LO MÍNIMO REQUERIDO

Esta columna ha sido publicada (hoy) 6 de noviembre de 2013 en la sección de NEGOCIOS de El Nuevo Día, bajo Economía, página 61.

La economía de Puerto Rico se ha hecho adicta al gasto de gobierno. La justificación oficial consiste en describir el gasto como un estímulo que busca encender el motor macroeconómico.

El gasto del sector público no es poca cosa. El presupuesto consolidado del gobierno supera los 26,000 millones de dólares. Sumando las transferencias que van directamente a los individuos y que se han tornado en una partida permanente del ingreso personal, tenemos una economía dominada por el gobierno. Tan importante es ese dominio que cuando el estímulo no crece de un año a otro, el reflejo sobre el producto bruto es inmediato.

Ahora bien, lo más preocupante de la inyección del gasto público es que su efecto estimulante se ha desgastado. El efecto marginal menguante del estímulo asemeja el efecto que tiene la droga sobre el adicto. Cada vez requiere una dosis mayor sólo para mantener la estabilidad.

FINANCIANDO EL DEFICIT. Al requerir estímulos cada vez mayores, el gobierno ha recurrido al financiamiento deficitario. Los déficit se han acumulado para contribuir a una deuda pública que amenaza rebasar en valor al producto bruto. Ese apalancamiento ha colocado en la mirilla de los mercados de capital la deuda de Puerto Rico. Como resultado, la percepción de riesgo y el costo de capital, se han disparado. La consecuencia de esta realidad es en extremo grave. Ello porque el gobierno ve ahora restringida su capacidad para continuar financiando el estímulo con que mantiene la precaria estabilidad de la economía de Puerto Rico.

Para complicar las cosas, el gobierno extrae recursos del sector privado de la economía con el fin de sostener actividades ineficientes y destructivas de recursos cada vez más escasos. Las urgencias dictadas por la presión política obligan el abandono del mantenimiento y reposición de la infraestructura. El resultado es una pérdida de capacidad productiva y reducción notable en el estándar de vida. Los efectos se convierten en combustible que produce efectos de retroalimentación que aceleran la inviabilidad de la economía del país.

A ROMPER EL CICLO. Ahora bien, ¿cómo romper con éste proceso perverso y pernicioso? Será necesario un cambio radical de prioridades y lealtades. Las lealtades a intereses gremiales y partidistas tendrán que dar paso a un “armisticio” que permita lo que hasta la fecha ha sido políticamente inviable. El mínimo necesario incluirá los elementos que esbozo a continuación.

El sistema fiscal tiene que tornarse en amigo del que se esfuerza en el trabajo, produce y ahorra. La complicada madeja de impuestos, arbitrios, aranceles, cancelación de sellos, y reglamentación tendrá que simplificarse y, en gran medida, descartarse. Los impuestos sobre ingresos y el IVU han de sustituirse por un impuesto a valor añadido (IVA).

El presupuesto operacionaldel gobierno deberá encogerse en favor de esfuerzo dirigido a financiar un agresivo programa de reconstrucción y modernización de la infraestructura. Para que dicho esfuerzo tenga el efecto deseado, se preparará un programa de inversiones a razón de 10,000 millones de dólares anuales, durante un período sostenido de doce años. Para ello será necesario liberar recursos que hoy se pierden en sostener negocios ineficientes y operaciones que no cumplen ya con los fines que se buscaban cuando fueron organizadas.

La economía de Puerto Rico no es viable dado el precio vigente de energía eléctrica. A ésta fecha, la única alternativa práctica para reducir el lastre que impone el costo del petróleo es utilizar gas natural para generar electricidad. Dados los errores del pasado y el tiempo perdido, la única alternativa viable consiste en revivir los gasoductos del sur y del norte. La estructura de monopolios estatales hace casi imposible tomar tales decisiones. Por ello será necesario descartarla para introducir competencia y capacidad financiera.

El gobierno saldrá de negocios en los que se ha incrustado a través del tiempo. No habrán vacas sagradas. La lista de ejemplos incluye: comedores escolares; agencias y corporaciones de seguros; (como el Fondo del Seguro del Estado y la Administración de Compensación por Accidentes de Automóviles). Otras agencias que claramente duplican funciones serán consolidadas. Por ejemplo, la Autoridad de Tierras y la Administración de Terrenos.

Los programas de subsidios agrícolas cuestan hoy día más que el valor de la producción en finca. Ante la crisis financiera que confronta el gobierno,
y la escasa productividad de los subsidios, no es justificable sostenerlos. El número de fincas tendrá que reducirse y las operaciones deberán consolidarse para alcanzar escalas viables. Los controles de márgenes de ganancia y regulación de precios de artículos de consumo será derogados.

El enfoque general que se deberá perseguir busca desplazar el peso de gravedad de la economía de Puerto Rico desde el gobierno, al sector privado. La estructura de organización del aparato del estado que se ha retenido desde su diseño no es ya funcional. En muchos casos las entidades están dominadas por sus gremios y cuadros gerenciales y funcionan para sí mismas.

LA META. La meta tendrá que ser, sin desviación alguna, enriquecer al país y elevar así el estándar de vida de su población. No es posible abrigar la esperanza de que burócratas de gobierno exploren con sabiduría y agilidad los mercados. Que tengan el ojo de los negocios que les permita atisbar peligros y oportunidades en un mundo que no conocen. Nunca han tenido tal capacidad. El rotundo fracaso que esa apuesta ha tenido a través del mundo ofrece prueba contundente al respecto. Es necesario reconocer que, con todos sus defectos, la libre competencia es una mejor apuesta.

About Elías Gutiérrez

Profesor de la Escuela Graduada de Planificación de la Universidad de Puerto Rico desde 1966. Nació el 3 de julio de 1942 en la ciudad de Nueva York. En 1945 se traslado a Puerto Rico. En 1964 y 1965, respectivamente, obtuvo grados de Bachillerato y Maestría en Economía de la Universidad de Puerto Rico. En 1966, cursó estudios postgraduados en Planificación Económica en el Instituto de Estudios Sociales de La Haya, Holanda. Más tarde, en 1969 y 1973, respectivamente, obtuvo grados de Maestría y Doctorado en Economía y en Planificación Urbana y Regional de la Universidad de Cornell.
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4 Responses to LO MÍNIMO REQUERIDO

  1. Eric Alvarez says:

    Antes que nada mis saludos Elías. Excelentes y provocadores ambos artículos, como debería se la discusión intelectual en general en la isla. Tu agresiva propuesta requiere reflexión, pero ofrece un mapa de ruta que entiendo atinado.

    No puedo sino coincidir de manera enérgica con tu observación sobre la necesidad de una concertación social que parta de una superación de los intereses particulares, gremiales, “sectoriales”, partidistas, y, por qué no, añado, de clase.

    En la misma dirección, quise levantar unas observaciones en el 2010 en mi blog, y me tomo el atrevimiento de citar lo dicho entonces, pues no encuentro nuevas formas de señalar lo dicho entonces, y en otras muchas ocasiones. Allí indiqué:

    “Ante este cuadro, las diferentes formaciones políticas, el sector sindical, las organizaciones y entidades no gubernamentales, los sectores empresariales y el gobierno no han logrado alcanzar, y no se vislumbra que ello ocurra en el futuro inmediato, parámetros y criterios que permitan adoptar una dirección clara, con un proyecto común como sociedad, frente a la crisis existente.

    Los intereses estrechos de cada sector, los dogmatismos y los prejuicios, militan contra la adopción de un proyecto de sociedad en su conjunto dirigido a conjurar el maleficio de la presente crisis. En gran medida la discusión de los asuntos públicos termina en distorsiones y desenfoques como producto de no haberse resuelto, ya de una vez, el problema colonial de la Isla.” ( Puerto Rico: Reflexiones en torno a su crisis a 58 años de la constitución del ELA, http://quantumdelacuneta.blogspot.com/2010/07/puerto-rico-notas-para-un-analisis-de.html )

    Reitero mis saludos a ti y tus asiduos lectores.

  2. Eric Alvarez says:

    Mil gracias a ti por permitirme comentar en tu excelente página. Me tomo el atrevimiento de señalar que levantas unos señalamientos que ninguna de las tribus ideológicas está dispuesta a admitir y reconocer, en vista de sus particulares intereses partidistas. La soledad del intelectual que advierte, denuncia y orienta, no es de extrañar en ese contexto.

    Por otro lado, estas cuestionando paradigmas que hoy no tienen vigencia, y que han conformado el discurso de la política económica por parte de unos y otros, en los últimos cuarenta años. El populismo isleño, en sus diferentes manifestaciones, rechaza tus propuestas y, peor aún, los poderes económicos criollos parecen querer mantener el status quo del modelo económico que ya no puede permanecer inmóvil.

    Finalmente, no tengo dudas de que este espacio cibernético, y tus comentarios en los diferentes foros que participas, son seguidos con atención por muchísimas personas cuya gran mayoría reconoce la corrección, o al menos la seriedad, de tus planteamientos.

    Ese sector de la ciudadanía es mucho más amplio que los sectores que representan el anquilosamiento de la sociedad puertorriqueña. De otra parte, el curso de los acontecimientos seguirá confirmando tus señalamientos.

    Reciban nuevamente mis saludos tú y tus lectores.

  3. LCayere says:

    Interesante articulos los dos. Como se refieren en la politica y en el pueblo.Pero acuerdensen mientras se enccuentre una tribu norteamericana y una en este pais nunca se fumaran la pipa de paz. para pensar en el futuro de su pais y levantar su bandera al nivel de otros paises. ese dia podran comprar energia de otro pais.

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