Financiación de la Educación Superior

La realidad contemporánea y la financiación de la educación superior

En el momento en que la educación se percibe como elemento estratégico clave para elevar el estándar de vida de la población por vía de la participación en los procesos que añaden valor a la economía del mundo, el País se estrella contra una realidad. La misma que, en parte es de hechura suya y en parte es de origen externo, consiste en que los recursos han sido empeñados improductivamente a otros usos. Pero independientemente del origen, el resultado final se traduce en que no es posible escapar a la necesidad de tomar decisiones muy difíciles y probablemente muy dolorosas. Es decir, decisiones que el sistema político aborrece. La situación se hace más difícil porque la economía ha estado sufriendo una contracción durante un período que data del 2006. Bajo condiciones de crecimiento las necesidades pueden atenderse parcialmente por vía del excedente que produce la economía. Bajo condiciones de estancamiento y, peor aún, de contracción, es necesario recurrir a la financiación o a reorganizar los presupuestos reduciendo de una partida para añadir a otra. En esta ocasión, el gobierno confronta una limitación extrema en su capacidad para tomar prestado y financiar la expansión o la transformación del sistema. Las alternativas restantes consisten en obtener recursos externos. No obstante, el gobierno federal confronta una situación difícil también y no se vislumbra que esta alternativa pueda producir los recursos necesarios. La otra alternativa –que resulta aún más difícil– consiste en encontrar una fuente fiscal de recursos adicionales. En otras palabras, impuestos adicionales específicamente dirigidos hacia el sector de educación superior.

Otra alternativa, que puede ser aún más problemática, consistiría en una reingeniería del sistema UPR que lograra una liberación suficiente de fondos con los que podrían establecerse objetivos y metas de restructuración sujetas a la magnitud de los recursos liberados. Esta opción siempre está disponible y debe perseguirse continuamente pero no es más fácil de lograr que las anteriores.

La racionalización del sistema de la UPR tiene el potencial de generar recursos significativos. Claro está, para lograr que ese proceso los produzca será necesario invertir en procesos y tecnología que viabilice la generación deseada.  Por ejemplo, la infraestructura física de los recintos es muy ineficiente en cuanto al consumo de energía. Lograr un sistema eficiente es técnicamente viable pero requiere una inversión de capital sustancial en cada reciento para lograrlo. La plantilla de empleados no docentes es probablemente mayor de lo necesario. Pero lograr una reducción, y hacerlo de tal forma que evite empeorar el funcionamiento administrativo en vez de mejorarlo no será tarea sencilla. Para complicar el problema, esta alternativa se confrontará con un muralla de resistencia que abonará a la inestabilidad que ha colocado la institución del Estado en peligro de perder su acreditación. Lo mismo puede decirse del ajuste en la tarifa de matrícula.  Estos ajustes, a pesar de ser instrumentos indispensables a la buena gerencia de cualquier institución, se han convertido en elementos utilizados demagógicamente por partidos de oposición y otros grupos.

Para complicar aún más lo que, sin dudas, es un problema, la crisis financiera que originó en la economía occidental la recesión más extensa y profunda desde la Gran Depresión, ha producido una especie de burbuja en la industria de educación superior de los EE UU.  En búsqueda de la educación indispensable para tener la oportunidad de mantener o alcanzar una posición en los estratos de la clase media, la educación superior se demanda en el mercado casi con furia. No contar con un grado universitario (de cuatro años) casi garantiza la pobreza en esta era del conocimiento. Por lo tanto, las familias invierten en la educación de los hijos financiando la inversión mediante una combinación de préstamos y ahorros a un ritmo que ha hecho explotar las tarifas de matrícula.

El sector de educación superior de los EE UU se ha desarrollado en un sector exportador de servicios de la mejor calidad. De hecho, utilizando los términos de economía puede decirse que los EE UU tienen la absoluta ventaja competitiva en el mundo. Esta realidad añade combustible a la demanda por servicios de educación superior de primera calidad y tiende a elevar el precio de esos servicios.

Otro factor que contribuye a elevar el precio de la educación post secundaria proviene del subsidio federal por vía de la becas Pell. Este factor es de gran importancia para la industria de la educación superior en Puerto Rico. Tanto la que provee el sector público como la que provee el sector privado. Para el sector privado, no obstante, este elemento es crucial. Cualquier variación o reducción en el ritmo de crecimiento de ese subsidio federal puede sacudir al sector privado postsecundario de Puerto Rico. Ello se debe a la enorme proporción de estudiantes que sufragan sus estudios postsecundarios en el sector privado mediante las becas Pell. Esa enorme dependencia debe ser de especial preocupación.

Para el sistema público de la UPR el factor de preocupación surge de lo que originalmente se diseñó y se incorporó en ley para proteger la institución de variabilidad en su fuente de recursos por razón de la alternancia política y la tentación a la intervención política en la cátedra. Hoy día, la dependencia de la UPR en el gobierno sigue siendo intensa. Mientras más depende la institución de fondos provistos por el Estado, más influyente se tornan los intereses políticos sobre decisiones que tienen que tomarse con plena autonomía.

Características del sistema público

Antes de abordar la temática relativa a la financiación del sistema de educación superior, y en particular del sistema de la universidad del Estado, conviene recordar ciertos elementos fundamentales.

  1. Una burocracia atrincherada que no está motivada para facilitar cambios.
  2. El sistema continúa funcionando con actitudes propias de un monopolio, aunque su participación en el mercado no alcanza el 30 por ciento.
  3. La estructura institucional de la UPR le impide el ajuste rápido a una realidad cambiante que amenaza con la obsolescencia a todo sistema que no anticipe, planifique y ejecute ajustes y cambios de forma continua. Elementos clave que imprimen rigidez a la institución:
    1. La presencia activa de sindicatos y asociaciones cuasi sindicales que pretenden cogobernar la institución.
    2. En particular, la otorgación de permanencia temprana en puestos docentes hace luego muy difícil la continua evaluación del cuerpo facultativo y se convierte en un elemento que impide la renovación continua del conocimiento.
    3. A pesar del progreso que ha ocurrido en años recientes, la estructura administrativa de la universidad del Estado no estimula adecuadamente las actividades de investigación y desarrollo. Por el contrario, penaliza la actividad de investigación. Este factor hace muy difícil el desarrollo de actividades graduadas de investigación. Más aun, hace muy difícil las actividades de innovación, desarrollo y comercialización.
    4. La duplicidad que produce de la estructura regional de recintos universitarios es ineficiente y produce un gran desperdicio de recursos. En una era en la que las distancias se reducen y hasta desaparecen, no hay justificación para tal multiplicidad. Es necesario suplantar esta estructura con una que sirva de plataforma para la investigación, la creación de conocimiento y su aplicación..
    5. La absoluta dependencia financiera de la institución para con el gobierno provoca una inevitable y continua intervención partidista en asuntos internos.
    6. La libertad de cátedra se presenta nominalmente como escudo de defensa contra la intervención del Estado. No obstante, la dependencia financiera de la institución en combinación con otros factores mencionados anteriormente dificultan la evaluación continua de facultativos y ofrecimientos rezagando así la institución ante el acelerado ritmo de cambio que se da en todos los campos del conocimiento.
    7. La extrema dependencia financiera que exhibe el sistema de educación superior de Puerto Rico en el gobierno local y federal es fuente de un alto grado de riesgo. Esta situación rige tanto sobre el sector público como sobre el sector privado.  El riesgo se multiplica durante épocas recesivas y  constituye un problema gerencial de gran envergadura.
    8. La dependencia financiera de la UPR para con el gobierno central del ELA se añade a la relación que surge dado su status de corporación pública.. La relación establecida por ley tiende a provocar situaciones intolerables. El hospital que adquirió la UPR del Departamento Salud hace unos años y que ubica en Carolina es ejemplo de las consecuencias de una condición de subordinación.  Hemos examinado los  estados de situación auditados disponibles de Servicios Médicos Universitarios, Inc. No cabe duda alguna que la operación del hospital explica una buena parte del problema financiero de la UPR.
    9. La actividad docente a distancia y por vía cibernética tiene que recibir un impulso muy significativo durante los próximos dos años para aprovechar la ventana que aun tiene la universidad del Estado para expandir su participación en el mercado. De hecho, éste constituye un área de investigación y desarrollo para la universidad.
    10. Paradójicamente, de la cambiante demografía del país y del hemisferio, surge una gran oportunidad. La estructura poblacional crea nuevos mercados para la educación post secundaria.  Estos pueden atenderse a través del ciberespacio. En el desarrollo de sus facetas, se presenta un gran oportunidad para la colaboración entre facultativos y estudiantes. Los estudiantes de esta generación tienden mayor familiaridad y dominan destrezas en las nuevas tecnologías de la red mundial digital que muchos catedráticos.

Definición del problema

¿Cómo definir el problema de financiación que confronta la educación superior? El primer paso consiste en definir lo qué se requiere financiar. El sistema que se ha desarrollado en Puerto Rico consiste de instituciones públicas y privadas que se dedican principalmente a transmisión de conocimiento. Algunas instituciones suplen una oferta de educación post secundaria por vía de programas cortos. Otras suplen una oferta de estudios graduados. En algunas, principalmente en la universidad pública, se hacen esfuerzos dirigidos a la investigación. La estructura de la industria de la educación superior en los Estados Unidos (EE UU) ha sido descrita por J. Cole en su libro “The Great American University” de la siguiente forma.

Today, the United States has a smorgasbord of colleges and universities of vastly different quality. In 2007, roughly 4,300 institutions of higher learning offered one kind of degree or another. Most offer undergraduate degrees only. Perhaps 600 or so offer master’s degrees, and about 260 can be classified as research universities. Within this group of 260, only about 125 contribute in meaningful ways to the growth of knowledge. So, even today, perhaps 6 percent of the colleges and universities are classified as research universities. Of these, in 2006, the last year for which we have data, the 87 leading producers of doctoral degrees accounted for almost 60 percent of the more than 56,000 degrees earned in the United States. The members of this small, select group of universities have ambitions to be “full-service” institutions devoted to the transmission and creation of knowledge; to training students for the professions; and to educating, as well, thousands of undergraduates. Though they are small in number, their influence and impact on American society and the world of higher learning has been huge.[1]

 El Recinto de Río Piedras ha puesto su mira en el desarrollo de la investigación y en los estudios graduados. La inversión y la financiación de una transición que transforme al Recinto en una universidad de investigación requieren magnitudes muy considerables de capital.  De hecho, se levanta la interrogante de si resultará práctico embarcarse en un proceso de transformación del Recinto dadas las características antes enumeradas. No debe descartarse la opción de crear una universidad de investigación desde sus cimientos y evitar así el coste de la resistencia que es lógico esperar de un proceso de transformación.

La Comisión discutió un conjunto de tópicos relativos a la financiación de la UPR. A continuación elaboro las ideas y comentarios con que intenté contribuir al diálogo.

  1. El modelo lógico de la institución provee el objetivo de largo plazo que se desea hacer realidad y que requiere financiación para lograrse.
  2. El ambiente económico en que se desenvuelve la universidad del estado es de estancamiento económico y limitaciones fiscales.
  3. La industria de la educación superior en los EE UU se encuentra en medio de una burbuja que puede reventar en cualquier momento. Los resultados serían desastrosos si no han sido tomados en cuenta de antemano.
  4. Se requiere una nueva universidad dirigida a estudios graduados, investigación y comercialización. La cultura que prevalece en los recintos hace cuesta arriba y costoso el desarrollo de esa institución. Por ello, la Comisión considera que lo recomendable es la fundación de una universidad de estudios graduados, investigación y comercialización.
  5. Se estima que la inversión requerida para crear la nueva universidad y para desarrollar la existente, sobre un nuevo modelo que responda a la revolución del conocimiento que está en pleno auge, será de no menos de $500 millones. A grosso modo,puede estimarse que la financiación de esa inversión requiere un servicio anual de la deuda de unos $40 millones. La financiación de esa inversión requiere la consideración de medidas como las siguientes:
    1. Consolidación de recintos que tiene el sistema de la UPR en la actualidad. Recuperación de la financiación otorgada al Departamento de Salud por vía del hospital universitario de Carolina. Capitalización de los recursos recuperados esa vía para financiar la fundación de la universidad de estudios graduados, investigación y comercialización;
    2. Ajustes programados en el coste de matrícula. La tarifa por crédito sería ajustada automáticamente en concordancia con un índice de precios asociados al coste de operaciones;
    3. Comprometer al sistema de educación superior pública con un control de costes reales de operación durante períodos de 5 años;
    4. Comprometer al gobierno central y a sus entidades, mediante un nuevo contrato social, con el pago a tiempo por servicios prestados y saldo de deudas pendientes; la relación que se ha mantenido con los departamentos de Salud y Educación por más de una década no son tolerables ni financiables por la UPR;
    5. Establecer un sistema de compensación a profesores e investigadores que estimule y premie sustancialmente el éxito en la obtención de fondos externos;
    6. Se requiere un conjunto complementario de iniciativas que añadan recursos a la universidad del estado para que logre aumentar la proporción de recursos que genera de fuentes extra presupuestarias:

                                          i.    Entrar en sociedad con instituciones de educación superior de gran prestigio mundial para crear la nueva universidad de investigación y comercialización;[2]

                                         ii.    Relación de 2:1 en la deducción de impuestos sobre la renta (ingresos) por concepto de donativos a fondos dotales;

                                        iii.    Desarrollo del Plan de Práctica Intramural (PPI) para que cumpla cabalmente con su objetivo. Es decir, facilitar la práctica profesional y la oferta de servicios desde la plataforma que ofrece la UPR de forma que los facultativos puedan competir favorablemente en el mercado y la UPR eleve la probabilidad de obtener beneficios colaterales de dicha actividad profesional. Para ello se liberará el PPI de los procesos ordinarios de la burocracia del sistema cuya cultura actual termina socavando la supuesta ventaja que ofrece la teoría con que se concibió originalmente el PPI;

                                       iv.    La UPR debe aprovechar la oportunidad que se presenta para irrumpir en el mercado de la educación superior a distancia con determinación y recursos suficientes para prevalecer como opción en un mercado hemisférico de enorme potencial. Los grados universitarios “on-line” pueden y aspiran a ser rentables.


[1] Cole, Jonathan R. (2010). The Great American University: Its Rise to Preeminence, Its Indispensable National Role, Why It Must Be Protected (p. 6). Public Affairs. Kindle Edition.

 [2] La coexistencia de universidades privadas con universidades públicas no es nueva. Por ejemplo, en el campus de  la universidad de Cornell en Nueva York coexisten la universidad privada de Cornell y la universidad del estado de Nueva York.