Justa compensación para el ciudadano legislador

Pensemos sobre éste asunto mal llamado “legislador ciudadano”. En primer lugar, levanto la siguiente pregunta: ¿los legisladores que hoy han jurado el cargo, no son ciudadanos de Estados Unidos de America y de Puerto Rico? Tengo entendido que para ocupar el puesto hay muy pocos requisitos. Uno de ellos es, precisamente, ser ciudadano.

¿Cual es la función de un legislador? Tengo la impresión que en un sistema democrático consiste en resolver un problema de números. Si, de números. En una democracia, el gobierno se conduce por el pueblo mismo. Dado que la población es numerosa, se requiere reducir el número de aquellos que gobiernan a dimensiones manejables y prácticas. Las legislaturas cumplen con esa necesidad. La totalidad de los ciudadanos se hacen representar por un grupo pequeño a quienes le dan la encomienda de establecer las leyes por las que se rige el colectivo. A un ciudadano, a uno solo, se le encomienda la misión ejecutiva que hace cumplir las leyes. A ese ejecutivo se le denomina “Gobernador”. A un grupo selecto de ciudadanos se les encarga la misión de interpretar la ley que gobierna al gobierno, v.gr., la constitución. A ese grupo de árbitros se le denomina “Tribunal Supremo”.

Porqué es necesario darle tratamiento de “empleado” a un ciudadano miembro del cuerpo encargado de legislar. Si acaso, se le debe compensar su tiempo dedicado a esa función por vía de un estipendio o dieta. Se le puede, además,
compensar el gasto de transportación que incurre por presentarse a la legislatura. Pero, pagarle un “salario” no. Este ciudadano no es un empleado.

El Gobernador y los miembros del Tribunal Supremo son ciudadanos a los que el desempeño de su cargo les requiere dedicación absoluta durante el término por el que es elegido el primero y nombrados los demás. En esos casos la compensación que reciben cumple varios propósitos. El primero consiste en viabilizar económicamente la dedicación absoluta del tiempo al cargo. La segunda consiste en ofrecer cierta independencia económica que sirva de escudo contra los inevitables intentos por influir sobre sus decisiones por intereses especiales.

Los legisladores no trabajan, sino que representan al resto de los ciudadanos en el proceso parlamentario. El trabajo sustantivo de investigación, redacción y evaluación de las consecuencias anticipables de las acciones de la legislatura son función de técnicos, consultores, especialistas y otros conocedores que “educan” a los miembros de los cuerpos legislativos por vía de grupos más pequeños, llamados comisiones.

Es decir, la función de los legisladores consiste en educarse y luego votar en torno a medidas de ley. Es una función eminentemente ciudadana. No se trata de un oficio, de una función burocrática, de una gestión profesional. No se trata de un “trabajo”. Si fuese de otra forma, entonces, la selección de los legisladores se debería llevar a cabo como la de cualquier otro funcionario. Es decir, se escogería de una preselección de candidatos que pudieran mostrar la experiencia, la educación profesional acreditada, las capacidades buscadas para la vacante que se desea llenar. Los requisitos para esos puestos se establecerían de forma clara y anticipada. La paga por esos servicios se establecería en función del mercado. En otras palabras, en función del desempeño y productividad que se anticipa. En el curso del término los legisladores podrían ser evaluados. Su paga podría ser revisada al alza o la baja, según lo establecido en sus contratos de “trabajo”.

En cuanto a la discusión que se ha desatado en Puerto Rico sobre la justa compensación a los legisladores, opino lo siguiente. Los legisladores deben recibir lo que están ahora a punto de perder. Es decir, las dietas y un estipendio de transportación. El salario no les corresponde porque no son empleados. Esos recursos se utilizarían mejor para sostener un equipo permanente de apoyo profesional especializado que es requerido por la complejidad contextual en que se da hoy día el proceso asociado con la legislación.

About Elías Gutiérrez

Profesor de la Escuela Graduada de Planificación de la Universidad de Puerto Rico desde 1966. Nació el 3 de julio de 1942 en la ciudad de Nueva York. En 1945 se traslado a Puerto Rico. En 1964 y 1965, respectivamente, obtuvo grados de Bachillerato y Maestría en Economía de la Universidad de Puerto Rico. En 1966, cursó estudios postgraduados en Planificación Económica en el Instituto de Estudios Sociales de La Haya, Holanda. Más tarde, en 1969 y 1973, respectivamente, obtuvo grados de Maestría y Doctorado en Economía y en Planificación Urbana y Regional de la Universidad de Cornell.
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One Response to Justa compensación para el ciudadano legislador

  1. luis silvestre says:

    100% de acuerdo.

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