Por diseño

El sistema de gobierno de los Estados Unidos de America (EEUU) fue diseñado para que fuese difícil en extremo tomar y ejecutar decisiones. Para los forjadores de la constitución de los EEUU la prioridad suprema consistía en evitar y proteger al naciente país de la tiranía. No en balde las trece colonias habían librado una guerra por la independencia. Una guerra que se libró en contra de los instintos de los que se consideraban súbditos británicos hasta que la crueldad y explotación que ejerció el rey Jorge no les dejó otra salida que separación a toda costa.

El diseño del gobierno responde a una estrategia que establece contrapesos para deliberadamente limitar al gobierno. El sistema republicano divide el gobierno en tres ramas de igual rango en importancia. Cada una vela a las otras en un ejercicio que se ha llamado de pesos y contrapesos. Aun la rama legislativa se divide en dos par constituir un Congreso que representa a los ciudadanos siguiendo dos criterios: el número de ciudadanos residentes en cada distrito y una representación fija de dos senadores por cada estado de la federación.

Las piezas que constituyen el gobierno son múltiples y las relaciones entre ellas complejas. El resultado es la complejidad y la ineficiencia. Este es el precio que se estuvieron dispuesto a pagar quienes forjaron la estructura para proteger al país del surgimiento de otra tiranía. El gobierno fue, en sus orígenes, pequeño y manejable. Nunca fue eficiente. Esa característica no se buscaba para una organización a la que, en primera instancia, se le veía con recelo. La primera ley que aprueban los padres de la federación es la ley que gobierna al gobierno. La ley que retiene para el pueblo aquellas áreas en las que limita y aun prohibe que el gobierno ocupe.

Ese diseño de estructura de gobierno ha evolucionado. El gobierno ha crecido en tamaño y complejidad a extremos que se tornan incomprensibles excepto para expertos. De ahí que la toma de decisiones se torne tan difícil. Más aun, los procesos de toma de decisiones y la formulación de legislación transcurre por caminos tortuosos. Ello provoca que lo que finalmente se convierte en legislación o en reglamentación no tiene mucho que ver lo que originalmente se busca.

Puerto Rico ha utilizado como modelo de estructura de gobierno el esquema de los EEUU. El tamaño del sector público alcanza hoy dimensiones que nunca fueron anticipadas cuando se escribió y se adoptó la Constitución allá para 1952. No solo el tamaño del gobierno, sino la complejidad de todos los procesos de decisión y de operación alcanzan hoy intensidades sorprendentes. La ineficiencia es, como decía anteriormente, elemento del diseño mismo. La ineficacia, no obstante, es producto de la complejidad y del tamaño.

El espectáculo que hemos presenciado durante por los últimos dos años en el Congreso en lo pertinente a los procesos de presupuesto y deuda son la mejor eficiencia de un sistema incapaz de funcionar. ¡El gobierno federal ha sido incapaz de aprobar presupuestos durante años! El déficit alcanza cifras de magnitud incomprensible para los seres humanos. La deuda pública ya rebalsa los $16.6 billones (“trillions” en inglés). A la mayoría de los ciudadanos ni comprenden, ni parece importarle la condición financiera de país. Esta actitud se observa en general. Lo que sí levanta pasiones y moviliza sectores es la percepción de peligro con respecto a algún beneficio. A eso el sistema político si responde y responde con celeridad.

Estas realidades explican parcialmente el porqué los gobiernos se han convertido en parte del problema.

About Elías Gutiérrez

Profesor de la Escuela Graduada de Planificación de la Universidad de Puerto Rico desde 1966. Nació el 3 de julio de 1942 en la ciudad de Nueva York. En 1945 se traslado a Puerto Rico. En 1964 y 1965, respectivamente, obtuvo grados de Bachillerato y Maestría en Economía de la Universidad de Puerto Rico. En 1966, cursó estudios postgraduados en Planificación Económica en el Instituto de Estudios Sociales de La Haya, Holanda. Más tarde, en 1969 y 1973, respectivamente, obtuvo grados de Maestría y Doctorado en Economía y en Planificación Urbana y Regional de la Universidad de Cornell.
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