Sorpresas y la condición actual de la economía

Cuando se indaga en torno a los vericuetos de la economía de Puerto Rico se encuentran detalles que, al admitirse como datos factuales, asustan.

Los crecimientos que en un momento fueron producidos por la Junta de Planificación para ser utilizados como supuestos básicos para estimar recaudos y conformar presupuestos, se tambalean. La propia Junta de Planificación los ha recortado por la mitad. Las consecuencias de ese ajuste tienen efectos de importancia.

Una expectativa de crecimiento inferior se combina con la ausencia de fondos federales de emergencia hechos disponibles por el gobierno federal. A estos fondos se les conoce por el acrónimo ARRA. Cerca de 7,000 millones fueron recibidos por el gobierno de Puerto Rico para ser utilizados a modo de estímulo durante el período de contracción de los pasados cinco años causa. Al agotarse este flujo de capital desaparece el estímulo y se reduce el crecimiento real y el esperado.

El fenómeno de reducción del crecimiento y su potencial no debe ser sorpresa. Los fondos ARRA tenía fecha cierta de muerte, puesto que eran de naturaleza temporal. Tal cosa era conocida por el gobierno y por la oposición.

La capacidad de crecimiento de la economía de Puerto Rico ha menguado significativamente durante la década. Puerto Rico ha perdido gran parte de su sector de manufactura. Ha perdido, desde hace ya mucho tiempo, su agricultura. El sector de servicios es ineficiente. El sector de utilidades públicas ha sido administrado de forma catastrófica por un gobierno que ha permitido que sean los sindicatos los que dirigen las empresas públicas estratégicas. Los partidos políticos han descalabrado los gobiernos municipales y al gobierno central, convirtiendo al sector en un destructor de recursos y de capital social. Este es precisamente el problema que confronta el país. Esto no debiera ser sorpresa para nadie.

No obstante, pululan grupos de interés especial que, por un lado, ponen el grito en el cielo porque el proceso de transición va descubriendo que la situación es peor de lo que presentaba el partido de gobierno y, por otro lado, continúan oponiéndose a las medidas de prudencia y responsabilidad fiscal. Tal cabriola de pensamiento y contradicción en sus propios términos, solo es posible en el capo de la política.

No debe ser sorpresa para nadie lo que está percolándose el e Comité de Transición. El que no sea de conocimiento total para muchos se debe a los efectos que tiene la intervención de los partidos políticos en la producción, administración e interpretación de los datos financieros y económicos. Es de interés de los que están en el poder mostrar que la situación es buena o mejor. La oposición adopta el objetivo y el interés contrario.

El resultado neto de esta forma de manejar el gobierno y sus libros de cuentas resulta funesta. No hay forma de asignar credibilidad a los indicadores oficiales. Solo quedan a salvo, por el momento, aquellos que son producidos y administrados por el gobierno federal.

About Elías Gutiérrez

Profesor de la Escuela Graduada de Planificación de la Universidad de Puerto Rico desde 1966. Nació el 3 de julio de 1942 en la ciudad de Nueva York. En 1945 se traslado a Puerto Rico. En 1964 y 1965, respectivamente, obtuvo grados de Bachillerato y Maestría en Economía de la Universidad de Puerto Rico. En 1966, cursó estudios postgraduados en Planificación Económica en el Instituto de Estudios Sociales de La Haya, Holanda. Más tarde, en 1969 y 1973, respectivamente, obtuvo grados de Maestría y Doctorado en Economía y en Planificación Urbana y Regional de la Universidad de Cornell.
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