Metas y soluciones

En la confusión enorme que nos atolondra en este país nuestro existe un verdadero enredo en el vocabulario. Quisiera señalar sólo uno en este breve comentario.

Se trata de la frecuente confusión entre metas y soluciones. Es decir, entre lo deseado y el camino a seguir para lograrlo. Por ejemplo, el país sufre de un desempleo crónico que se refleja, no sólo en la tasa de desempleo sino, en la tasa de participación en el mercado laboral. Por supuesto, no me refiero al mercado laboral informal.

Volvamos a la confusión. Si le preguntan a un candidato político ¿cómo atacará el desempleos? Contestará diciendo que creará tanto miles de empleo. Claro, eso es lo que le ha planteado. Pero, ¿cómo lo hará ya que hasta ahora el fracaso ha sido de todos los que han detentado el poder ejecutivo desde hace, por lo menos veinte años? La respuesta es categórica, nos dirá que, para ello se transformará la economía del país en una caracterizada por la independencia del petróleo, el uso de fuentes de energía renovable y la agilidad de los procesos burocráticos que empantanan la otorgación de permisos de construcción.

Pero, ¿cómo traducirá el candidato el deseo de elevar el número de puestos de trabajo ocupados? En ocasiones, presionado por la insistencia de la pregunta, candidato puede recurrir a cursos de acción verdaderamente inesperados. Por ejemplo, se nos dice que el gobierno exigirá a cada empresa ya existente que emplee un trabajador adicional a cambio de algún incentivo. Nada se precisa en cuanto a la probabilidad que tal curso de acción tenga viabilidad alguna. Más aun, ¿porqué no se ha ensayado ya, si la solución es tan sencilla y evidentes?

Ningún candidato precisa, ni el curso de acción, ni el coste requerido. Ninguno explica cuanto se requiere en inversión de capital para crear un puesto de trabajo en la manufactura, o en la agricultura, o en la industria de servicios financieros, o en el comercio, o en el gobierno. Sin esa cuantificación valorativa, no es posible comparar qué conviene más en cuanto a la utilización de recursos escasos.

Todo lo que he dicho es de sentido común. No obstante, los candidatos en contienda no se lo señalan al contrario. No lo hacen porque ellos tampoco tienen la menor idea de cómo contestar las preguntas.

La verdad es que el gobierno agotó las posibilidades de subsidiar la creación y sostenimiento de puestos de trabajo, porque llegó a su límite financiero. Ahora, los recursos están obligados a ser utilizados en ciertas partidas: pago de principal e intereses de la deuda pública, pago de la nómina, pago de los costes de operación del gobierno, pago de pensiones y subvenciones sociales. No hay margen para nada más.

Sólo se abre la posibilidad de aplicar capital privado al esfuerzo para expandir la plataforma de producción y aumentar las oportunidades de añadir puestos de trabajo. Y aquí es donde la locura hace crisis. La retórica populista encierra a los candidatos y les obliga a maldecir y renegar del único camino que le queda al gobierno.

About Elías Gutiérrez

Profesor de la Escuela Graduada de Planificación de la Universidad de Puerto Rico desde 1966. Nació el 3 de julio de 1942 en la ciudad de Nueva York. En 1945 se traslado a Puerto Rico. En 1964 y 1965, respectivamente, obtuvo grados de Bachillerato y Maestría en Economía de la Universidad de Puerto Rico. En 1966, cursó estudios postgraduados en Planificación Económica en el Instituto de Estudios Sociales de La Haya, Holanda. Más tarde, en 1969 y 1973, respectivamente, obtuvo grados de Maestría y Doctorado en Economía y en Planificación Urbana y Regional de la Universidad de Cornell.
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