Expectativas

Los partidos han inculcado en la mentalidad colectiva del electorado potenciales que en realidad no tienen. De ahí que se le atribuyan inapropiadamente éxitos y fracasos a los candidatos a reelección y elección. Los gobernadores no tienen el poder para conducir la economía del país. Esto es especialmente cierto cuando la economía no está centralmente planificada y responde a una organización capitalista.

Ahora bien, un gobernador o presidente, en combinación con el poder legislativo, puede regentear las finanzas públicas de forma irresponsable. El comportamiento del sector público puede, entonces, arrastrar al sector privado de la economía y producir inflación, recesión, depresión y, en ocasiones, la insolvencia del Estado.

Los partidos políticos tienen la capacidad para servir de obstáculos formidables e impedir que se establezcan estilos responsable para manejar las finanzas de Estado. Pueden, además, impulsar políticas cuyos efectos pueden resultar ser extremadamente negativos. Frecuentemente, esas políticas se presentan al electorado como medidas de “justicia social”. Un área especialmente vulnerable a la intervención partidista con resultados negativos se da en los mercados laborales. La legislación laboral se va extendiendo en función de protección de los trabajadores y de retribución mínima. A la larga, se produce un entramado de leyes y reglas que imprimen inflexibilidad al mercado laboral con el resultado de producir condiciones que reducen la oferta de puestos de trabajo. Más aun, producen condiciones que encarecen la producción local y limitan su viabilidad en mercados externos.

La elección de un gobernador o presidente con la expectativa de que: “creará suficiente número de puestos de trabajo como para generar empleo pleno”; si esperamos que un gobernador o presidente sea capaz de “reducir el número de asesinatos a los niveles típicos de la década del 1960”; si se espera, además, que un gobernador o presidente sea capaz de elevar el estándar de vida, reduzca la carga contributiva, garantice que las tarifas por utilidades públicas (como la electricidad) se reduzcan significativamente, que se garanticen los puestos de trabajo en el gobierno y que no se le hable de la deuda pública a los los electores; si se alimentan tales expectativas, el resultado será la frustración, el continuo “voto castigo”, la discontinuidad e inestabilidad.

Reduzcamos las expectativas a un nivel prudente y esperemos de un gobernante que por lo menos no cause daños mayores.

About Elías Gutiérrez

Profesor de la Escuela Graduada de Planificación de la Universidad de Puerto Rico desde 1966. Nació el 3 de julio de 1942 en la ciudad de Nueva York. En 1945 se traslado a Puerto Rico. En 1964 y 1965, respectivamente, obtuvo grados de Bachillerato y Maestría en Economía de la Universidad de Puerto Rico. En 1966, cursó estudios postgraduados en Planificación Económica en el Instituto de Estudios Sociales de La Haya, Holanda. Más tarde, en 1969 y 1973, respectivamente, obtuvo grados de Maestría y Doctorado en Economía y en Planificación Urbana y Regional de la Universidad de Cornell.
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