Otra vez con el Empleo

No hay forma. No hay manera. No hay palabras que valgan. Los políticos y los funcionarios de gobierno no acaban de entender. Cada hora de trabajo comprada por una empresa, cada puesto de trabajo representa una unidad de coste laboral de producción. El “empleo” es resultado de una necesidad percibida por las empresas. Ante cambios en la demanda en el mercado por su producción, la empresa aumenta o disminuye el ritmo al que suple. Para ello, aumenta o disminuye el ritmo al que produce. Esos cambios en el ritmo de producción se reflejan eventualmente en cambios en los requisitos de unidades de trabajo. Los ajustes en horas de trabajo inyectadas al proceso de producción se traducen eventualmente en cambios en la plantilla y en la nómina de la empresa.

Las empresas no actúan como los gobiernos. Los gobiernos, siguiendo la receta Keynesiana, aumentan el gasto incorporando trabajadores directamente en el sector público o comprando a empresas del sector privado bienes y servicios. El efecto buscado es la estimulación directa o indirecta de la demanda por trabajo. La acción del gobierno no se justifica en función de la producción. Se justifica en la estimulación misma de la demanda. Generalmente se financia con déficit público.

Las empresas del sector privado no funcionan de esa forma. Las empresas otean el mercado, perciben los cambios en la demanda y responden a esos cambios. El gobierno de Puerto Rico parece estar convidando a las empresas del sector privado a que actúen como si fuesen empresas del sector público. Dado que el gobierno ha llegado a sus limites en lo que se refiere a capacidad para financiar con déficit estímulos a la demanda agregada, le parece estar pidiendo al sector privado que lo haga. Si lo logra, anticipo que será a una escala mínima.

No obstante, hagamos el siguiente ejercicio. Supongamos que el gobierno logra que, independientemente del más apropiado racional gerencial, cada una de un total de 1,000 empresas acceden a crear un puesto de trabajo. Supongamos, además, que por cada puesto de trabajo creado por este esfuerzo patriótico del sector privado, el multiplicador crea otro puesto de trabajo en la economía de Puerto Rico. Se habría generado una demanda total adicional de 2,000 puestos de trabajo. Supongamos que, en promedio, cada puesto de trabajo creado requiere una inversión de 25,000 dólares. El sector privado se habría comprometido a invertir 50,000,000 de dólares en este programa de estimulo.

Haga usted la aritmética y calcule el requisito de inversión de capital que estaría asociado con la creación de 50,000 puestos de trabajo en el sector privado de la economía de Puerto Rico. Mis cálculos arrojan una necesidad de 1,250,000,000 dólares de inversión. El gobierno federal invirtió en Puerto Rico unos 6,000,000,000 de dólares en fondos ARRA para financiar proyectos de construcción. ¿Dónde están los 240,000 puestos de trabajo que debía haber creado un estímulo de esa magnitudes?

About Elías Gutiérrez

Profesor de la Escuela Graduada de Planificación de la Universidad de Puerto Rico desde 1966. Nació el 3 de julio de 1942 en la ciudad de Nueva York. En 1945 se traslado a Puerto Rico. En 1964 y 1965, respectivamente, obtuvo grados de Bachillerato y Maestría en Economía de la Universidad de Puerto Rico. En 1966, cursó estudios postgraduados en Planificación Económica en el Instituto de Estudios Sociales de La Haya, Holanda. Más tarde, en 1969 y 1973, respectivamente, obtuvo grados de Maestría y Doctorado en Economía y en Planificación Urbana y Regional de la Universidad de Cornell.
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