La Era de la Incompetencia

La democracia no garantiza que los escogidos para gobernar estén provistos de dotes intelectuales. Más bien, la democracia descansa en una regla relativamente simple para elegir, v.gr., la mayoría manda. La mayoría puede ser simple o compleja. Puede preestablecerse por el margen mínimo de sólo un voto o puede preestablecerse por márgenes mayores. Por ejemplo, por “super mayoría”. Una “super mayoría” podría definirse en términos de un requisito de dos terceras partes de los votantes que participen. 

Poco a poco en los Estados Unidos (EEUU) se va asentando la idea de que el sistema parece haber elegido como presidente a un incompetente. Una persona que no cuenta con la capacidad para ocupar el puesto. Día tras día, hora tras hora, se acumulan elementos que evidencian que el señor Trump no cuenta con los atributos mínimo necesarios para ocupar la presidencia de la nación más poderosa del planeta. La nación que además funge como líder del mundo occidental. Concurro. Puede que muchos de ustedes aún piensen lo contrario. A eso yo sólo puedo adelantarles que tengo un profundo deseo de estar rotundamente equivocado.

Desafortunadamente, el diagnostico de “incompetente” se está enraizando en la opinión de sectores muy influyentes de la sociedad. Y aún del propio partido Republicano. El señor Trump se encarga continuamente de reforzar esa opinión. El sentido de inseguridad, y de franco temor, va creciendo como la marea alta.

 La incompetencia es una característica observable con tal frecuencia que lleva a uno a pensar que se trata de un brote epidémico. Los sistemas no funcionan. La raíz causal de la disfuncionalidad sistémica observable parece ser la incapacidad para lidiar con la complejidad. 

La democracia descansa en una regla sencilla, simple, si se quiere. La regla de la mayoría como determinante. Las opciones son reducidas a un limitadísimo número, se plantean de manera simplificada y se someten a un electorado que decide por mayoría. En una época de gran complejidad, una época de información y desinformación instantánea, el proceso de toma de decisiones por mayorías generalmente produce equívocos. Si además, el poder lo detentan los incompetentes, las equivocaciones de la mayoría estarán garantizadas.

La era en que coexistimos se distingue por la complejidad. El grado de complejidad se eleva exponencialmente como característica de los sistemas económicos, políticos, y sociales en general. La reacción a la complejidad intensifica la tentación de abrazar un relativismo simplificador que se levanta como amenaza a estructuras de valores acuñados en épocas menos complejas. El choque entonces incorpora ineludiblemente lo cultural elevando así la complejidad a escala superlativa.

La coexistencia de instituciones y sistemas gerenciales diseñados en épocas anteriores, con la problemática contemporánea, produce un sentido de continuo fracaso. Expone, además, a los ejecutivos y gerentes a un escrutinio público instantáneo de evaluación. El resultado probable de esa evaluación será inevitablemente un grado de incompetencia.

Surge un grave peligro en la medida en que la simpleza de los sistemas de decisión que subsisten chocan con el simplismo de demagogos incompetentes. La estructura de valores cede llevándose consigo los principios culturales que protegen al individuo de la dictadura de la mayoría.     

About Elías Gutiérrez

Profesor de la Escuela Graduada de Planificación de la Universidad de Puerto Rico desde 1966. Nació el 3 de julio de 1942 en la ciudad de Nueva York. En 1945 se traslado a Puerto Rico. En 1964 y 1965, respectivamente, obtuvo grados de Bachillerato y Maestría en Economía de la Universidad de Puerto Rico. En 1966, cursó estudios postgraduados en Planificación Económica en el Instituto de Estudios Sociales de La Haya, Holanda. Más tarde, en 1969 y 1973, respectivamente, obtuvo grados de Maestría y Doctorado en Economía y en Planificación Urbana y Regional de la Universidad de Cornell.
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2 Responses to La Era de la Incompetencia

  1. Tito Stevens says:

    Estimado Dr. Gutiérrez, siempre he creído en zapatero a su zapato. Le guardo mucho respeto como economista pero quiero señalar que según encuestas por varias organizaciones no amigas del Presidente coinciden en que el 95% de los que votaron por el lo siguen apoyando y creen que está haciendo el trabajo que querían que hiciera al votar por el.
    Personalmente no creo que es la persona apropiada pero, tampoco creo que los candidatos del Partido Demócrata, al que pertenecí a principios de la década de los 60s, eran idóneos. La Sra. Clinton ha sido probada una mentirosa y lo que ha hecho en conjunto a su marido con la Fundación que ellos manejan, es criminal. De vivir hoy dia, John F. Kennedy sería tildado como fascista por los lideres del Partido Demócrata actual.
    Y ¿porqué los que votaron por Trump están contentos con él? Porque está haciendo lo que dijo que iba a hacer. Ellos, al igual que yo, sienten que el país va hacia el lado opuesto de lo que los sabios fundadores del experimento en una democracia republicana establecieron. El Congreso, como es sabido, está lleno de corruptos que son comprados por los postores mas altos.
    Quizás, como Puerto Rico, Estados Unidos tiene que derrumbarse internamente para volver a renacer de las cenizas como el ave Fénix.

  2. Jose Samhan says:

    No tengo dudas de que un incompetente se puede colar. Pero pienso que la prensa ha puesto su granito de arena. Lo que se suponía fuera imparcial ahora se llaman líneas editoriales. Yo creo que la prensa ha fallado en educar y ha sido seducida por lo fácil sin contenido. Ejemplo cerrar escuelas. Presentar niños llorando y madres que se oponen. Cuando no hay dinero ni estudiantes que justifique su existencia.

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