¿Porqué no funciona?

¿Porqué los gobiernos lucen incapaces de encontrar la ruta correcta para escapar de la crisis? Esa pregunta es crucial para las cuatro generaciones que conviven éste momento histórico.

Creo que la contestación la encontramos precisamente en la historia reciente. La filosofía que ha prevalecido durante 60 años en el mundo consiste en predicar un activismo centralizado de los gobiernos. Ese activismo se traduce en la práctica en la utilización del gasto público como remedio ideal para todo tipo de problema. No importa la naturaleza o causa del problema, el remedio consiste en tirarle dinero. Dinero que generalmente pertenece a “otros”.

Cuando se agota el dinero, los gobernantes, funcionarios y políticos se desorientan. Continúan con una retórica consistente con la “solución” tradicional. El problema ahora es que la “solución” no funciona. No funciona porque se ha llegado al límite. La acumulación de deuda ha llevado al límite a los gobiernos. No hay dinero que echarle a los problemas. Cuando lo hubo se echó sin prudencia, a mansalva, a todos los problemas. No se resolvieron los problemas. Solo se dio la falsa impresión de progresos. No obstante, a flor de piel, persistían los graves problemas estructurales que carcomen las economías.

Hoy se presenta una situación difícil porque no hay recursos financieros ni reales para continuar con la estrategia tradicional. Con el correr del tiempo, la estrategia que hoy no es ya factible, produjo efectos malsanos colaterales. Uno de estos efectos nocivos es la extrema dependencia de grandes porciones de la sociedad en el gasto público. Esa dependencia ha sido utilizada por los partidos políticos como peldaño en su lucha por advenir al poder. El populismo ha tenido el efecto de empeorar todas las condiciones que han hecho crisis.

Abramos los ojos. No funciona.

About Elías Gutiérrez

Profesor de la Escuela Graduada de Planificación de la Universidad de Puerto Rico desde 1966. Nació el 3 de julio de 1942 en la ciudad de Nueva York. En 1945 se traslado a Puerto Rico. En 1964 y 1965, respectivamente, obtuvo grados de Bachillerato y Maestría en Economía de la Universidad de Puerto Rico. En 1966, cursó estudios postgraduados en Planificación Económica en el Instituto de Estudios Sociales de La Haya, Holanda. Más tarde, en 1969 y 1973, respectivamente, obtuvo grados de Maestría y Doctorado en Economía y en Planificación Urbana y Regional de la Universidad de Cornell.
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