En velocípedo

Se escuchaba mucho cuando yo era niño un refrán que decía algo así como…”estoy pasando el Niágara en bicicleta”. Se recurría a esa visión absurda para dramatizar la dificultad que se atravesaba y la imposible tarea de vencerla. No es posible atravesar un río en bicicleta. Atravesar el Niágara en ese vehículo es simplemente inimaginable. Bueno, pues algo así pasa con la actual situación económica y social que prevalece en Puerto Rico.

El gobierno, como institución, no es capaz de generar una solución a la insuficiencia de capital que está en la base del problema económico. El capital es indispensable para generar producción. Sin el capital, aplicado a la actividad productiva, no es posible generar puestos de trabajo, añadir valor y elevar el estándar de vida.

El gobierno tampoco tiene capacidad para actuar como ingeniero social. La creciente intervención del gobierno en la economía y en la dimensión social consume recursos y genera desperdicio. Para colmo de males, la intervención gubernamental empujada por demandas sectoriales y de grupos de interés especial, resulta en distorsiones e ineficiencia. Además, crea un ambiente propicio para la corrupción. A la larga, la corrupción destruye la fibra moral de la sociedad y desplaza el conjunto de valores. En otras palabras, la creciente injerencia del gobierno en la economía y en el plano social produce lo contrario de lo que busca, no importa las buenas intenciones.

El país trata de atravesar el Atlántico en velocípedo, cuándo le exige al gobierno que solucione los problemas que confronta. Al perseverar con esta exigencia, la sociedad ha desplazado descomunales cantidades de recursos hacia el gobierno. Hemos creado un monstruo burocrático ineficaz que existe para sí mismo. La reacción automática de la población ante cualquier problema consiste en pedirle al aparato gubernamental que resuelva.

Por otro lado, los partidos políticos han aprendido a nutrirse de la incapacidad del gobierno. Paradójicamente, la ineficacia se utiliza por los políticos para venderse a sí mismos como capaces de resolver la problemática que otros no han logrado resolver. Para ello piden ser electos, piden el poder. El poder de repartir, el poder para intervenir aun más. El poder de hacer más de lo que, precisamente, es en buena medida causa de la problemática. Más gobierno ha resultado en la ingobernabilidad.

La realidad de la desproporción adquirida por el gobierno frente al resto de la estructura social y económica es palpable, es evidente. No obstante, cuando es planteada, la reacción usual de quienes se niegan a reconocerla es un contraataque de naturaleza ideológica. Se recurre a utilizar etiquetas para eludir pensar sobre la temática. Pero es más fácil descartar el asunto diciendo que es sólo la opinión de neoliberales, o de conservadores, o de los libertarios, o del “Tea Party” o peor, de “la derecha”.

No, no es cuestión de derechas o de izquierdas. El problema es cuestión de adecuacidad y escala. El gobierno que hemos desarrollado no cumple con ninguno de estos criterios. Los cuentos de horror que así lo atestiguan son inagotables en número. Lo trágico de la situación es que es gobierno es necesario para realizar ciertas funciones indispensables. La protección de vida y propiedad, la garantía de cumplimiento de contratos, la educación pública y la defensa del territorio son funciones básicas del gobierno. Hoy día, la escala y la ineficiencia alcanzada por los gobiernos les impide cumplir con mínima eficacia con sus responsabilidades fundamentales.

About Elías Gutiérrez

Profesor de la Escuela Graduada de Planificación de la Universidad de Puerto Rico desde 1966. Nació el 3 de julio de 1942 en la ciudad de Nueva York. En 1945 se traslado a Puerto Rico. En 1964 y 1965, respectivamente, obtuvo grados de Bachillerato y Maestría en Economía de la Universidad de Puerto Rico. En 1966, cursó estudios postgraduados en Planificación Económica en el Instituto de Estudios Sociales de La Haya, Holanda. Más tarde, en 1969 y 1973, respectivamente, obtuvo grados de Maestría y Doctorado en Economía y en Planificación Urbana y Regional de la Universidad de Cornell.
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