LA MEDICINA EQUIVOCADA

Esta columna ha sido publicada (hoy) 5 de noviembre de 2013 en la sección de NEGOCIOS de El Nuevo Día, bajo Economía, página 54.

La política liberal ha descansado en la teoría macroeconómica formulada por Lord John Maynard Keynes durante la década del 1930. La Gran Depresión arrasaba con la economía occidental. Las políticas de gobierno agravaban el desempleo y el empobrecimiento de las familias. Yendo a contracorriente, Keynes propuso que el gobierno se hiciese responsable de estabilizar el sistema frente a los ciclos que caracterizan al capitalismo.

El modelo o teoría que formuló Keynes, parte de las características de la economía de los EEUU y de ciertos supuestos. Por ejemplo, el agregado económico de esa nación era de gran tamaño y valor.

La riqueza en recursos naturales y de capital era enorme al compararse con cualquier otra. En aquella época, EEUU tenía una economía relativamente cerrada al comercio internacional.

El problema consistía en suavizar el ciclo económico y evitar la inestabilidad que causa. La inestabilidad se sufría tanto por el desempleo durante la menguante, como por la inflación durante la creciente.

Para complicar el panorama de la época, la creciente del ciclo no se producía, y el estancamiento y la depresión parecían haberse convertido en la norma.

Las fortunas se evaporaban y las empresas caían como moscas. El desempleo superaba el 25 por ciento y las colas de gente esperando recibir un potaje en fondas de la caridad eran impresionantes.

La teoría Keynesiana es estática y de “corto plazo”. Keynes define el “corto plazo” como un tiempo tan breve como para que el acervo de capital no cambie.

En ese mundo imaginario, Keynes otorga el rol de estabilizador al gobierno. Keynes propone que el gobierno cumpla con el rol asignado por vía del gasto. Así pues, cuando la economía entra en la menguante del ciclo característico de los sistemas capitalistas, el gobierno aumenta el gasto. Para financiar su intervención, el gobierno simplemente utiliza sus reservas o incurre en déficit.

El estímulo inicial del gasto de gobierno se ve multiplicado por los efectos indirectos que se producen a través del consumo. Los empresarios huelen oportunidades de negocio y aumentan las horas laborales aplicadas a la producción. El ingreso aumenta por vía de las nóminas y la economía sale de la recesión. Durante la expansión, el gobierno encoge sus gastos, repone lo que ha tomado prestado y restituye sus reservas. De esa manera, evita un brote inflacionario y se prepara para el próximo evento cíclico de contracción.

Keynes ha sido muy conveniente para los políticos de corte liberal. Con su teoría se justifica el gasto público hasta la irresponsabilidad. La etapa de contracción del gasto público rara vez se produce, a no ser que sea por razón de una crisis financiera.

La economía para la que Keynes formuló su receta de intervención era relativamente cerrada. Es decir, aunque en términos absolutos las importaciones, exportaciones y flujos de capital eran considerables, en términos relativos al producto bruto, eran modestos. La economía de Estados Unidos era relativamente cerrada. Como veremos, éste dato es crucial.

LA EQUIVOCACIÓN. La aplicación, por razones de conveniencia política de la teoría de Keynes, a otras economías, está preñada de peligros. Su aplicación a Puerto Rico ha demostrado ser una gran equivocación. La economía de Puerto Rico es distinta a la que llamaba la atención de Keynes. Puerto Rico tiene una economía relativamente pequeña, pobre y dependiente. La economía de la isla es abierta en extremo. El gobierno está limitado en su capacidad de financiamiento por restricciones de prudencia que fueron incorporadas en la constitución del ELA. Puerto Rico no tiene una economía altamente capitalizada y no cuenta con un banco central.

El problema macroeconómico de la isla no es de naturaleza cíclica ni de corto plazo. Todo lo contrario. Se trata de acumular capital productivo y de esa forma elevar el estándar de vida. Proceso que requiere el sacrificio del ahorro y es, por su naturaleza, de largo plazo. La teoría de Keynes supone un acervo de capital constante y ve el ahorro como detrimental a la demanda agregada en el corto plazo.

EL VERDADERO OBJETIVO. El objetivo de Keynes no era el crecimiento. Su objetivo fue justificar la intervención del gobierno como estabilizador del ciclo económico. La condición de Puerto Rico es distinta y requiere otro tipo de política pública.

Para lograr alcanzar un estándar de vida superior, la economía requiere de ahorros con los que se financie la expansión de la capacidad productiva. La política pública entronizada genera efectos contrarios.

El mero aumento del gasto público no produce lo que pregonan los políticos que buscan justificar la irresponsabilidad fiscal. El discurso político trillado y desprestigiado promete que el gasto del gobierno “creará empleos” por vía del “multiplicador”. Es decir, por vía de efectos indirectos. Algo así como sucedió en tiempos del Nuevo Testamento cuando Cristo dio de comer a cientos multiplicando unos cuantos panes y peces.

En la economía de la isla, el famoso “multiplicador” no funciona porque el gasto se traduce de inmediato en importaciones. Es decir, los efectos secundarios del gasto se dan en las jurisdicciones que suplen nuestra demanda.

La teoría de Keynes no incorpora el factor de la deuda como limitante. Si en algún momento la receta Keynesiana pudo ser de alguna utilidad para ésta economía, el descomunal apalancamiento que hoy caracteriza las finanzas del país, la hacen inaplicable porque no hay cómo financiar la intervención. Hemos llegado al final del camino.

En una próxima columna detallaré lo que considero el mínimo necesario para salir del estancamiento que nos arrastra barranco abajo.

About Elías Gutiérrez

Profesor de la Escuela Graduada de Planificación de la Universidad de Puerto Rico desde 1966. Nació el 3 de julio de 1942 en la ciudad de Nueva York. En 1945 se traslado a Puerto Rico. En 1964 y 1965, respectivamente, obtuvo grados de Bachillerato y Maestría en Economía de la Universidad de Puerto Rico. En 1966, cursó estudios postgraduados en Planificación Económica en el Instituto de Estudios Sociales de La Haya, Holanda. Más tarde, en 1969 y 1973, respectivamente, obtuvo grados de Maestría y Doctorado en Economía y en Planificación Urbana y Regional de la Universidad de Cornell.
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2 Responses to LA MEDICINA EQUIVOCADA

  1. A esta isla cual casi no se produce y todo se importa y nada se exporta NO le conviene que su economía sea una cerrada en mi opinión precisamente lo contrario nos puede salvar de dicha posición económica; Entiendo que la economía abierta completa es la mejor opción. Entiendo se explore la opción de utilizar otros métodos de transporte marítimos y “NO SOLO LA MARINA DE E.U”

  2. A mi entender se debe re-evaluar el “Tratado de Cabotaje” Y las restricciones comerciales internacionales directas. Esté país para que su situación mejore se debe tomar en consideración las siguientes medidas. 1. Des-regular restricciones al Comercio Internacional directo. ( en especial con latinoamericana ) 2. Fomentar la producción de bienes y servicios INTERNOS y su exportación. 3. Eliminar cierta permiso-logia a pequeños comerciantes y facilitar le dicho proceso. 4. Regular rigurosamente la asistencia al PAN o asistencia familiar y fomentar una conducta de trabajo por la cual se le pueda otorgar dicha ayuda. 5. Des-regular el tratado de cabotaje o que el mismo sea actualizado a nuestra situación económica actual tomando en consideración que somos una isla. 6. Realizar cambios en el sistema de Gobierno desde su raíz. 7. Bajar los costos a posible inversionistas mediante bonos, dividendos etc, de esta manera se crea una oferta atractiva a el inversionista. 8. Reducir el costo de mano de obra o recurso humano para las empresas.

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