Izquierdas y Derechas

Siempre me he resistido a la tendencia que prevalece para catalogar a las personas en categorías supuestamente ideológicas. El propósito, muchas veces inconsciente, de ese intento por encajonar a las personas en “izquierda” o “derecha” en en realidad responde a la intención de establecer juicios previos sobre las posiciones que asuma una persona con relación a cualquier asunto. Si ya está catalogado como de izquierda o de derecha, no hay que escuchar ni prestar mucho esfuerzo para analizar o entender su posición. El asunto está resuelto con su mera clasificación en el espectro político.

Tengo amigos que me preguntan en qué posición del espectro político yo me sitúo. Me expresan su impresión de que he derivado a través del tiempo de izquierda hacia la derecha. Les aliviaría mucho, aparentemente, que les ayudara a colocarme en una casilla particular. Especialmente si reduzco las opciones a dos: izquierda o derecha.

Pues les tengo que confesar que no puedo hacerlo. No puedo hacerlo porque me resisto a limitar mi capacidad de pensamiento para examinar cada asunto en sus propios méritos. ¿Porqué tengo que predeterminar el resultado de mis criterios? No, no lo haré. No hay duda, que en ocasiones coincidiré con amigos de la derecha o de la izquierda. Eso, no obstante, lo sabremos a posteriori, no ex ante.

La clasificación política en un espectro que polariza al electorado, a los parlamentos, al debate político en general, desde izquierda a derecha, es una simplificación que no se ajusta a la complejidad de la sociedad moderna.

Por lo tanto, a los amigos que tratan de colocarme en una posición del espectro, anticipo que no será fácil. No lo será porque son muchos los issues y cada uno merecerá su análisis. Me negaré a aceptar una interpretación previa determinada sólo por una etiqueta ideológica.

Ahora bien, desde el punto de vista de inclinación de principios, puedo anticipar que considero primordial preferir la disciplina fiscal. Rechazo la demagogia y el populismo. Considero que la economía se beneficia del mercado, cuando está reglamentado para establecer mínimos de calidad y ausencia de explotación a los consumidores. La concentración de capital es necesaria en el sistema vigente para permitir la producción a escalas suficientes y a precios competitivos. Los excesos pueden provenir tanto de los dueños de los medios de producción, como de los gremios y sindicatos. Así mismo, las dictaduras pueden ser ejercidas desde la minoría y desde la mayoría.

Prefiero la asignación de recursos por vía de los mercados. En ocasiones la intervención del gobierno es necesaria para estimular la demanda agregada. Esta opción debe limitarse al corto plazo para atender fluctuaciones.

No puedo estar de acuerdo con la intervención improvisada y casi indiscriminada que llevan a cabo los gobiernos impulsados por la presión política. No puedo estar de acuerdo con los argumentos que se esgrimen para justificar dicha intervención. La intervención del gobierno en la economía tiene efectos distintos cuando las condiciones macroeconómicas son distintas. Es decir, la misma receta no tendrá los mismos efectos en economías capitalizadas o ricas, que en economías pobres o limitadas por excesivos niveles de endeudamiento.

No puedo estar de acuerdo con medidas que, a primera vista, lucen bien. El salario mínimo es un buen ejemplo. El salario mínimo se defiende como una medida de justicia social. No obstante, es un mecanismo proteccionista que cuesta, a la larga, puestos de trabajo. Lo mismo ocurre con una buena parte de la legislación que aplica al mercado laboral. La rigidez en el mercado laboral es, a la larga o a la corta, perjudicial a los propios trabajadores. Los salarios deben estar atados a la productividad de los trabajadores.

La ocupación y el estándar de vida se elevan en respuesta a la productividad. Cuando el gasto corriente y deficitario del gobierno se prolonga hasta tornarse crónico, su efecto neto es la destrucción de activos y recursos. El sistema fiscal debe premiar el esfuerzo productivo.

No hay duda que, dejados a su total autonomía, los mercados son inestables y sufren de fluctuaciones. El gobierno puede ayudar a suavizar esas fluctuaciones. Pero el gobierno también contribuye a la generación y al estallido de burbujas como resultado de la especulación. Al reventar esas burbujas, se sufren pérdidas enormes de riqueza.

Rechazo utilizar el poder del gobierno para financiar el gasto más allá de los medios porque resulta inevitablemente en crisis, empobrecimiento y retroceso. Pretender que una economía pobre y dependiente sostenga un sistema público de bienestar social sólo puede llevar a la bancarrota al estado.

En resumidas cuentas, considero que el gobierno es un mal necesario. Por lo tanto, conviene que sea lo más pequeño, efectivo y eficiente que sea posible.

Al la luz de lo dicho, clasifíqueme usted en la posición del espectro ideológico que le acomode.

About Elías Gutiérrez

Profesor de la Escuela Graduada de Planificación de la Universidad de Puerto Rico desde 1966. Nació el 3 de julio de 1942 en la ciudad de Nueva York. En 1945 se traslado a Puerto Rico. En 1964 y 1965, respectivamente, obtuvo grados de Bachillerato y Maestría en Economía de la Universidad de Puerto Rico. En 1966, cursó estudios postgraduados en Planificación Económica en el Instituto de Estudios Sociales de La Haya, Holanda. Más tarde, en 1969 y 1973, respectivamente, obtuvo grados de Maestría y Doctorado en Economía y en Planificación Urbana y Regional de la Universidad de Cornell.
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3 Responses to Izquierdas y Derechas

  1. Eric Alvarez says:

    El asunto que propones —virtualmente forzado por las mentalidades maniqueas que lamentablemente han paglado la intelectualidad y la discusión pública en Puerto Rico— lo había considerado en mi blog el Quantum de la Cuneta (http://quantumdelacuneta.blogspot.com/) en el año 2009. ¡Así de ancladas en el pasado están estas exigencias de definiciónes bipolares ante problemas complejos!
    En aquél momento compartí un análisis, y una conversación amistosa, sobre este asunto de las etiquetas de izquierdas y derechas, suscitados en el blog del escritor e historiador cubano Rafael Rojas, a raíz del libro “La democracia en 30 lecciones” (Taurus, 2009), del filósofo político italiano Giovanni Sartori. Fuera de hacer constar mi simpatía con tu posición y, esencialmente, con tu análisis sobre las políticas económicas, y sin querer tomar más tiempo de tu interesante espacio, dejo aquí —por parecerme que viene a cuento de tu provocador análisis— el enlace al artículo “Izquierda y derecha, o la muerte de las etiquetas (Enlace a Libros del crepúsculo: ¿Usted es de izquierda o de derecha?)” publicado en el Quantum de la Cuneta, el 10 de noviembre de 2009 (http://quantumdelacuneta.blogspot.com/2009/11/izquierda-y-derecha-o-la-muerte-de-las.html). Gracias por la oportunidad de conversar con tus lectores.

  2. roberto mendez says:

    Ciertos sus argumentos acerca de la productividad atada a los salarios y de una economia bajo la filosofia de Adam Smith.

  3. Carlos Padilla says:

    Entre la izquierda y la derecha en Puerto Rico lo que hay es diferente grados de la filosofia demócrata. Lo impotante es el status. Pero ahí tampoco hay mucha diferencia.
    El PNP no es un partido estadista. La oligarquía que controla los dos partidos no quiere pagar impuestos ni en Puerto Rico ni en los Estados Unidos. El PPD defiende la autonomía fiscal como principio económico. Pero ese principio a lo que da lugar es a la evasión contributiva y a una falta de recursos por parte del estado para invertir en educación y en infraestructura. En el principio que yo estoy insistiendo es que una unión monetaria no puede funcionar sin una unión fiscal. Puerto Rico progresó hasta cierto punto después de 1940 porque hubo un excedente de capital después de la Segunda Guerra Mundial que fue atraído por la mano de obra barata y que permitió exportar la mitad de la población. Pero la solución no puede ser bajar los salarios y exportar más gente. La solución es subir los salarios y aumentar la productividad. La productividad se aumenta trabajando y la extensión de federal earned income credit es un estímulo al trabajo. Puerto Rico ya tiene una unión bancaria con los Estados Unidos y una unión fiscal parcial en la medida en que los trabajadores pagan un 15% de su salario en seguro social y en Medicare. La incorporación lo que hace es compensar esos impuestos a la vez que representa un estímulo al trabajo.
    Lo que yo le pregunté a Pierluisi en la conferencia de Georgetown del 1ro de mayo fue que si los republicanos le negaban la estadidad, pero le ofrecían la incorporación, que si él estaba dispuesto a aceptarla. Pierluisi no puede aceptar la incorporación porque él tiene instrucciones de la oliquarquía de empujar la 933A. Así que Pierluisi lo que está haciendo es aguaje de muleta con la estadidad para hacer lo mismo que Fortuño y terminar con una casita de $2 millones en Washington DC. Los estadistas no tienen partido.
    Puerto Rico está en la misma encrucijada que Cuba. Tiene que salir del modelo socialista y si mi tesis de que lo que pasa en Puerto Rico es que la unión monetaria no funciona sin la union fiscal, entonces tiene dos alternativas: la incorporación o desligarse del dólar. En la medida en que se entienda esto, Puerto Rico podrá empezar a decidir para dónde es que quiere ir.

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