Tragicomedia

¿Qué sabe un burócrata del gobierno que le permita escoger a qué empresa otorgar apoyo para la famosa “creación de empleos”? Pues yo creo que sabe muy poco. Quizás lo único que sepa es lo que aparece en tal formulario radicado por el representante de la empresa que solicita el apoyo. Puede que sepa lo que establece algún reglamento que define requisitos mínimo necesarios para que la empresa reciba algún crédito tributarios. ¡Es decir, no sabe nada!

No lo sabían los burócratas en la Unión Soviética. No lo saben los burócratas en Cuba. No lo saben en los países de la Unión Europea. No lo saben en Japón. No lo saben en ningún lugar. No aprendemos de la historia. No aprendemos de la experiencia ajena. Pero, sorprendentemente, copiamos lo que se hace en otras jurisdicciones sin evaluar su efectividad. Creo que eso responde a la necesidad de “hacer algo”. Pues se hace “algo” aunque no sea conveniente; aunque sea un disparate; aunque sea contraproducente.

Ahora estamos metidos en una actividad dirigida por el imperativo que se desprende de una promesa de campaña electoral. En dieciocho meses el sector privado deberá responder a un plan de gobierno y se crearán 50,000 puestos de trabajo. ¿Cómo? Pues, esa es la gran interrogante. Nadie ha dado una contestación coherente a esa pregunta.

Hasta el momento en que escribo esta nota, sólo contamos con insistentes declaraciones de los entrantes secretarios de los departamentos de Desarrollo Económico y Trabajo y Recursos Humanos. Ambos dicen que la meta es realizable. Ambos anuncian cónclaves a realizarse en los próximos días con empresarios. El Secretario de Desarrollo Económico hace referencia vaga a créditos contra las facturas de energía eléctrica. El Secretario del Trabajo hace vaga mención a nueva flexibilidad en las leyes laborales. Se menciona la firma de un compromiso simbólico mediante el cual se obtendrá la anuencia de los empresarios para hacer efectivo el reclutamiento de empleados nuevos.

Hoy El Nuevo Día informa en la página 6 que desde el 2006 hasta el 2011, la muestra que toma en las viviendas arroja una destrucción neta de puestos de trabajo que acumula un total de 178,667. Valga decir que la muestra de vivienda es utilizada para propósitos de medir la fuerza laboral, la tasa de participación y el por ciento de desempleados. Para el propósito que nos concierne aquí sería más apropiado utilizar la muestra de establecimientos. Ello porque la administración entrante ha explicado que los puestos de trabajo que pretende crear estarán en las empresas.

No obstante lo señalado anteriormente, continuemos examinando el asunto con la información que nos trae la prensa de hoy. En el periodo de tres años 2004 al 2006, la muestra indica una generación neta de 25,667 y 24,817 puestos de trabajo. El diario no desglosa las cifras entre sector gobierno y sector privado. En esos dos años se acumuló una creación neta de puestos de trabajo que montó a 75,967. Es decir, un promedio anual de 25,332.

Si fuese posible alcanzar el ritmo promedio de creación de puestos de trabajo del periodo 2004-06, en dieciocho meses se acumularían 37,998. Me da la impresión que la cifra de los 50,000 puestos a crearse en dieciocho meses está apoyada en la experiencia del periodo 2004-06. De ser así, estaríamos en terreno peligroso. Las condiciones que rigen hoy no se asemejan a las de aquel período histórico. Lo he tratado de explicar antes. Baste señalar un indicador clave: el déficit operacional del gobierno. El défict operacional se disparó hasta alcanzar los 3,300 millones de dólares. El gobierno elevó desorbitadamente la deuda pública en su afán por estimular la economía y mantener los puestos de trabajo que peligraban. La situación deterioró y llevó a la insolvencia.

La insolvencia del gobierno no le da capacidad para el gasto que se requiere para un estímulo a la demanda por trabajo de la magnitud deseada. El sector privado se ha encogido precisamente en los sectores que utilizan los recursos humanos con mayor intensidad. La capacidad del sector financiero está muy limitada. Esta es la realidad.

Por otro lado, pensar que tenemos la opción de escoger, desde el sector público, las industrias y los tipos de puestos de trabajo que se han de crear daría ganas de reír si no fuera tan trágico.

About Elías Gutiérrez

Profesor de la Escuela Graduada de Planificación de la Universidad de Puerto Rico desde 1966. Nació el 3 de julio de 1942 en la ciudad de Nueva York. En 1945 se traslado a Puerto Rico. En 1964 y 1965, respectivamente, obtuvo grados de Bachillerato y Maestría en Economía de la Universidad de Puerto Rico. En 1966, cursó estudios postgraduados en Planificación Económica en el Instituto de Estudios Sociales de La Haya, Holanda. Más tarde, en 1969 y 1973, respectivamente, obtuvo grados de Maestría y Doctorado en Economía y en Planificación Urbana y Regional de la Universidad de Cornell.
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