Emigración

La emigración es un reflejo de las condiciones de vida en los distintos origenes y destinos. Los profesionales van adonde se les aprecia. Esa información la reciben del mercado de trabajo. El mercado envía señales en el lenguaje de salarios, beneficios marginales, condiciones, expectativas de progreso, calidad de vida en los vecindarios. Todos entendemos ese lenguaje. No es la emigración el problema. Son las condiciones que la provocan. Las condiciones que hemos permitido que se entronicen estructuralmente en Puerto Rico. Un gobierno omnipresente, ineficiente, inefectivo, cautivo de intereses político-partidistas. Las condiciones sociales producto del estancamiento son en buena medida derivadas de acciones de sabotaje a la plataforma de producción que había desarrollado Puerto Rico. Ese sabotaje ha tenido su origen en elementos ideológicos contrarios a la relación prevalesciente con los EEUU. Las macro-tendencias eran claras hace mucho tiempo. La propaganda partidista las logró empañar. Ahora, desgraciadamente, es tarde.

Es tarde porque la demografía genera fuerzas muy poderosas que, una vez encauzadas, no pueden cambiar de rumbo en el corto plazo. Las condiciones que hoy prevalecen en Puerto Rico, comenzaron a gestarse durante la década del 1970.

Para complicar el panorama, tómese en cuenta que el desarrollo de la plataforma de producción que ha sostenido la economía de Puerto Rico evolucionó durante 60 años. Dicha evolución respondió a fuerzas exógenas y endógenas. En la medida que estas fuerzas se alinearon, los resultados fueron positivos. El más sobresaliente, sin duda, fue el surgimiento de la clase media.

Hoy la clase media percibe que el País no la aprecia, no la quiere, no protege su propiedad, sus hijos, la vida misma. Esa percepción es reforzada a diario por las señales que genera la sociedad, a través del gobierno. El sistema de impuestos castiga el producto del éxito por medio del impuesto sobre el ingreso de forma progresiva. Castiga la acumulación de riqueza por vía del ahorro, grabando los dividendos. Los gobiernos municipales gravan la propiedad mueble y la inmueble. Los servicios públicos son menoscabados en beneficio de los trabajadores sindicados y de los partidos políticos.

Bajo estas circunstancias, un segmento importante de la clase media parece haber tomado la decisión de no permanecer donde no se le quiere. Se han ido. Muchos más están planificando la salida. Otros la están contemplando como la única alternativa de protección de su estándar de vida.

Las propuestas que se lanzan a diario tienden a reforzar más la opción de la emigración. Hace unos días, por ejemplo, alguien propuso que se erradicara el impuesto al ingreso (con lo que estoy de acuerdo) y se sustituyese con un impuesto a la propiedad. El efecto de esa opción sería desastroso para la clase media, especialmente la jubilada. Ya sus ingresos fueron gravados, sus ahorros sufrieron más castigo al generar rendimientos por vía de sus instrumentos de inversión financiera. Ahora, en acto de supremo cinismo, se les dice que no habrá que pagar impuesto sobre el ingreso (a una clase que solo percibe ingreso por vía de pensiones y ahorros acumulados) y se les anuncia que su propiedad será el objeto de la tributación. Su propiedad que fue el producto de su esfuerzo laboral y depositaria de sus ahorros. Ahora será el objeto principal de la tributación. Su propiedad que el mercado ha desvalorado al colapsar la demanda.

No hay duda. La única opción es la fuga, la huida, la salida, la emigración, el desplazamiento. Llámele como usted desee. ¿Dígame si usted no está pensando en irse?

About Elías Gutiérrez

Profesor de la Escuela Graduada de Planificación de la Universidad de Puerto Rico desde 1966. Nació el 3 de julio de 1942 en la ciudad de Nueva York. En 1945 se traslado a Puerto Rico. En 1964 y 1965, respectivamente, obtuvo grados de Bachillerato y Maestría en Economía de la Universidad de Puerto Rico. En 1966, cursó estudios postgraduados en Planificación Económica en el Instituto de Estudios Sociales de La Haya, Holanda. Más tarde, en 1969 y 1973, respectivamente, obtuvo grados de Maestría y Doctorado en Economía y en Planificación Urbana y Regional de la Universidad de Cornell.
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2 Responses to Emigración

  1. Myrisa says:

    Seguro que todos quisieran irse, los que pueden y los que han quedado atrapados porque están cerca de la edad de retiro y ya no son tan empleables.

  2. Olga Carrasco says:

    Leo con mucho interes sus comentarios, y tambien con ansiedad, pues recuerdo cuando decia, hace mas de dos decadas, que PR estaba camino de convertirse en un gran “guetto”. Al ver lo acertado de sus pronosticos de entonces, sus apreciaciones y predicciones presentes me merecen mucho respeto, y si, mucha ansiedad.

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