 1980. Hoy sufrimos las consecuencias de haber insistido en la irresponsabilidad.

El rol y el grado de intensidad con que el gobierno interviene en la economía y en otras esferas en un país constituye una clara manifestación de la “estrategia nacional” de facto.  Hasta principios de la década del 1980, por ejemplo, los países del Atlántico Norte podían clasificar por vía de un patrón opuesto al de los países del Este de Asia.  A base de lo observado, parece ser que los países orientados hacia el desarrollo se distinguen de aquellos más orientados a la distribución. La distinción se nota tanto en las estructuras como en los procesos y estrategias.

Dos estrategias contrastadas muestran con claridad el propósito que persigo.  La primera será denominada estrategia distributiva.  La segunda será denominada estrategia productiva.  Las diferencias entre ambas se producen especialmente en cuatro (4) aspectos (atributos): 1) seguridad, 2) distribución, 3) ahorros, y 4) consecuencias a largo plazo. Veamos a quién asigna la sociedad el peso de gravedad de los roles y a responsabilidades institucionales bajo las dos estrategias.

La comparación entre las estrategias (Distributiva y Productiva)  se hace en función de la orientación que se desprende del esquema de prioridades predominante. Utilizo una tabulación que ordena en tres columnas atributos correspondientes a ambas estrategias nacionales. Llamo la atención a que la comparación utiliza una lista parcial de atributos.

Comparación Parcial

ATRIBUTOS Estrategia Distributiva Estrategia Productiva
Seguridad de Ingresos de Empleo
Responsabilidad recae en El Estado El Patrono
Cubierta Ciudadanos Personal de la empresa
Elegibilidad Derecho ciudadano Desempeño
Políticas típicas de Gobierno Empleo PlenoCompensación por Desempleo Estabilidad/Crecimiento de la empresa
Financiación El Individuo El Individuo o la Familia
Distribución El Estado Redistribuye La Empresa Distribuye
Responsabilidad El Estado El Patrono
Criterios Membresía Membresía y Desempeño
Medios Pagos de Transferencia Salarios y Ganancias Compartidas
Financiación Impuestos y Préstamos Ganancias Corporativas
Política Salarial Elevado Salario Mínimo Salario Mínimo de Mercado
Ahorros Ahorros Ahorros
Subsidiados los Préstamos Subsidiado el Ahorro
Penalizado el Ahorro Penalizados y Redirigidos los Préstamos
Efectos a Más Largo Plazo Efectos a Más Largo Plazo Efectos a Más Largo Plazo
Ahorro Ahorro Menguado Ahorro Sustancial
Salarios Rigidez Flexibilidad
Movilidad Laboral Escaso Grado de Movilidad Alto Grado de Movilidad
Responsabilidad por Ingresos Dependencia Creciente sobre el Estado La Empresa y la Familia Retienen un Alto Grado de Responsabilidad Económica
Prioridades Políticas Predomina lo Procesal El Desempeño Sustantivo Predomina

El gasto de gobierno, relativo al tamaño de la economía, refleja las prioridades políticas de la nación.  En los países de Europa Occidental y, aunque en menor grado, también en los EE UU, se ha tolerado que los ingresos reales –luego de impuestos– de quienes trabajan y producen hayan declinado.  No obstante, los ingresos de todos los grupos que dependen de pagos por transferencias han sido protegidos.  A este modelo se ha denominado “Estado del Bienestar”.

El gobierno ha optado por otorgar la mayor prioridad al realce y protección del estándar de vida de aquellos que no producen, en contraste con el de aquellos que sí producen.  Pero, además, los pagos de transferencia han sido elevados a niveles superiores a los que se está dispuesto a financiar por medio de los impuestos requeridos.  De ahí el crecimiento desordenado de obligaciones para las cuales no existen fuentes de pago.  Estas obligaciones tendrán que ser pagadas por las próximas generaciones. En la alternativa, se convertirán en pérdidas de los acredores. Esa realidad constituye una enorme irresponsabilidad e injusticia para con los hijos y nietos de la generación que controla políticamente las decisiones fiscales. He venido señalando la gravedad de esta realidad por décadas. Hoy día ya no hay duda sobre el resultado que tendrá la irresponsabilidad. El mismo se manifiesta en crisis fiscal, insolvencia de los sistemas de retiro públicos o privados y dificultades en el campo de la competencia internacional. Es decir, volvemos al tema de la estrategia nacional pero ya en su dimensión de efectividad. Efectividad para sostener posiciones de relativa superioridad en los mercados de exportación, producción y, por ende, ocupación.

En realidad el problema de la competitividad es relativo. El mismo surge precisamente con la emergencia de países que presentan una ventaja relativa.  La ventaja que les da el contar con la fuerza de una estrategia superior para competir en el plano internacional de la producción.  La estrategia puede ser producto de un proceso deliberado o ser secuela de condiciones históricas y culturales. Lo que es insoslayable es que cada país tendrá que elegir entre ser más capaz en la competencia internacional o sufrir las consecuencias de no prevalecer en ella.  La elección es clara.  Las opciones se definen en función de un balance entre prioridades de desarrollo y distribución.

En cuanto a los Estados Unidos, el balance requiere cambios de prioridad y cambios procesales, así como cambios reales y sustantivos en las políticas de gobierno.  Es decir, se requieren cambios políticos.  Esos cambios se deberán reflejar en una más alta prioridad al ritmo de crecimiento de la productividad.  Este deberá ser mucho más rápido que el logrado durante las pasadas décadas.  Los incentivos deberán reasignarse entre los que trabajan y producen.  Cada generación deberá responsabilizarse por la disposición de la producción, el ingreso y la riqueza.  Este cambio en prioridades es indispensable para que sea factible funcionar dentro de una estructura de gobierno fraccionada, descentralizada, dominada por grupos de interés especial y caracterizada por la difusión instantánea de opiniones e impresiones a través de los medios de comunicación. Medios que, aunque pretenden negar la realidad, responden cada vez en mayor grado a tendencias ideológicas y, en ocasiones han caído bajo el control de partidos.

Puerto Rico encaja dentro de la estructura de gobierno de los Estados Unidos.  De esa estrutura se han adoptado en la Isla las prioridades políticas y económicas, los programas y los estilos políticos.  Como resultado de esa transformación,  no obstante su pobreza relativa, Puerto Rico ha optado por establecer prioridades de distribución sobre las de producción. Esto ha ocurrido prematuramente.  El País no cuenta con los acervos de riqueza física ni humana para financiar una estrategia de esa índole.  El coste, de persistir en ella, es la intensificación de la dependencia y el desplazamiento inevitable a una situación de entrampamiento que hará imposible escapar de la trampa política que paraliza actualmente los procesos de desición.

El dilema estriba en que en un sistema de gobierno republicano y democrático (en el sentido estricto de los términos) las mayorías, a través de sus representantes, establecen las prioridades y éstas pueden estar encontradas con estrategias adecuadas para competir en el mercado mundial.  La estructura demográfica, por ejemplo, puede estar sesgada hacia los grupos que dependen de programas de redistribución para sostener sus ingresos y su estándar de vida.  ¿Cómo puede un país bajo esas circunstancias alcanzar un nivel de competitividad que le permita a la larga sostener políticas de redistribución sin transferir a futuras generaciones el coste de las mismas?  Especialmente cuando el salto prematuro hacia la estrategia de alta valoración del  ¨hoy y ahora¨ (presentismo) ha provocado la erosión de la ética del trabajo y, en perversa espiral, va intensificando aceleradamente la cultura de la dependencia.  Por eso precisamente, en el caso de Puerto Rico, se hace cada vez más valiosa para la población la ciudadanía. La ciudadanía del país metropolitano. Del país que se asocia como origen de los flujos monetarios que dispendian las transferencias. Los derechos asociados que se perciben en lo relativo al ingreso desvinculado del desempeño económico redundan en una creciente dificultad para financiar y acumular los medios de la producción y perpetúan la cultura de la dependencia y la irresponsabilidad.  Este es el problema que emana colateralmente de una estrategia nacional incorrecta. 

About Elías Gutiérrez

Profesor de la Escuela Graduada de Planificación de la Universidad de Puerto Rico desde 1966. Nació el 3 de julio de 1942 en la ciudad de Nueva York. En 1945 se traslado a Puerto Rico. En 1964 y 1965, respectivamente, obtuvo grados de Bachillerato y Maestría en Economía de la Universidad de Puerto Rico. En 1966, cursó estudios postgraduados en Planificación Económica en el Instituto de Estudios Sociales de La Haya, Holanda. Más tarde, en 1969 y 1973, respectivamente, obtuvo grados de Maestría y Doctorado en Economía y en Planificación Urbana y Regional de la Universidad de Cornell.
This entry was posted in Economic Policy, Economics, Planning, Policy. Bookmark the permalink.

Leave a Reply