Psicología y Escape

Observo, leo y escucho. Y mientras más empeño pongo, menos entiendo. No entiendo porqué una gran porción de los puertorriqueños que residen en la isla no parecen cobrar conciencia de la gravedad y urgencia de la situación financiera y económica que se nos viene encima.

Poco a poco, y en días recientes con la ayuda del Presidente del Banco Gubernamental de Fomento (BGF), los medios han prestado más atención. El público parece reconocer que hay problemas. No creo que se haya cobrado conciencia de cuán difícil será manejar la crisis. He tratado de hacer mi parte por vía de la radio y de mi diversos recursos vía Internet. No obstante, creo que estoy llegando a un reducido número.

Pero, volviendo a la pregunta original. ¿A qué se debe la insensibilidad que percibo? El público muestra gran frustración, preocupación e indignación cuando se trata de incrementos en las tarifas de los servicios públicos. Hay muestras de gran disgusto con la legislatura y con el desempeño de los miembros de esa rama de gobierno. Hay opinión generalizada con relación a que el sistema judicial no funciona. Hay consenso con relación a que el gobierno no provee servicios básicos con la calidad y presteza mínima esperada.

Quizás se trata de que los precios que se pagan y los servicios que se reciben constituyen una experiencia cercana, personal, que los ciudadanos sufren diariamente. La crisis financiera del gobierno es algo que la ciudadanía percibe en términos abstractos. Los ciudadanos no logran conectar su vida diaria con las consecuencias de una degradación del crédito del Estado y de sus corporaciones públicas. La gente común no tienen ni siquiera el vocabulario que les permita conversar en torno a la crisis.

Por supuesto, los llamados líderes se han encargado de mantener a la población desinformada y mal informada. La población no tiene conciencia, por lo tanto, ni de la gravedad ni de las medidas que probablemente sean forzadas sobre los que pagan impuestos y sobre los que consumen bienes y servicios. En síntesis se podría decir que lo que nos espera es menos, de peor calidad y a ser pagado a más altos precios.

Lo que se cierne sobre éste país es nada más y nada menos que la reducción de su clase media. En otras palabras, empobrecimiento. El proceso no será suave ni el resultado romántico. Para complicar las cosas, estarán ausentes los recursos federales ARRA que se elevaron a más de $7,000 millones gastados en dos años. La ausencia de ese “estímulo” se dejará sentir ahora a la inversa a través de la economía. Es lógico pensar que, dada la magnitud, el efecto negativo sobre la demanda agregada podrá cancelar los esfuerzos del sector privado para generar puestos de trabajo. El sector público simplemente no tendrá la capacidad para mantener los puestos que sostenía al 31 de diciembre de 2012.

¿Qué estará considerando la recién inaugurada administración para atajar la crisis y evitar lo peor? ¿De ese menú, qué estará dispuesta a poner en marcha, dado el coste político que definitivamente confrontará? La contestación a esas preguntas dibujará nuestra realidad durante los próximos años.

Hagamos una lista abreviada de posibilidades obvias:

1) Aumento en la edad mínima de jubilación.
2) Aumentos en las aportaciones de empleados y patronos a los sistemas de retiro.
3) Reducción de beneficios otorgados por la legislatura sin cotización previa por los beneficiarios o sus patronos.
4) Cambio en la computación de las pensiones para tomar en cuenta más años de servicio.
5) Tributos especiales para recapitalizar los planes de pensiones.
6) Reducción del monto a pagar de las pensiones.
7) Revisión de tarifas por uso para una amplia gama de servicios públicos.
8) Suspensión de etapas de la reforma de impuestos.
9) Un buen número de corporaciones públicas serán puestas en sindicatura por el BGF.
10) Habrá reducciones significativas en jornada de trabajo y plantilla laboral en los gobiernos municipales, corporaciones públicas y gobierno central.

De no haber voluntad política para considerar y poner en marcha una combinación de acciones similar a las que aparecen arriba; o de enfrentar resistencia ciudadana al coctel que prescribe la prudencia financiera, se desatará un descalabro financiero sobre el país.

About Elías Gutiérrez

Profesor de la Escuela Graduada de Planificación de la Universidad de Puerto Rico desde 1966. Nació el 3 de julio de 1942 en la ciudad de Nueva York. En 1945 se traslado a Puerto Rico. En 1964 y 1965, respectivamente, obtuvo grados de Bachillerato y Maestría en Economía de la Universidad de Puerto Rico. En 1966, cursó estudios postgraduados en Planificación Económica en el Instituto de Estudios Sociales de La Haya, Holanda. Más tarde, en 1969 y 1973, respectivamente, obtuvo grados de Maestría y Doctorado en Economía y en Planificación Urbana y Regional de la Universidad de Cornell.
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One Response to Psicología y Escape

  1. Olga Carrasco says:

    Y nadie esta hablando de las posibles consecuencias en PR del “sequestration” en Estados Unidos. El NY Times dijo este sabado que Puerto Rico seria uno de los mas afectados y hoy domingo sale en Bloomberg que Alejandro Garcia Padilla dijo que tal vez habria que despedir a maestros y bomberos. Pero aqui no lo ha dicho.

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