“El día después”

En estos momentos la apuesta que hacen los que provocaron la derrota que sufrió el gobernador el pasado jueves en la Cámara de Representantes es que será radicado un proyecto que, siendo distinto, cumpla con los objetivos esenciales de recaudación para evitar un cierre parcial de gobierno. El Presidente del Senado ha expresado por voz del presidente de la Comisión de Hacienda y por voz propia en entrevista publicada hoy por El Nuevo Día, que la solución se encuentra en una alternativa “sencilla”. Ambos senadores identifican la dificultad con la propuesta del Ejecutivo en términos de su supuesta complejidad. Complejidad que, dicho sea de paso, llegó a niveles inimaginables a través del proceso legislativo.

Puesto de esa forma, el curso de acción luce claro y pleno de sentido común. Como la propuesta era muy compleja, los representantes la hicieron aun más compleja negociando y forzando enmiendas hasta el punto en que se hizo evidente que no importaban las enmiendas. Lo que se deseaba era derrotar el proyecto. Ahora el Presidente del Senado nos propone buscar y encontrar un camino simple que alcance los objetivos que sostengan la operación del gobierno. El planteamiento es tan obvio que parece razonable.

Me temo que ni la explicación, ni el curso de acción propuesto por el Presidente del Senado podrán constituir solución al problema. Ello se debe a que continuamente se evade tomar en cuenta el tiempo requerido por cualquier curso de acción. 
Reestructurar las operaciones del gobierno por vía de la reingeniería del aparato público requiere mucho tiempo, es complejo, costoso y difícil. Con el perdón de quienes sugieren esa vía, me luce que no saben de lo que se trata. La reingeniería de cualquier proceso conlleva comenzar con tabula rasa. Pensar y diseñar el aparato público otra vez. 
Cualquier conjunto de medidas dirigidas a elevar la recaudación requerirá legislación. Se levantarán los grupos de interés especial que se sientan amenazados y obstaculizarán el proceso legislativo. Convencer al Ejecutivo de la suficiencia y superioridad de que las medidas simples podrán alcanzar lo que las complejas supuestamente no alcanzaban será ahora misión imposible. Configurar y aprobar un presupuesto de gastos con igualdad entre los ingresos recurrentes y los gastos del gobierno requiere identificar recursos adicionales por $1,500 millones. Reestructurar la deuda en ausencia de un esquema jurídico adecuado es suicida. 
Aun cosas con las que es forzoso estar de acuerdo, dejan de ser prácticas cuando se les somete a la prueba de tiempo. Producir un presupuesto de cinco años es una buena medida. No obstante, requerirá tiempo. Más aun, no podrá comprometer a ninguna otra legislatura. Producir un plan de desarrollo económico será aun más complejo que el proceso recién descartado. La batalla comenzará el primer día cuando se trate de definir lo que es “desarrollo”.
En resumidas cuentas: no hay tal cosa como una solución alternativa simple y suficiente. Lo más probable es que la Legislatura y el Ejecutivo terminen produciendo otro parcho insuficiente que será descartado por los mercados financieros por no cumplir con el requisito que se le exigió a Grecia y que ahora el Secretario de la Tesorería Federal le ha exigido al ELA. Es decir, un presupuesto “creíble” y sin déficit.  Es decir, que la partidocracia produzca en 90 días lo que no ha producido en 30 años.
Uno de los argumentos esgrimidos para rechazar la propuesta del Ejecutivo consistió en decir que el impuesto al valor añadido (IVA) no era malo. Es que éste no era el momento para su aprobación porque la economía está débil y provocará una contracción. Les tengo noticias. Primera noticia: Nunca será “el momento”. Cuando la economía esté en expansión (si llega ese momento) se dirá que el IVA no es necesario. ¿Para qué arreglar algo que no está roto? Segunda noticia: la alternativa al IVA será más impuestos de otro tipo, más reducción de gastos, para tratar de lograr un presupuesto “creíble”. Ambas cosas tendrán efectos deprimentes en el corto plazo y contraerán la economía en el mediano. Por lo tanto, si ahora no es el tiempo para lo uno, tampoco lo es para lo otro.

About Elías Gutiérrez

Profesor de la Escuela Graduada de Planificación de la Universidad de Puerto Rico desde 1966. Nació el 3 de julio de 1942 en la ciudad de Nueva York. En 1945 se traslado a Puerto Rico. En 1964 y 1965, respectivamente, obtuvo grados de Bachillerato y Maestría en Economía de la Universidad de Puerto Rico. En 1966, cursó estudios postgraduados en Planificación Económica en el Instituto de Estudios Sociales de La Haya, Holanda. Más tarde, en 1969 y 1973, respectivamente, obtuvo grados de Maestría y Doctorado en Economía y en Planificación Urbana y Regional de la Universidad de Cornell.
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