Carta Abierta al Gobernador Electo Alejándro García Padilla

Estimado señor Gobernador Electo:

Deseo por este medio dejar constancia de lo que considero el mejor curso de acción, si de contribuir al bienestar del país se trata. Esta es la primera vez que me siento compelido a escribir una carta al gobernador electo. No creo que esta misiva llegue a sus manos. Lo más probable es que sea recibida por un ayudante y referida a la oficina que atiende las miles de comunicaciones que son normalmente recibidas en Santa Catalina. No obstante, si no sigo mis instintos no podré dormir tranquilo. Por eso he decidido hacerla una carta abierta.

Como usted sabe, soy economista y profesor de planificación en la UPR, donde llevo 42 años en la cátedra. He ejercido en la práctica privada y he colaborado desinteresadamente con la mayoría de los gobernadores de Puerto Rico desde el segundo término de Rafael Hernández Colón. Dirijo la Escuela Graduada de Planificación Salvador M. Padilla de la UPR desde 1998. Hago el recuento de mi experiencia porque pienso que me da autoridad para hacerle los planteamientos que desarrollo a continuación.

En primer término debo decirle que la economía de Puerto Rico no está pasando por un mero ciclo recesionario. No, la economía de Puerto Rico sufre una condición de estancamiento. Ello hace que las recetas que se derivan de la teoría desarrollada por John Maynard Keynes sean inefectivas en nuestra disyuntiva.

Nuestro problema no consiste de una insuficiencia en la demanda agregada que pueda compensarse por el gasto público. Para complicar aun más la situación actual, el nivel de deuda acumulada por el gobierno y por el sector privado de la economía de Puerto Rico, no permiten continuar financiando gastos con el propósito de estimular la demanda agregada. De ahí que la “creación de empleos” no puede lograrse desde el sector público.

Puerto Rico confronta una insuficiencia de riqueza productiva. En términos más comúnmente utilizados, una insuficiencia de capital. La plataforma de producción de la economía se ha encogido. Peor aun, la que permanece en operación sufre de obsolescencia. Algo similar ocurre con el “capital humano”. La calidad del sistema educativo del país en todos los niveles no llega a los niveles requeridos para mantener la población en edad de trabajo en posición de añadir valor a la economía del mundo. Aquí radica el grave problema del país. Con estas limitaciones no es posible competir en la economía global.

Temo que las promesas de campaña le perseguirán durante los próximos cuatro años. El sistema político electoral ha logrado que en el léxico dominante se hayan colocado los bueyes detrás de la carreta. Los puestos de trabajo no pueden ser “creados” por el gobierno. En todo caso, es el sector privado el que puede hacerlo. No obstante, lo hará sólo si hay necesidad de cada puesto de trabajo. Es decir, si se justifica en función de la contribución que se espera de cada uno a la actividad productiva de la empresa que lo demanda.

Nuestro gobierno se ha convertido en un obstáculo para la producción, para el proceso que añade valor a la economía, para la operación cotidiana de las actividades productivas, para la acumulación de capital que es esencial para generar producción, y para las transacciones que permiten el funcionamiento de la economía moderna. En síntesis, nuestra economía no es viable.

Hoy día, el gobierno de Puerto Rico estimula la dependencia de tres cuartas partes de la población de forma directo o indirecta. Esa dependencia ha sido financiada con ahorros provenientes de los Estados Unidos y por impuestos extraídos a la clase media residente en Puerto Rico. Ese es el “modelo económico” del que tanto se habla. Un modelo que comenzó con el objetivo de la producción y ha derivado a uno en dónde el consumo y la destrucción de valor son objetivo y resultado.

Señor gobernador electo, el gobierno tiene que reconocer finalmente que se ha convertido en una pesada carga para nuestra sociedad. La estrategia requerida es, pues, una que conllevaría la reducción inteligente, pero significativa, del sector público en favor de la expansión del sector productivo privado.

Sé que lo que estoy indicando choca con idearios y plataformas políticas. Esa realidad es la que ha impedido que hasta la fecha no hayamos logrado aceptar la realidad y acometer las acciones necesarias. Mientras fue posible recurrir al crédito para financiar la posposición de este amargo despertar, esa fue la conducta de todos los gobernadores que le han antecedido. Me temo que usted no tendrá esa ventaja. El objetivo rector estratégico deberá ser la expansión de la plataforma de producción. Para ello será necesaria la acumulación de capital productivo. Todas la medidas que tome desde la gobernación deberán ir dirigidas a alcanzar ese objetivo estratégico. El resto caerá por su propio peso. Recuerde, no hay margen para financiar la postergación.

Elías R. Gutiérrez, Ph.D.

About Elías Gutiérrez

Profesor de la Escuela Graduada de Planificación de la Universidad de Puerto Rico desde 1966. Nació el 3 de julio de 1942 en la ciudad de Nueva York. En 1945 se traslado a Puerto Rico. En 1964 y 1965, respectivamente, obtuvo grados de Bachillerato y Maestría en Economía de la Universidad de Puerto Rico. En 1966, cursó estudios postgraduados en Planificación Económica en el Instituto de Estudios Sociales de La Haya, Holanda. Más tarde, en 1969 y 1973, respectivamente, obtuvo grados de Maestría y Doctorado en Economía y en Planificación Urbana y Regional de la Universidad de Cornell.
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