De suma cero a suma negativa

La teoría económica ha integrado a su arsenal conceptos que provienen de otras disciplinas. Uno de tales conceptos proviene de la teoría de juegos. Se trata del concepto que define el resultado de ciertos “juegos” como “suma cero”. De lo que se trata es de conflictos cuya solución define un ganador y unos perdedores. Cuando lo que obtiene el ganador es igual a la suma de lo que pierde el resto de los jugadores, se cancelan ambas cifras. Puesto de una manera más precisa: cuando la ganancia (+) es igual a las perdidas del resto de los jugadores (-), la suma de ambas cantidades, siendo la ganancia positiva y negativas las pérdidas, es igual a cero.

Cuando la economía se estanca en su crecimiento y la producción se distribuye, se produce un resultado que tiende a ser, en el mejor de los casos, de suma cero. Es decir, que lo que es beneficio para uno, resulta en perdida para los otros. Peor aún, en la medida en que la economía se contrae, el resultado post-distribución será de suma negativa.

Bajo circunstancias económicas de suma-cero, el comportamiento de los individuos se ajusta y las actitudes se condicionan. En general, el interés de grupo se impone sobre el interés general. La virulencia de la competencia por los beneficios que escasean en términos relativos se intensifica. Bajo esas circunstancias se hace aún más difícil que de costumbre la caridad, la generosidad, la tolerancia y la solidaridad.

El ambiente político que se produce bajo condiciones de suma-cero hace prácticamente imposible tomar y ejecutar decisiones que conlleven coste político. Las distintas facciones se organizan y cuando logran un mínimo de apoyo que pueda traducirse en votos adquiere poder suficiente para vetar prácticamente cualquier legislación. A esos grupos no les hace mella las consecuencias o coste colateral que pueda resultar de prevalecer en su objetivo. El objetivo se define de manera muy estrecha. Generalmente el objetivo de las facciones o grupos de interés especial se plantea en la negativa. Están en contra de algo. Buscan un simple “no”.

La condición de suma-cero en que nos encontramos hoy es magnificada por una economía que, no sólo no se expande, sino que se ha contraído en un 15 por ciento en un período de 6 años. De haberse expandido a razón de un escaso 1.5 por ciento anual durante ese período, el tamaño de la economía hoy sería efectivamente un 24 por ciento mayor, al compararse con la del 2006.

Esta es la nueva realidad de la sociedad puertorriqueña. Una economía en contracción que pierde población productiva, retrocede en su estándar de vida y se conforma con mayor intensidad en función de grupos dependientes de la asistencia pública. En el horizonte lo que se atisba es una sociedad funcionando bajo las reglas de un juego de suma-negativa. Bajo estas reglas, perdemos todos.

About Elías Gutiérrez

Profesor de la Escuela Graduada de Planificación de la Universidad de Puerto Rico desde 1966. Nació el 3 de julio de 1942 en la ciudad de Nueva York. En 1945 se traslado a Puerto Rico. En 1964 y 1965, respectivamente, obtuvo grados de Bachillerato y Maestría en Economía de la Universidad de Puerto Rico. En 1966, cursó estudios postgraduados en Planificación Económica en el Instituto de Estudios Sociales de La Haya, Holanda. Más tarde, en 1969 y 1973, respectivamente, obtuvo grados de Maestría y Doctorado en Economía y en Planificación Urbana y Regional de la Universidad de Cornell.
This entry was posted in Economic Policy, Politics and tagged . Bookmark the permalink.

One Response to De suma cero a suma negativa

  1. Buenas, estaba pensando en la idea del por qué no es posible como me dicen algunos economistas la implantación de una economía de suma cero. Con una divisa única mundial, donde la cantidad en circulación de la misma sea finita.
    Ante esto mi amigo el economista argumenta, que en esta economía no se crea valor. Pero yo sigo sin ver argumentos convincentes para esta defensa de no a la economía de suma cero.
    Por que en dicho sistema lo verdaderamente valioso sería todo aquello que crea valor al ser humano independientemente de lo subjetivo que sea dicho valor, pero al fin y al cabo, un valor.
    Intercambiando valor por valor a través de una moneda “autoajustada a la realidad absoluta limitada”. Todo ser humano debería preocuparse por crear un valor para otros seres humanos. Y los actores innecesarios de la economía actual desaparecerían.
    Si los bancos centrales tienen la capacidad de aumentar el número de billetes en circulación, no es más que para tapar los errores consustanciales de su sistema monetario “no limitado”, donde traspasan deuda a la población.
    Este sistema no es posible de llevar a cabo en una sola nación en este mundo globalizado, ¿Pero si es a nivel mundial?
    La promesa de la recompensa, es lo que mueve al ser humano, pero con un sistema cerrado hay recompensa porque hay necesidad de acumular moneda para intercambiar por valor (sea la compra de un curso de economía por ejemplo).
    Quién puede fabricar moneda tiene el poder absoluto sobre cuánta deuda va a quitarse y cuánta va a dejar a la masa, digo masa porque siempre la masa es más fácil de convencer.
    ¿No sería esto la auténtica economía de libre mercado? Un auténtico suma cero.
    Dónde todo aquel que no creara valor real, dentro del marco legal establecido por la política, estaría fuera del juego.

    ¿Por qué no una economía real de suma cero total?¿Quién tiene miedo?¿A quién no interesa un juego de suma cero?

    Si pudiera debatir esta idea estaría agradecido.
    Un atento saludo
    Raúl

Leave a Reply