Resultados de la Turbo-fuga

Hagan conmigo el siguiente ejercicio mental. Pensemos que han transcurrido 10 años. Durante ese tiempo, diez años, las macro-tendencias que hoy vemos marcando el paso de los acontecimientos transformaron la sociedad puertorriqueña. Pintemos un escenario que describa las circunstancias probables del Puerto Rico del 2023.

Los partidos continuaron dominando el aparato de la administración pública. La situación de los Estados Unidos (EEUU) no ayudó. El gobierno federal perdió su posición de liderato ante la ciudadanía. La incapacidad del Congreso para acometer la crisis financiera del gobierno federal provocó que los gobiernos municipales y estatales acometieran sus propias iniciativas. La ingobernabilidad se elevó a niveles peligrosos.

En Puerto Rico la ingobernabilidad, que ya era patente a finales del siglo XX, se desbocó. Las limitaciones financieras forzaron a que las corporaciones públicas más importantes fueran tomadas en sindicatura por el Banco Gubernamental de Fomento Económico. La crisis financiera se agudizó y causó dos cambios de gobierno. La legislatura aprobó, temprano en el período, legislación que permitió que los municipios recurrieran a procedimientos de bancarrota.

La mitad de los gobiernos municipales de Puerto Rico se acogieron a la protección de la nueva ley de quiebras. Como resultado de las nuevas disposiciones legales, los suplidores de servicios y materiales percibieron que el riesgo de entrar en negocios con los municipios era insostenible. Exigieron pago inmediato, pagos por transferencia electrónica, garantías y colateral. Además, elevaron los precios a los gobiernos municipales. Los gobiernos municipales perdieron todo grado de viabilidad financiera.

El sistema de salud del gobierno central se vio forzado durante la década a contraerse. La escasez de médicos y enfermeras obligó al gobierno a importarlos de países Latinoamericanos. Un buen contingente de los que había estado trabajando en Venezuela, fueron traídos a Puerto Rico. Esto ocurrió luego del colapso final del régimen cubano.

Durante estos diez años la emigración de la isla se tradujo en una salida neta de 750,000 personas. Los efectos fueron notables y amplios en su radio de acción. La emigración no fue como ninguna experimentada entes por la isla. Las familias de clase media se fueron con sus activos financieros y con su capacidad para producir. Las familias más viejas se llevaron sus ahorros. Las familias que no encontraron puestos de trabajo para sus jefes, se fueron luego de vender sus viviendas a descuento de entre 40 y 50 por ciento. Muchos, simplemente, abandonaron las viviendas dejando de cumplir con los pagos hipotecarios.

La perdida de riqueza financiera y real incidió negativamente sobre la demanda por viviendas, automóviles y gastos discrecionales. El efecto de descapitalización en la industria gastronómica fue devastador. Con el cierre de docenas de restaurantes, las áreas urbanas sintieron un deterioro acelerado de múltiples áreas.

El negocio de reparación de autos entró en expansión. Ante la reducción en la demanda de reemplazo, la reparación y el canibalismo para obtener piezas se generalizó. El parque automovilístico vio la edad mediana de los autos dispararse y alcanzar los 15 años. Las bromas y comentarios hacían referencia al parque automovilístico de Cuba. La vejez de las unidades hizo que el cumplimiento con los estándares federales de emisiones se hizo imposible. Tampoco se pudo cumplir con los estándares para aire limpio que rigen sobre la generación de energía eléctrica. La Autoridad de Acueductos y Alcantarillados no pudo cumplir con los estándares que aplican a las plantas de tratamiento de aguas usadas.

La calidad de vida se deterioró marcadamente. La fuga de capital se unió a la perdida de población para elevar el coste de la financiación a niveles no viables. El objetivo de las familias se enfocó en una sola alternativa: escapar.

A pesar de los problemas de gobernanza, la economía de los EEUU logró expandirse y elevar la demanda por trabajo comenzando en 2016. Ello sucedió no sin antes pasar por un periodo de ajuste difícil y políticamente agrio. Los ajustes en los programas de beneficencia fueron dolorosos.

La expansión económica y los ajustes en programas federales contribuyeron a impulsar la emigración desde Puerto Rico hacia el continente. Al finalizar el 2023 la emigración continua pero a ritmo atenuado. Ello porque las familias que aun quedan en la isla tienen una mediana de edad y niveles de ingreso que les hace difícil el desplazamiento al continente. La tasa de suicidios se ha disparado.

About Elías Gutiérrez

Profesor de la Escuela Graduada de Planificación de la Universidad de Puerto Rico desde 1966. Nació el 3 de julio de 1942 en la ciudad de Nueva York. En 1945 se traslado a Puerto Rico. En 1964 y 1965, respectivamente, obtuvo grados de Bachillerato y Maestría en Economía de la Universidad de Puerto Rico. En 1966, cursó estudios postgraduados en Planificación Económica en el Instituto de Estudios Sociales de La Haya, Holanda. Más tarde, en 1969 y 1973, respectivamente, obtuvo grados de Maestría y Doctorado en Economía y en Planificación Urbana y Regional de la Universidad de Cornell.
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