Pánico

Pánico

Nos dice el Presidente del Senado que optaron por la estrategia que hasta el momento ha separado los elementos de la reestructuración de los sistemas de pensiones de las decisiones que las viabilizarán. Nos indica que ello responde a que éstas últimas crean pánico en la ciudadanía.

Pero, pánico es lo que ha creado la conducta de la legislatura. Una legislatura que responde sólo a intereses de grupos. Una legislatura que luce incoherente y disparatada.

La bancarrota de los sistemas de pensiones es el mejor ejemplo de las consecuencias que trae la irresponsabilidad. La intromisión ha producido un fracaso financiero que tiene a la economía de Puerto Rico al borde del precipicio. Ante la inminencia de lo peor que pudiera imaginarse, la legislatura ha reaccionado con típica torpeza. Como resultado de esa torpeza se perderá lo único positivo que podría surgir de la crisis. Me refiero a la oportunidad de descartar el sistema que nutre al fisco por vía de tributos, arbitrios, licencias y otros vehículos de impuestos. Descartar un sistema que sólo hace daño a la economía al ir contra lo que precisamente se requiere para salir de una situación de estancamiento en la producción y retroceso en el estándar de vida.

La economía de Puerto Rico está organizada para el gasto de consumo. Gasto que es financiado por transferencias de exterior y por el ingreso generado internamente. El sistema de impuestos favorece el gasto de consumo y penaliza el esfuerzo productivo que genera los ingresos y el ahorro.

El discurso político prevaleciente ataca a los que ahorran e invierten y los presenta como los causantes de la desigualdad y el dispendio de privilegios. El sistema de impuestos refleja esa visión. Los partidos políticos han logrado armar una estructura fiscal que abruma el esfuerzo de producción, castiga el éxito económico y premia el gasto del consumo. Además, el sistema alimenta un sector público gigantesco que vive de la economía local y de las transferencias federales.

En otras ocasiones he explicado cómo es necesario y posible desplazar el peso de gravedad del sistema de impuestos hacia el consumo. La opción más eficiente es el impuesto sobre el valor añadido. Este no es el momento para entrar en los detalles técnicos de ese sistema. Baste decir que los estudios realizados por el gobierno de Puerto Rico han concluido que efectivamente éste sistema es el más indicado y conveniente.

Al dejar pasar la oportunidad creada por la crisis, terminaremos con un conjunto de medidas que añadirán a la incoherencia y complejidad del sistema actual. Se dirá que se ha logrado resolver el “problema del retiro para siempre”. Pero no se hará referencia a que las medidas incorporan una fuente de recursos que ya tiene fecha de muerte, v.gr., el impuesto a las compañía “foráneas”. Ese componente se extendió por cinco años y es pagado por un puñado de empresas. Si una sóla de las diéz empresas mayores decide desplazar sus operaciones a otra jurisdicción, el sistema se volverá a tambalear.

El Presidente del Senado dice que trata de evitar el pánico. Pues ya lo han provocado y se manifiesta en una avalancha de funcionarios públicos que están tratando de acogerse a la jubilación antes de que las disposiciones reveladas se conviertan en ley. El pánico también está a punto de cundir en los mercados secundarios de bonos. En esos mercados los bonos del gobierno de Puerto Rico ya están perdiendo valor a ritmo preocupante.

Pánico es lo que cundiría si continúa incrementando la retórica de aquellos que abogan por el impago e incumplimiento con la deuda. Dicho clamor viene principalmente de la izquierda y de ignorantes que no tiene idea de las consecuencias de su retórica o, peor aún, de que tal cosa sea considerada.
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About Elías Gutiérrez

Profesor de la Escuela Graduada de Planificación de la Universidad de Puerto Rico desde 1966. Nació el 3 de julio de 1942 en la ciudad de Nueva York. En 1945 se traslado a Puerto Rico. En 1964 y 1965, respectivamente, obtuvo grados de Bachillerato y Maestría en Economía de la Universidad de Puerto Rico. En 1966, cursó estudios postgraduados en Planificación Económica en el Instituto de Estudios Sociales de La Haya, Holanda. Más tarde, en 1969 y 1973, respectivamente, obtuvo grados de Maestría y Doctorado en Economía y en Planificación Urbana y Regional de la Universidad de Cornell.
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