La Nueva Comunicación Pública

El léxico del gobernante ha sufrido un cambio radical en éste país nuestro de cada día. Si no se está al tanto, corremos el riesgo de sufrir graves percances. Me explico. Los signos positivo y negativo han cambiado de significacancia. Si, parece haber habido un intercambio de polaridad. Se nota el fenómeno con especial intensidad en los anuncios que hace el primer ejecutivo. Veamos.

Cuando el gobernador anuncia una baja en los tributos por razón del impuesto de ventas y uso (IVU), en realidad se trata de un aumento estimado en $1,048 millones. Cuando anuncia una reducción en el precio al que la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) venderá cada Kilovatio-hora de consumo, se trata de un aumento en la tarifa. Cuando se anuncia una reducción en el precio del agua servida por la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA), se trata de otro aumento en la tarifa. Las reducciones que proclama el gobernador se refieren a que los aumentos anunciados por los organismos apropiados serán menores por obra y gracia de su intervención.

De igual forma, el gobernador anuncia que aumentará los impuestos al consumo (IVU) pero que, por decreto, el gasto de los consumidores quedará exento, los impuestos serán absorbidos por las empresas que no consumen, sino que producen. No dice el gobernador que pagarán los que tienen más, los que pueden. No importa que estén sufriendo pérdidas en sus operaciones, esos pueden y pagarán.

El nuevo leguaje ha sido producido por la industria de la publicidad aplicada a la comunicación público del gobierno. De ahí es que, creo, la industria de la publicidad quedará exenta de aumentos en los impuestos. Es importante, al parecer, que no se encarezca el coste de las campañas proselitistas de los partidos políticos.

Todo esto parece responder al mantra que se escucha en todas las esferas de gobierno. Se trata de la “sensibilidad”. El gobierno ha de ser “sensible”. Es decir, que se deberá dorar la píldora para que el público no sufra de un shock tras otro shock al ser notificado de la ruina en que se encuentra su gobierno. Tampoco se le explicará al público, en aras de esa sensibilidad, que gran parte de la culpa por la irresponsabilidad con que se han manejado las finanzas públicas la comparten los ciudadanos con los partidos políticos.

Bien, a lo que voy. Es necesario ajustar nuestro vocabulario y calibrar nuestro lenguaje, si queremos entender lo que nos dice el gobierno. Es necesario reconocer el cambio de significado de ciertas palabras. Un “alza” es en realidad una “reducción”. Lo es ciertamente cuando de impuestos y tarifas se trata.

El nuevo significado de las palabras conlleva otros ajustes. Por ejemplo, los consumidores no pagarán impuestos de consumo. Eso estará restringido a las corporaciones dueñas de las megatiendas. El gasto del gobierno aumentará el año entrante en aproximadamente $800 millones. No obstante, estamos equivocados al concluir que el presupuesto aumentará en esa cantidad. No, en realidad el gasto se reducirá. Por eso es necesario aumentar (digo reducir) los impuestos para recaudar (digo, para regalar) $1,040 millones más (digo, ¿menos ?).

About Elías Gutiérrez

Profesor de la Escuela Graduada de Planificación de la Universidad de Puerto Rico desde 1966. Nació el 3 de julio de 1942 en la ciudad de Nueva York. En 1945 se traslado a Puerto Rico. En 1964 y 1965, respectivamente, obtuvo grados de Bachillerato y Maestría en Economía de la Universidad de Puerto Rico. En 1966, cursó estudios postgraduados en Planificación Económica en el Instituto de Estudios Sociales de La Haya, Holanda. Más tarde, en 1969 y 1973, respectivamente, obtuvo grados de Maestría y Doctorado en Economía y en Planificación Urbana y Regional de la Universidad de Cornell.
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One Response to La Nueva Comunicación Pública

  1. Eric Alvarez says:

    Coincido plenamente, Elías, con tu exposición sobre la demagogia con la que se pretende manipular la opinión pública. Coincido de igual forma con tu señalamiento sobre la responsabilidad conjunta de los ciudadanos con los partidos políticos en esta crisis.

    Fomentar, y aceptar como premisa de política pública, el desarrollo de un gobierno paquidérmico que fuera la principal fuente de empleo —mecanismo moderno del patronazgo político—, mientras se despreciaba el desarrollo de la manufactura, y del resto de sector primario de la economía, a la altura que requería la víspera del siglo 21 y la globalización, fue un error de todos: un engendro del que todos reniegan, particularmente esta administración, a pesar de su proyectado presupuesto de 800 millones dólares más que el existente, dirigido a repetir los errores del pasado, pero ejecutándolos mucho peor.

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