Subdesarrollo

No importa cuál sea la noticia, si es mala los populares salen en automático a culpar al gobernador Luis Fortuño. Medir el desarrollo es tarea difícil. De hecho, por siglos, el concepto mismo del progreso y el desarrollo fue desconocido para la humanidad. Durante la época agraria el crecimiento –que no es sinónimo de desarrollo– ocurría a razón de tasas que alcanzaban a duras penas el 1 por ciento cada cincuenta años.

La humanidad descubrió el crecimiento con la invención de la industrialización y el aumento en productividad que se derivó de nuevas formas de organización de la producción. Es decir, la acumulación de capital y la tecnología aplicada a la producción han sido responsables del crecimiento. El concepto del crecimiento es de naturaleza cuantitativa. Se reduce a producir hoy más que ayer. El desarrollo ha sido más esquivo como concepto porque incorpora el factor “calidad”. No es suficiente más, sino que se requiere que sea mejor.

Nuestro país sufre de crecimiento insuficiente para satisfacer las necesidades que ha ido introduciendo la población en su esquema mental y en sus patrones y expectativas de consumo. El país, a pesar del progreso logrado durante los últimos setenta al, en comparación con Europa y Estados Unidos, muestra un relativo subdesarrollo. Lo muestra, no sólo en el estándar de vida, sino en las estructuras que organizan la vida ciudadana. Es decir, el gobierno.

El gobierno que hemos organizado responde, en papel , a un modelo de avanzada. En la práctica, no obstante, el sector público del país se encuentra subdesarrollada. Responde a influencias partidistas y a una concepción paternalista que cautiva a la población y la convierte en rehén dependiente del gobierno. El asistencialismo y la dependencia se ha convertido en instrumento manipulado para alcanzar y retener el poder político. El resultado ha sido nefasto.

La noticia que rompió hace unos días con relación a la calificación del crédito del gobierno y sus agencias es un buen ejemplo. La reacción ha sido casi pueril. Unos y otros buscan cómo convertir la situación en arma política contra la administración saliente o la entrante. Los argumentos que escucho son tan descabellados que dan grima. Se aprovecha que la naturaleza del proceso de calificación de crédito no es de general conocimiento por la población para torcer la discusión del tema.

Se busca un culpable. Un culpable que no sea del clan, que no pertenezca a la familia, que sea del otro bando. He aquí la manifestación más clara de nuestro subdesarrollo.

About Elías Gutiérrez

Profesor de la Escuela Graduada de Planificación de la Universidad de Puerto Rico desde 1966. Nació el 3 de julio de 1942 en la ciudad de Nueva York. En 1945 se traslado a Puerto Rico. En 1964 y 1965, respectivamente, obtuvo grados de Bachillerato y Maestría en Economía de la Universidad de Puerto Rico. En 1966, cursó estudios postgraduados en Planificación Económica en el Instituto de Estudios Sociales de La Haya, Holanda. Más tarde, en 1969 y 1973, respectivamente, obtuvo grados de Maestría y Doctorado en Economía y en Planificación Urbana y Regional de la Universidad de Cornell.
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