El Reto

El gran obstáculo

“A house divided…”

 A house divided against itself cannot stand.” I believe this government cannot endure, permanently, half slave and half free. I do not expect the Union to be dissolved — I do not expect the house to fall — but I do expect it will cease to be divided. It will become all one thing or all the other. Either the opponents of slavery will arrest the further spread of it, and place it where the public mind shall rest in the belief that it is in the course of ultimate extinction; or its advocates will push it forward, till it shall become alike lawful in all the States, old as well as new — North as well as South.[1]

 Al estudiar tópicos relativos a la planificación y a la encomiendo de esta comisión no puedo sacarme de la cabeza la cita que precede este párrafo.  Estoy convencido que en el fondo de la crisis de la universidad del Estado, v. gr., la UPR, está una falla de dimensiones geológicas que separa e impide lograr una “visión compartida” de la institución. Esa realidad es insoslayable. Si no se confronta con honestidad intelectual no será posible enderezar el rumbo de la institución.

Se nos advierte que contar con una “visión compartida” es un requisito indispensable para establecer el rumbo, metas, objetivos, criterios de medición de resultados y todo lo demás que se presenta como instrumentos esenciales para evaluar el desempeño institucional. Ahora bien, la verdad es que en la UPR se libra una lucha interminable entre facciones. Cada una pretende imponer su particular visión sobre las otras. Cada una se ubica en una especie de juego de suma cero. En tal situación, la ganancia de uno es la pérdida de otro. Por lo tanto, las facciones no perciben la posibilidad de compartir, sólo la de prevalecer. En ese ambiente hay una lucha continua que se libra para evitar el triunfo de otros. De esa forma la facción con que se identifica cada cual trata de evitar su pérdida, aunque se garantice como resultado la decadencia institucional, v. gr., la perdida de todos.

¿Cómo romper el nudo Gordiano que ahorca y asfixia a la UPR?  Veo dos alternativas. Sin duda alguna ustedes vean otras. Quiera Dios que así sea.

La primera alternativa que se me ocurre consiste en dar por insalvable la incompatibilidad manifiesta que existe entre las facciones que luchan por el dominio de la institución. Ello conllevaría dejar que el tiempo resuelva el problema por vía del cambio demográfico. Las generaciones que hoy paralizan el desarrollo de la UPR habrán pasado a segundo plano en el plazo de una década. La apuesta consiste en contar con que de la ruina que dejarán como legado, surja, como ave de Fénix, una institución renacida. Ahora bien, habría que contar con que el coste económico y social de tal opción es importante y muy bien puede ser inaceptable. No hay garantía de que a la larga el resultado sea una institución renacida y reconstituida. De hecho, es posible que, a la larga, el resultado sea todo lo contrario.

La segunda alternativa consiste en alterar radicalmente las reglas de juego que han prevalecido hasta hoy. La nueva estructura deberá descansar en incentivos positivos que envíen un mensaje claro. Los beneficios dependerán del desempeño, de los logros alcanzados. Es decir, el énfasis tiene que revertir a los resultados medibles, no será suficiente demostrar un mero esfuerzo.  Todas las facciones deberán concluir que trabajar por el bien común es de su interés y conveniencia. El progreso institucional viabilizará el progreso individual.