Contratos

Esta dichosa manía de establecer debate público sobre asuntos importantes, pero definidos para propósitos del debate por frases de campaña electoral, no nos llevará a ningún sitio. Digo, a ningún sitio que podamos mencionar aquí.

Por ejemplo, la cantidad total que el gobierno gasta por vía de contratos es insignificante. El ahorro que pudiera realizarse con la supresión total de los contratos que no sean para sufragar servicios directos a los ciudadanos es minúsculo. No obstante, el ruido que se levanta en torno a estas partidos parecería indicar que el déficit estructural del gobierno central se explica por el gasto debido a contratos. ¡Falso!

No olvidemos que más del 86 por ciento del presupuesto de gastos de funcionamiento del gobierno central está ya comprometido por legislación. Toda la pelea concerniente a prioridades se reduce a cómo se asigna el restante 14 por ciento. Las prioridades importantes ya fueron establecidas hace décadas. Los intereses y el principal vencido de la deuda pública se paga en primer lugar. La rama judicial y la Universidad de Puerto Rico reciben su tajada de los ingresos que nutren el fondo general por vía de dos fórmulas. El sistema de presupuesto, a pesar de tímidos intentos ensayados a través del tiempo, aun responde a un patrón que asigna un incremento grande o pequeño sobre el del corriente año. Luego, no hay análisis para establecer si el gasto resultó en lo que se buscaba cuando se aprobó su asignación.

El problema se resuelve por el lado de las nóminas. El desperdicio se tendría que atender, en primer término, en el Departamento de Educación. El sistema de salubridad pública no es viable. Desde que se reformó durante la administracíon Rosselló se hizo evidente que el país no puede costear ese programa de la manera en que se ha implantado. No obstante, lo que se ha hecho es expandirlo.

Por el lado de los ingresos al fondo general, el problema requiere aceptar que el sistema fiscal actual tiene que ser reemplazado por un impuesto al valor añadido. A ese tipo de impuesto al consumo se oponen los que saben que es la solución a la evasión y a la ineficiencia del presente IVU.

Por el lado de las corporaciones públicas la solución a la irresponsabilidad fiscal requiere manos afuera del ejecutivo y el legislativo. Las corporaciones públicas se han convertido en ubres ordeñadas por los partidos políticos.

Por el lado de los gobiernos municipales (setenta y ocho en total) la situación es desastrosa y falta de control. Los alcaldes gastan y luego exigen que se les cubran las cuentas. La razón que prevalece una y otra vez para ceder ante esas exigencias es el poder político de los alcaldes. Na da más.

About Elías Gutiérrez

Profesor de la Escuela Graduada de Planificación de la Universidad de Puerto Rico desde 1966. Nació el 3 de julio de 1942 en la ciudad de Nueva York. En 1945 se traslado a Puerto Rico. En 1964 y 1965, respectivamente, obtuvo grados de Bachillerato y Maestría en Economía de la Universidad de Puerto Rico. En 1966, cursó estudios postgraduados en Planificación Económica en el Instituto de Estudios Sociales de La Haya, Holanda. Más tarde, en 1969 y 1973, respectivamente, obtuvo grados de Maestría y Doctorado en Economía y en Planificación Urbana y Regional de la Universidad de Cornell.
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