¿Qué podemos pedir de un gobernador?

Hoy día el electorado descarta a los funcionario electos cuando los medios le convencen de incompetencia o de incumplimientos. Incompetencia para lograr objetivos que el electorado adoptó y convirtió en expectativas. Incumplimiento de promesas de campaña que se convierten en puntos de referencia para juzgar a los funcionarios. Esto aplica especialmente a los jefes de gobierno. Frecuentemente, las expectativas y las promesas son de naturaleza fiscal y económica.

Ahora bien, ¿qué puede esperarse de un gobernante? Concretamente, un gobernante que ejerce en el contexto de una democracia. Estoy convencido que se está esperando de los gobernantes y de los gobiernos más de lo que pueden lograr y cumplir. Ese es ciertamente, el caso de Puerto Rico.

El electorado espera que el gobernador sostenga el crecimiento de la economía y que dirija al gobierno para resolver todo tipo de problema social. Esa misión general puede convertirse en un listado de ingredientes que no agotan las expectativas de la población. Por ejemplo, el gobernador deberá “crear empleos” suficientes para mantener la tasa de desempleo baja y bajando. De ser necesario, el gobierno deberá proveer puestos de trabajo en el sector público para absorber la fuerza laboral excedente. El gobernador deberá mostrar “obra” luego de unos meses en el poder. Es decir, que el gobierno deberá acometer y completar proyectos de infraestructura de envergadura, cuya construcción “estimule” la economía.

El gobierno deberá proveer servicios de agua potable, alcantarillados, energía eléctrica y transportación a tarifas reducidas. El gobierno deberá operar sin aumentar arbitrios e impuestos, excepto a los “ricos” y a las corporaciones “foráneas”. El gobierno deberá proveer educación gratuita. El gobierno deberá proveer servicios de sanidad pública a todos los que “no puedan costear un plan médico privado”. El gobierno deberá controlar, de alguna forma, los precios de la gasolina, gas licuado y tarifas por servicios públicos constantes o reduciéndose. El gobierno deberá subsidiar la agricultura, proteger a los comerciantes locales, subvencionar a los gobiernos municipales,

La lista de lo que se espera que provea el gobierno debe ser acompañado por otra lista que incluye lo que el gobierno no podrá hacer. El gobernador cuidará de que su gobierno no sea catalogado como “anti obrero”. Para ello, buscará, a toda costa, la “paz laboral”. Ello significa que los sindicatos del sector público alcanzarán sus objetivos, sin excepción.

El gobernador deberá controlar el crimen. Esto deberá lograrse sin poner en marcha medidas que puedan generar resentimiento entre sectores de la población que pudieran interpretarlas como represivas o discriminatorias.

El gobernador deberá ejercer su poder por “consenso” y participación. El desarrollo deberá ser distribuido por igual en la isla. Simultáneamente, deberán crearse por el gobierno “polos de crecimiento” regional. Todos los municipios podrán aspirar a ser polos. Las comunidades establecerán sus prioridades y el gobierno las acatará por “consenso”.

Las disposiciones antes señaladas no agotan las expectativas del electorado. Representan solo un mínimo necesario pero no suficiente de lo que se espera de un gobernador. El electorado ha sido mal educado y mal acostumbrado. Se comporta como un niño malcriado. Si el gobernador no logra alcanzar los objetivos esperados o prometidos, el electorado se frustrará. La frustración le causará una rabieta. El desquite es seguro. El gobernador sufrirá del “voto castigo” y no será reelecto.

About Elías Gutiérrez

Profesor de la Escuela Graduada de Planificación de la Universidad de Puerto Rico desde 1966. Nació el 3 de julio de 1942 en la ciudad de Nueva York. En 1945 se traslado a Puerto Rico. En 1964 y 1965, respectivamente, obtuvo grados de Bachillerato y Maestría en Economía de la Universidad de Puerto Rico. En 1966, cursó estudios postgraduados en Planificación Económica en el Instituto de Estudios Sociales de La Haya, Holanda. Más tarde, en 1969 y 1973, respectivamente, obtuvo grados de Maestría y Doctorado en Economía y en Planificación Urbana y Regional de la Universidad de Cornell.
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