Planificación Social


 

Necesidades Prioritarias Del Puerto Rico Contemporáneo

1. Introducción

Realicé este trabajo en septiembre de 2003. La participación de mi esposa, la psicologa clínica Rocío Montalvo Fabrellas, fue crucial. La investigación se realizó para Fondos Unidos en Corplan, Inc., por vía de sub-contratación para con la firma Estudios Tecnicos. Entiendo que los hallazgos de entonces siguen perfectamente vigentes hoy día. De hecho, hoy son más evidentes que entonces.
Una nota de advertencia al lector: aun no he trabajado por completo gráficas e ilustraciones para acomodarlas al formato de este website. Lo mismo ocurre con las notas al calce. Estas aún se hallan intercaladas en el texto.

1.1 El contexto histórico

A través de su historia, el pueblo de Puerto Rico ha sido sometido a numerosos cambios de naturaleza política, económica, social y cultural.  De una sociedad mayormente agraria, Puerto Rico pasó a convertirse en sociedad industrial, pero dependiente.  Durante los últimos años, sin que hubiese oportunidad de hacer ajustes necesarios para lograr  un proceso de adaptación, el ritmo de cambio puede describirse sólo de una forma: vertiginoso.  El proceso de cambio ha penetrado en todos los ámbitos de la estructura social.  En el plano físico espacial y en su estructura económica, el país se ha convertido rápidamente en una “ciudad-isla”.  La transformación económica y el desarrollo hacia una cultura urbana han sido acompañados de cambios psicosociales de gran trascendencia para la población. Este proceso de transformación ha propiciado numerosos debates, tanto en el plano económico social y psicológico.1

La transformación dada en Puerto Rico fue provocada por fuerzas que se originaron en el contexto urbano industrial norteamericano.  Puerto Rico importó estilos de crecimiento, problemas derivados y soluciones que surgieron de la realidad económica, tecnológica y social de los Estados Unidos.   El proceso que ha desembocado en la crisis de la economía urbana y social de los Estados Unidos es clave para comprender la actualidad de Puerto Rico.

1 Refiriendose a Puerto Rico a raíz de la crisis de mediados de la década del 1970 Elías R. Gutierrez  advirtió ”…La economía del país opera cada vez más como la de un centro urbano del este de Norteamérica.  Los movimientos de capital, la migración de personas, el control federal de los proyectos llevados a cabo al nivel de los municipios de Puerto Rico y, especialmente, la estructura financiera del país, se añaden a otras características físicas –extensión territorial, configuración urbana– para hacernos pensar en Puerto Rico City, U.S.A.”

“Esta cruda y fría realidad debe ser comprendida en Puerto Rico si se quiere enfrentar de manera efectiva lo que la misma implica.  La condición de ciudad implica diferencias cualitativas de enorme importancia.  Se explica así una buena parte del problema económico de Puerto Rico y gran parte del resto de nuestros problemas sociales.  La ansiedad, el temor, los síntomas de corrupción, la violencia y la protesta anónima que se manifiestan en actos contra las personas y contra la propiedad son aquellas condiciones que caracterizan a las grandes urbes de Estados Unidos.  El escenario que atisbamos en el futuro inmediato es en muchos aspectos parecido al de un South Bronx .  La viabilidad de Puerto Rico como país parece haber dado paso a la de Puerto Rico como un barrio.”  Véase el Prologo en Elías R. Gutiérrez, et. Al., Inversión externa y riqueza nacional: ¿Un Dilema?, Ediciones SIAP, Buenos Aires, Argentina, 1979.

En 1950 vecindarios norteamericanos que hoy se encuentran abandonados, vandalizados y en completa pobreza, eran comunidades industriales productivas que disfrutaban de una calidad de vida en continuo progreso.  Las familias de la nueva clase media vivían bien, participaban de su comunidad, tenían todo a su alcance y proliferaban los trabajos en esa área.  Gradualmente todo esto cambió.  El automóvil y el financiamiento subsidiado de la vivienda, propiciaron el éxodo de la clase media hacia los suburbios en busca  del progreso.  Los que no pudieron salir de la ciudad, permanecieron  como testigos del lento, pero inexorable, deterioro de su comunidad.  Los negocios  que suplían las oportunidades de empleo, se unieron al éxodo en busca de sus clientelas, emigrando a áreas modernas y rentables (esa relocalización produciría eventualmente el surgimiento de los nuevos centros comerciales).   Las fábricas ubicadas en las viejas ciudades industriales sucumbieron a la nueva realidad competitiva de la era post-industrial.  De esa forma, las fuentes de empleos fabriles de escasos requisitos de destreza cerraron.  La ciudad, en vez de crecer verticalmente aumentando su densidad, se extendió horizontalmente reduciendo la misma y haciendo crecer exponencialmente los recursos necesarios de infraestructura y gerencia pública para atender los servicios básicos.  Sin capital para mantener los vecindarios activos y renovados, sin inversiones para generar nuevos empleos, con un  sistema educativo en deterioro, con el éxodo de  la clase media que habitaba los vecindarios, con la llegada e integración de clases de nivel socioeconómico bajo, surgió una nueva realidad en las comunidades, quedando el espectro de lo que en una época había sido un buen estilo de vida en la ciudad.

La pobreza que permea los vecindarios marginados dentro de las grandes ciudades, a su vez crea antagonismo racial y conflicto entre sus habitantes y los de la periferia.  Esta distinción por clase social se evidencia a diario.  El más leve intercambio es terreno fértil para incidentes que se provocan cuando los habitantes del “ghetto”2 emergen y coinciden con el exterior.  Por ejemplo, en las salas cinematográficas frecuentadas por la clase suburbana chocan los estilos de aquellos con los mostrados por los otros.  La diferencia entre los mundos es tan marcada que la respuesta inmediata es el coraje y el desquite.  No hay tolerancia por ninguna de las partes.

William Julius Wilson, en un extenso artículo publicado por el prestigioso diario The New York Times, explora el proceso de transformación que ha ocurrido en los centros urbanos como consecuencia del advenimiento de la era post-industrial.  El interés de Wilson se enfoca en el desvanecimiento de las oportunidades de trabajo en los guetos y se pregunta: ¿Qué es lo que propicia esta problemática que de continuar sin encontrársele solución llegará a tener unas consecuencias devastadoras en la calidad de vida de las ciudades y del pueblo americano en general?  ¿Qué causa la desaparición de los puestos y oportunidades de trabajo?3

Son muchos los factores a los que se atribuye la desaparición de los empleos:  cambios en la localización y distribución de los empleos, cambios en los niveles de educación y de entrenamiento que se requiere para conseguir un empleo.4  Se sabe que los factores culturales juegan un papel importante en la desaparición de empleos, así como son importantes los valores, actitudes, hábitos y estilos de vida.  Aunque el factor racial constituye una variable significativa en el desempeño social de los negros dentro de los guetos norteamericanos, no se puede decir que sea el único factor. Se ha dado tanto énfasis a las diferencias raciales, que se ha perdido de vista el que los Afroamericanos, blancos y otros grupos étnicos comparten valores, aspiraciones y esperanzas en común.

2”The ghetto can best be defined in terms of a region characterized by limited freedom of choice. Thus, we distinguish it from a mere slum area.  There is only a limited range of alternative choices and opportunities available to residents.  This limitation is, in many instances, a function of economic conditions, although in many others it is related to racial discrimination.” William L. Henderson and Larry C. Ledebur, Urban Economics: processes and problems, John Wiley & sons, Inc., 1972, páginas 162 y siguientes.

3 William Julius Wilson, When Work Disappears, The New York Times Magazine, Sección 8, 18 de agosto de 1996, pp. 26-54.

4En Time for Decision, The Transfer Economy of Puerto Rico: toward an urban ghetto?, Jorge Heine, editor, página 117 y siguientes, Elías R. Gutierrez dice:

”The ghetto economy differs markedly from the rest of the economic system.  It is home of the bulk of urban poverty, permanently depressed, with unemployment rates normally at the high levels characteristic of depressions occurring in the national U.S. economy.  It is backward and undeveloped, lacking the dynamic elements that bring progress to the rest of the economy.”

“The characteristics of the ghetto are especially relevant to Puerto Rico.  The ghetto relates to the rest of the economy through a continuous drain of income, savings, and physical and human capital to the rest of the economy and through a continuous inflow of those resources which are  cast off as “unusable” by the dynamic sector.  The inflow of population into the ghetto is mostly counter-balanced by the outflow of persons who “make it” and are able to leave.”

“The financial market provides the mechanism for the transfer of savings out of the ghetto economy.  Savings, small though they may be, are deposited in financial institutions whose loans are made to business firms or mortgage borrowers outside the ghetto.  A smaller flow of capital comes into the ghetto for these purposes; the result is a net capital outflow.”

“Income is drained from the ghetto economy in many ways.  Products sold in the ghetto and to ghetto residents are produced outside.  The owners of retail stores which sell these products and gain the profits live largely outside the ghetto.  The same is true of the wholesale and shipping firms, advertising media, and other elements of the economy that provide service to retail establishments.”

1.2 Consecuencias de la evaporación de las oportunidades de trabajo

El problema que representa la desaparición de empleos en los centros más decrépitos de las ciudades antes industriales de los Estados Unidos (guetos) no puede dejarse pasar por alto. Ese fenómeno tiene particular importancia para Puerto Rico porque el mismo tiende a replicarse en el País con diferencias y similitudes.  La continua comunicación entre las comunidades norteñas y las comunidades isleñas ofrecen gran parte de la explicación.  La subcultura de la dependencia y los efectos no intencionados de los programas de gobierno dirigidos a mitigar la pobreza y el desempleo ofrecen otra porción sustancial de la explicación.

Puerto Rico ha confrontado un problema crónico de desempleo durante toda su historia.  El mismo se ha convertido en agudo y permanente entre su población joven masculina.  Las consecuencias a largo plazo de una condición de desempleo y dependencia de ayudas provistas por el estado son profundas.  El trabajo no es sólo una forma de ganarse la vida y mantener a una familia.  También constituye un marco importante para la conducta diaria ya que impone una disciplina.  El trabajo ayuda en la planificación del diario vivir y por tanto de la vida misma.  Cuando no se tiene esa estructura, el ser humano se desorganiza, así como se desorganiza todo lo que le rodea.

Como ya se ha indicado, la sociedad post-industrial norteamericana confronta la presencia de comunidades y vecindarios caracterizados por la ausencia de puestos de trabajo, en donde la familia tradicional se extingue sin posibilidades reales y legítimas para alcanzar el progreso.  Son ya numerosos los vecindarios o comunidades en los que sus residentes sufren el discrimen por el mero hecho de vivir allí.  Muchas personas refieren que al decir que viven en ciertos vecindarios, automáticamente les cierran las puertas de un posible empleo por considerar que todo el que viene de allí es torpe, vago o delincuente.  Es muy común estereotipar a las personas:  el oriental es agresivo, inteligente y estudioso; el hispano (excepto el cubano) es “mañana, mañana”; y los negros nacidos en EEUU los más vagos de todos.  Muchos patronos expresan que  la ética de trabajo de los negros es muy problemática; que no son honrados; que hay problemas con sus  actitudes culturales y que no se puede depender de ellos.  Ante actitudes negativas, las probabilidades de conseguir trabajo y romper la cadena les limita, cada vez se hace más difícil. 5

5William Julius Wilson, The New York Times, Op.Cit., trata de explorar las alternativas de acción y plantea las siguientes preguntas. ¿Qué se puede hacer?  En el clima político que prevalece cualquier propuesta puede parecer no realista. Un buen comienzo sería en el área de la educación,  estableciendo políticas diseñadas para aumentar el número de trabajadores con destrezas de “alto orden”.  Las escuelas serían responsables de crear programas con altos estándares de ejecución y de que estos se lleven a cabo.  De estos programas de alta ejecución los estudiantes saldrían preparados no solo para entrar a la universidad, sino para entrenamiento técnico y otro tipo de educación post secundaria.  Al día de hoy los jóvenes tienen opciones muy limitadas de conseguir trabajo después de la escuela superior por la falta de preparación.

Otra sugerencia sería mejorar el cuido de niños.  El sistema francés de beneficiencia ayuda a los niños a través de tres programas interrelacionados:  cuido del niño, apoyo en el ingreso y cuido médico.  En el cuido del niño el gobierno provee centros de cuido diurno, escuelas maternas y ausencias con pago para  los padres de recien nacidos.  El programa de apoyo en el ingreso incluye obligar al pago de manutención y que el padre ausente se responsabilize y contribuya al bienestar del hijo.  El cuidado médico es provisto a través de un plan universal de salud nacional financiado por el seguro social, que incluye un sistema de cuidado preventivo para niños.

Es necesario como parte de la estrategia para  mejorar las condiciones existentes en los vecindarios de suma pobreza intentar lograr la integración de la ciudad y los suburbios y cooperación entre ambos. Para lograrlo hay que mejorar el sistema de transportación entre ambos a un coste real para el trabajador; también hay que crear sistema o redes de información sobre trabajos disponibles, así como centros para localizar empleos y hacer las coordinaciones necesarias aún en el entrenamiento de las personas para ciertas plazas.

Una propuesta a considerarse la presentó el periodista Mickey Kaus, de The New Republic.  Su propuesta toma como modelo la W.P.A.  (Works Progress Administration), un programa iniciado en 1935 por el Presidente Franklin D. Roosevelt.    Aquí se hablaba de trabajos en el área de obras públicas e incluía construcción de carreteras, limpieza de arrabales, construcción de viviendas y electrificación rural.  El programa fue exitoso.    Un nuevo programa al estilo del  W.P.A.  proveería trabajo a toda persona mayor de 18 años, que lo quisiera, a salarios un poco bajo salario mínimo.  Aunque este programa representaría un gasto mayor que el coste de permanecer bajo bienestar público, haría a la gente ganar su dinero y a la vez rendir un servicio que de no ser así habría que pagarlo por otro lado.  Este programa también beneficiaría a las madres que quieran trabajar ayudándolas con programas de cuido para sus hijos.

Se piensa que si se implementan programas como los sugeridos, se aliviaría el agobio económico y social que plaga los vecindarios marginados en el corazón de las ciudades.  Si aumentan los empleos, se espera que el crimen y el uso de drogas disminuya; que se reduzca la dependencia en el bienestar público; que aumente la autoestima de las personas; que su ejecutoria en los trabajos mejore; que disminuya el discrimen y el estereotipado étnico de los patronos a medida que mejore la calidad del trabajo; y que posiblemente las familias se fortalezcan a través de toda esta transformación.

No todo el mundo estaría dispuesto a participar ni a tomar ventaja de estas ofertas.  Habrá quien permanezca sumido en su propia desesperanza; pero para los que sí quieran salir, esto es un paso para la movilidad económica y la esperanza de un mundo mejor.

El problema en realidad es la existencia y la expansión continúa de lo que se ha llamado un “underclass”.  Una clase que nace en un estrato más bajo de la escala social que la misma clase pobre.  Una subcultura atrapada en los ciclos del desempleo, la dependencia del bienestar público, las drogas, el alcohol, crimen, analfabetismo y enfermedad, viviendo en aislamiento anárquico y asesino en las ciudades más ricas del mundo.  Pero el elemento crítico que distingue esta condición es precisamente el que se refiere al fatalismo del entrampamiento.  Ni siquiera ser fiel a la ética del trabajo es garantía del éxito para escapar de la pobreza.  Este grupo de ciudadanos ve como las circunstancias les endurece y les priva.  De esa forma, se alejan cada vez más de los requisitos básicos de una vida de dignidad: el trabajo, la familia, la seguridad y la ley.

1.3 El gobierno en la sociedad dependiente

La sociedad puertorriqueña ha sido moldeada durante siglos por fuerzas muy poderosas que la han sometido a intensos procesos que se traducen en potenciales y limitaciones.  La pobreza, la dependencia y la omnipresencia del gobierno en la vida de los puertorriqueños han dejado una huella profunda en el carácter de los individuos y en la cultura del colectivo.  El proceso de integración a la economía urbana de los Estados Unidos y sobre todo al sistema de bienestar público desarrollado en ese país luego de la gran depresión —llevado a su apogeo a raíz de las políticas derivadas de la “Guerra Contra la Pobreza” iniciada por la administración del presidente Johnson— han producido un complejo paradigma entre las poblaciones puertorriqueñas residentes tanto en Puerto Rico como en los Estados Unidos continentales.  El resultado de ese proceso histórico es fundamental para el trabajo cuyos resultados se exponen en este informe.

La dependencia, característica de primer orden de la sociedad puertorriqueña, derivada y causada simultáneamente por el rol preponderante que ha ocupado el gobierno como proveedor de servicios, patrono primordial, comprador importante de bienes y servicios a numerosos sectores de la población dificulta enormemente que surjan iniciativas de base comunitaria para atacar problemas sociales o económicos o aún para amainar el impacto de los mismos sobre las poblaciones afectadas.

1.4 Fondos Unidos en su campo de batalla

El éxito logrado por las medidas ensayadas por la administración del presidente Roosevelt, dirigidas a estimular la demanda agregada mediante el gasto público, para extraer la economía de la depresión y reducir el desempleo durante la década del 1930, ha tenido un efecto inesperado. Los políticos han recurrido a convertir en permanente una política que fue diseñada como temporera y sólo de corto plazo.  El resultado ha sido el crecimiento del gobierno y el desvío de recursos que pudieron haber servido para financiar la acumulación de capital y la creación de puestos de trabajo productivos y más permanentes.

En la medida en que el gobierno ha intervenido con mayor amplitud para mitigar síntomas del cambio estructural, v. gr., el paro, la desocupación, o el subempleo, la sintomatología de la problemática social se percibe con mayor intensidad.  Esa percepción añade al sentido de impotencia y escepticismo que prevalece en sectores cada vez más amplios de la sociedad.  En fin, el terreno no es fértil para el desarrollo de organizaciones de base comunitaria que cuenten con apoyo filantrópico financiero.  En Puerto Rico no se replican las condiciones culturales y económicas que produjeron en los Estados Unidos el crecimiento de fundaciones benéficas.  Por lo tanto, importar ese modelo ha tenido resultados modestos, aunque en casos individuales muy loables y dignos de infundir un gran orgullo por la obra realizada.  No obstante, aún en esos casos, la institucionalización y permanencia futura resulta ser precaria.  En parte ello se debe a que típicamente estas organizaciones han dependido de ciertas personas excepcionales cuya dedicación ha sido ilimitada.  Una vez esas personas se ausentan, la probabilidad de que la institución haya logrado establecer los requisitos para sostener vida propia es pequeña.  Luego de ausentarse la figura originadora, el ciclo de vida típico registra períodos de desempeño inferiores al estándar establecido, por un pasado glorioso.  Este proceso desemboca en una lenta, pero segura, desaparición.

Este es el campo de batalla en el cual se desempeña Fondos Unidos de Puerto Rico.  La institución funciona de forma análoga a un intermediario financiero que capta fondos de sus “clientes”, quienes consisten de las empresas, agencias e individuos que donan sus aportaciones y distribuye los recursos entre instituciones de servicio directo.  Estas últimas rinden múltiples servicios a la comunidad.  De esa forma, FUPR rinde servicios de enorme valor a sus clientes.   Fondos Unidos realiza el trabajo de distribuir esas aportaciones de forma que los recursos adquieran un potencial de efecto superior al que se podría alcanzar si fueran distribuidos directamente por los clientes.  La fuerza que surge de la concentración de fondos da a Fondos Unidos un grado de influencia considerable en cuanto a modificar las prioridades con se atienden distintas necesidades.  Esa influencia es mayor que la que podría alcanzar cualquiera de los donantes de forma aislada.  Esa influencia se traduce además en estándares de calidad y administración que pueden servir como criterios de evaluación y calificación.

2. Investigación realizada

2.1 El objetivo

La dinámica social de una realidad política y tecnológica cambiante produce a su vez alternativas en el cuadro de las necesidades sociales.  De ahí que su continua evaluación sea requisito indispensable para los cuadros directivos de toda organización de apoyo comunitario.

El objetivo principal del trabajo realizado consiste en proveer a la Junta de Directores de Fondos Unidos una herramienta de análisis y planificación que ayude a tomar decisiones en lo concerniente a establecer prioridades en la distribución de ayudas.  Esa distribución debe producir una cartera de beneficiarios cuya composición concuerde con el conjunto de necesidades sociales de Puerto Rico.  El esfuerzo es consubstancial al proceso de planificación estratégica propio de una entidad consciente de la velocidad, amplitud y profundidad de los cambios que se precipitan sobre la sociedad.

2.2 Enfoque

Las necesidades que surgen como resultantes de la problemática social de Puerto Rico son enormes.  Los recursos disponibles para atenderlas, por supuesto, son limitados en extremo.  Para que la labor del sector privado sea efectiva al intervenir como elemento positivo en la estructura social, es necesario conducir los esfuerzos sobre las bases de un enfoque estratégico.  Un “enfoque estratégico” requiere la identificación de un conjunto de principios rectores que eleven la relación entre esfuerzo y resultado, insumo y producto, o coste y rendimiento de la intervención.

Se busca una regla que permita guiar los esfuerzos para cumplir con un requisito expresado en función de la eficacia de la acción.  La regla se plantea en función de dos criterios con los cuales se evalúan las alternativas de acción.

Los criterios estratégicos recomendados son los siguientes:

Centralidad del Impacto
Viabilidad de la Intervención

La centralidad del impacto de la acción social se refiere a la característica buscada en la intervención para lograr alcanzar la mayor reacción de respuesta directa o indirectamente derivada de la acción puesta en marcha.  Este criterio requiere un pensamiento estratégico para identificar adecuadamente el punto de acción, dado que el mismo no siempre resulta ser obvio o no ha sido identificado de antemano.  La escasez de recursos y la complejidad de los problemas imponen este criterio de efectividad como uno de primer orden.

Todas las alternativas de acción deberán cumplir con el requisito de viabilidad.  Es decir, que las alternativas consideradas deben formar parte del conjunto viable de acciones imaginables.  La viabilidad implica, además, que los costes de la acción, con relación a los beneficios esperados, anticipen un resultado neto positivo.  En ese sentido, ambos criterios son necesarios y complementarios como filtros para la determinación de la acción social.

2.3 Fuentes de información y datos

Para producir el análisis que da lugar a las conclusiones y recomendaciones que se presentan en el informe, se recurrió a variadas fuentes de información durante el proceso investigativo.  Las fuentes pueden catalogarse como “primarias” o “secundarias”.  Las fuentes primarias surgen de entrevistas y encuestas.  Las fuentes secundarias provienen de organismos oficiales a través de estadísticas y literatura analítica en torno a una variedad de asuntos de pertinencia.

Dos elementos básicos que sostienen y condicionan el conjunto de necesidades sociales son la estructura demográfica y el grado de integración entre Puerto Rico y los Estados Unidos. Es por eso que el estudio incluye proyección de tendencias y análisis de ciertos aspectos fundamentales de la estrecha vinculación desarrollada entre Puerto Rico y los Estados Unidos.

La percepción de la actualidad inmediata puede ser auscultada por medio de sondeos de opinión.  Se condujeron dos procesos de sondeo a dos segmentos distintos de la población.  Para ello se utilizaron instrumentos y muestras diseñadas de acuerdo con las características particulares de esas poblaciones.  Un sondeo diseñado para ese propósito palpó la percepción del público en general.  De igual forma, otro palpó opiniones de beneficiarios de agencias apoyadas por Fondos Unidos.  Además, se auscultó la opinión de un grupo selecto de profesionales denominado “informantes clave”.  Una cuarta fuente de información primaria fue auscultada al sondear la opinión de representantes de agencias apoyadas por Fondos Unidos.

En resumen, las fuentes de información primarias y secundarias han sido las siguientes:

• Fuentes Primarias

Encuesta Población General

Entrevistas Informantes Clave

Encuesta Representantes de Agencias *

Encuesta a Beneficiarios

• Fuentes Secundarias

Tendencias Demográficas

Indicadores Socioeconómicos

Gasto Público

Estadísticas y Datos Presupuestarios de Fondos Unidos

Referencias e Informes Técnicos

2.4 Hipótesis de trabajo

Siguiendo el procedimiento metodológico estándar utilizado por la inferencia estadística, se optó por redactar hipótesis de trabajo que servirían para orientar la investigación, diseñar los instrumentos de sondeo de opinión y enfocar el análisis.

La hipótesis de trabajo consiste en una aseveración positiva o negativa que luego se somete a prueba.  Es decir, se confronta con la evidencia que se logre levantar.  La evidencia que se derive de la prueba permitirá, con algún margen de error probable, por lo tanto, dentro de límites aceptables de riesgo, rechazar o sostener las aseveraciones planteadas.  Puede darse el caso de que el procedimiento analítico no rinda resultados suficientemente claros como para llegar a conclusión alguna en torno a una hipótesis particular.  En ese caso la misma no podrá ser rechazada, si es que se ha planteado en términos positivos.

La investigación partió de un número de supuestos.  En primer término, se presupone que el conjunto de necesidades sociales reales es identificable; en segundo lugar, se presupone que la estructura demográfica es un buen indicador para proyectar cambios en el conjunto de necesidades; que las tendencias que dominan las necesidades sociales de ciertas regiones urbanas de los Estados Unidos influyen significativamente para determinar movimientos y desplazamientos sobre el conjunto que rige en Puerto Rico.

• Hipótesis #1

La cartera vigente de necesidades servidas a través de las agencias apoyadas por Fondos Unidos coincide proporcionalmente de forma exacta con el conjunto de necesidades sociales de Puerto Rico.

• Hipótesis #2

La cartera vigente de necesidades servidas a través de las agencias apoyadas por Fondos Unidos ha estado desplazándose en la misma dirección que el conjunto de necesidades sociales prevalecientes en Puerto Rico.

• Hipótesis #3

La cartera de necesidades servidas a través de las agencias apoyadas por Fondos Unidos de Puerto Rico difiere significativamente de la cartera de necesidades que sirven las agencias del sector público.

• Hipótesis #4

La cartera de necesidades servidas a través de las agencias del gobierno de Puerto Rico concuerda exactamente con la cartera de necesidades del País.

2.5 El proceso y los productos

Este proyecto se organizó de forma que se mantuviera una continua interacción entre el grupo consultor y el cliente.  De esa forma se logró capitalizar sobre la base de conocimiento que tiene la gerencia de Fondos Unidos de Puerto Rico y se mantuvo un grado de participación importante de parte de las agencias que son apoyadas por esta institución.  El proceso se estructuró en términos de varios informes y productos que sirvieron para mantener una comunicación efectiva durante el curso de la investigación.

A continuación se presenta un esbozo de la secuencia en que fueron generándose las distintas etapas del proceso de investigación y formulación de recomendaciones estratégicas.

Informe Preliminar
Presentación de Hallazgos y Conclusiones al Comité Asesor y a la Junta de Directores
Revisión Para Incluir Sugerencias y Cambios
Informe Final
Presentación de Hallazgos y Conclusiones
Presentación de Recomendaciones
Presentación del Informe Final 

3. La crisis: manifestaciones y condicionantes

3.1 Naturaleza y dinámica de las necesidades sociales

Todo problema social se desarrolla en su propio contexto, pero la dinámica que continuamente moldea el congregado que conocemos como pueblo o nación produce un complejo tejido de interrelaciones.  Resulta, por lo tanto, arriesgado el estudio de los problemas sociales de forma aislada.

El conjunto de necesidades sociales es,  por su propia naturaleza, un concepto dinámico que está sujeto a la interpretación valorativa de quienes lo definen.  No obstante, existen ciertas bases objetivas que lo sostienen y condicionan y que sí pueden proyectarse en el tiempo.

3.2 Dinámica y estructura demográfica

3.2.1 Comportamiento histórico y proyecciones de población

Se establece en esta sección un marco general de la trayectoria probable de la población de Puerto Rico durante la próxima década, o sea, los años fiscales 1996 al 2005.6  La Tabla 1 presenta los datos históricos de la población de Puerto Rico para el período 1980 a 1995, así como proyecciones para la próxima década (1996-2005), derivadas de tendencias históricas y supuestos sobre el probable comportamiento de factores fundamentales que inciden sobre la población del país.

Conforme a los datos del Censo de Población puede establecerse que en la década de 1980-90 la población de Puerto Rico experimentó un aumento de 325,517 habitantes, al avanzar de 3,196,520 en abril de 1980 a 3,522,037 habitantes en abril de 19907.  En términos relativos, el crecimiento de la población en 1980-90 alcanzó 10.2 por ciento, equivalente a un crecimiento anual de 0.97 por ciento, o sea, prácticamente 1 por ciento anual.  Este crecimiento demográfico de la década de 1980-90 resultó inferior al registrado en la década anterior de 1970-80, cuando la población de Puerto Rico aumentó en 484,487 habitantes, para un incremento de 17.9 por ciento, equivalente a una tasa anual de 1.7 por ciento.

6Este informe incluye un Anejo Estadístico que ofrece un detalles sobre la demografía de Puerto Rico.  Véase especialmente las Tablas AE-1 a la AE-4 y Gráficas AE-1 a la AE-3.

7 Los datos de la Tabla 1 para 1980 y 1990 han sido convertidos al 1ro de julio.  Por lo tanto, la población al 1ro de julio de 1980 y 1990 se estima en 3,206,300 habitantes y 3,527,101 habitantes, respectivamente.

Tabla 1

El aumento de la población en la década de 1980-90, ascendente a 325,517 habitantes, resultó inferior al crecimiento natural de la población resultante de los nacimientos menos las muertes, que puede estimarse en unos 425,000 habitantes.  La diferencia de aproximadamente 100,000 habitantes entre el crecimiento natural y la expansión real de la población debe atribuirse al proceso de emigración de la población de Puerto Rico hacia el exterior, principalmente a los Estados Unidos, que promedió, en términos netos –es decir, luego de ajustar por la inmigración “conocida” estimada por la Junta de Planificación– alrededor de 10,000 personas por año durante la década de 1980-90.  En este análisis histórico del comportamiento de la población de Puerto Rico debe notarse que, en los cinco primeros años fiscales de la presente década, la población de Puerto Rico ha continuado en ascenso hasta cifrarse en 3,720,018, según los estimados oficiales del Negociado del Censo de la Junta de Planificación, lo que arroja un crecimiento poblacional de 192,917 habitantes en cinco años.  De estos estimados de población, hasta el 1 de julio de 1995, pueden derivarse las siguientes conclusiones:

En primer término, la tasa de crecimiento poblacional en el período 1990-95 es bastante similar, aunque ligeramente superior, a la registrada en la década de 1980-90.  En efecto, conforme a los datos expuestos en la Tabla 1, la tasa de crecimiento poblacional en el período 1990-95 alcanzó un ritmo anual de 1.07 por ciento, en comparación con una tasa de crecimiento de 0.97 por ciento en el período 1980-90.

Que la tasa de crecimiento poblacional haya aumentado ligeramente en el período 1990-95, contrario a la tendencia decreciente de las pasadas décadas, debe atribuirse fundamentalmente al hecho de que la emigración neta estimada por la Junta de Planificación se ha reducido significativamente, hasta el punto que en lugar de una emigración neta anual de aproximadamente 10,000 personas, según la experiencia de la década de 1980-90, se estima que, en el período 1990-95, los flujos de emigración e inmigración se han pareado a tal punto que el neto se ha convertido en una inmigración de 1,400 personas por año.

Debe hacerse la salvedad que en el pasado los datos de emigración neta y población han estado sujetos a revisiones basadas en la información del Censo y en la depuración de las cifras del movimiento de pasajeros, que en algunos casos han sido drásticas, como en la década de 1970-80.  Ello se debe a que los instrumentos para medir los flujos de población entre Puerto Rico y el exterior son inadecuados.  Por otro lado, existe evidencia, por lo menos de carácter anecdotario, que indica que la inmigración indocumentada es considerable y ha crecido significativamente en años recientes.8

El corolario que se desprende de las conclusiones anteriores es que el crecimiento poblacional durante el período histórico 1990-95 depende de la precisión con que la Junta de Planificación haya acertado en su estimado de emigración neta.  De ser así, entonces la población de Puerto Rico ha respondido fundamentalmente al crecimiento natural, ya que el proceso migratorio habría resultado prácticamente neutro en términos de su impacto sobre los niveles de población de Puerto Rico durante esos años.

Aún en caso de que la emigración haya sido prácticamente cancelada por flujos de inmigrantes, ello no significa que el efecto sobre la estructura demográfica también pueda ser catalogado como neutro.  Por el contrario, la estructura de edad de los inmigrantes y de los emigrantes, así como sus destrezas y niveles de participación en las actividades productivas pueden estar influyendo marcadamente sobre el país.  Esa influencia puede ser positiva o negativa dependiendo del balance en lo referente a las características antes mencionadas.  La concentración de población inmigrante en ciertas comunidades del área metropolitana es evidente.  De hecho, se ha planteado que el carácter de la población en los sectores de Santurce, Barrio Obrero, Río Piedras, Gandul, La Parada Quince (15), se ha caribee izado.  El impacto económico y cultural de ese proceso es análogo al que se ha dado en los centros urbanos, antes industriales, de los Estados Unidos, que fue discutido anteriormente en este informe.

8El clima de hostilidad que ha surgido en los Estados Unidos hacia los inmigrantes, especial mente hacia los inmigrantes hispanos, ha tenido como resultado en este Congreso la aprobación de legislación federal que impone restricciones a los beneficios a que pueden cualificar segmentos considerables de esa creciente población.  Se anticipa que este desarrollo imponga cargas financieras considerables sobre los gobiernos municipales y estatales a partir de finales de 1997.  El crecimiento de la población inmigrante en Puerto Rico y su concentración en ciertos barrios de San Juan apunta a que pronto habrá que confrontar aquí las consecuencias de la legislación federal que ha enmendado principios fundamentales de el sistema de bienestar público.

Luego de examinar esta trayectoria histórica de la población de Puerto Rico en el período 1980-95, procede considerar el curso probable de la población en la década de 1995 al 2005.  Para ello se tomaron en consideración tres factores principales:

1. La tasa de natalidad
2. La tasa de mortalidad
3. La emigración neta

La tasa de natalidad en Puerto Rico ha seguido, de forma consistente, una tendencia descendente en las últimas décadas.  De los datos presentados en la Tabla 1, puede apreciarse que la tasa de natalidad se redujo de 23.1 por cada mil personas en el fiscal 1980 a 17.4 por cada mil habitantes en el fiscal 1995; lo que implica una reducción de 24.6 por ciento durante un período de 15 años.  La tendencia histórica indica que es probable que la tasa de natalidad continúe descendiendo durante la próxima década.  Se proyecta que para el año fiscal 2000 la tasa de natalidad se habrá reducido a 16.2 personas por cada mil habitantes y para el año fiscal 2005 registrará un nivel de 15.1 personas por cada mil habitantes.  La reducción que se anticipa es de un 13.1 por ciento.

Por otra parte, la tasa de mortalidad refleja una tendencia contraria a la tasa de natalidad.  Esta tendencia refleja una composición o estructura de edad más vieja.  La mediana de edad de la población de Puerto Rico en 1990 fue de 27.6 años.  En 1970 la mediana de edad fue de 21.6 años.  Es decir, un aumento de aproximadamente 6 años.  Es necesario hacer notar que tanto la expectativa de vida como la tasa de mortalidad muestran crecimientos.  A primera vista ello parecería una contradicción, pero no lo es.  La tasa de mortalidad refleja un ritmo ascendente precisamente por haber aumentado substancialmente la expectativa de vida ya que un número considerable de personas han logrado posponer la fecha del deceso.  Paradójicamente, al ocurrir eventualmente esas muertes en fechas cercanas, la tasa de mortalidad se crece, a pesar del aumento en la esperanza de vida.

En el período de 15 años de 1980 a 1995, conforme a los datos presentados en la Tabla 1, la tasa de mortalidad aumentó de 6.6 a 7.7 personas por cada 1,000 habitantes, lo que refleja un incremento de 16.6 por ciento.  En cuanto a las proyecciones futuras de la tasa de mortalidad, debe esperarse que el envejecimiento progresivo de la población de Puerto Rico continuará ejerciendo un impacto alcista sobre la tasa de mortalidad en la próxima década.  Los estimados aparecen en la Tabla 1.  Se anticipa que la tasa de mortalidad habrá de aumentar a 8.3 personas por cada 1,000 habitantes para el año fiscal 2000 y a 8.8 personas por 1,000 habitantes para el año fiscal 2005.  En consecuencia, se proyecta un incremento de cerca de 14 por ciento en la tasa de mortalidad durante la próximo década.

Es necesario destacar que el efecto conjunto de una disminución en la tasa de natalidad y un aumento en la tasa de mortalidad habrá de continuar reduciendo la tasa de incremento natural de la población.  En el año fiscal 1995 la tasa de crecimiento natural de la población representó un incremento poblacional de 35,615 habitantes, lo que refleja un crecimiento de cerca de 1 por ciento anual en la población.  Sin embargo, para el año fiscal 2005 la tasa de crecimiento natural de la población se habrá reducido a 25,174 habitantes en términos absolutos y alrededor de seis décimas del 1 por ciento (0.6 por ciento) en términos de tasa de incremento anual de la población.  En ausencia de un aumento en inmigración neta, la tasa de crecimiento de la población deberá continuar una tendencia declinante durante la próxima década.

El último factor requerido para proyectar la población de Puerto Rico hasta el año fiscal 2005 consiste en el supuesto referente a la emigración neta.  Según discutido previamente, en la década de 1980-90, produjo una emigración neta que ascendió a 10,000 personas anuales aproximadamente.

Las proyecciones de población que se presentan en la Tabla 1 parten del supuesto que el proceso migratorio no se apartará radicalmente del estimado por la Junta de Planificación durante los últimos cinco años.  El supuesto de emigración neta anual utilizado para propósitos de proyección fue de cero.  Es decir, que ambos flujos contrarios se cancelan independientemente de sus magnitudes absolutas.  Como resultado de ese supuesto, las proyecciones de población que se presentan en la Tabla 1, anticipan que la población de Puerto Rico habrá de alcanzar los 3,883,425 habitantes para el año fiscal 2000, que implican un crecimiento absoluto de 163,407 habitantes en los próximos cinco años, y una tasa de crecimiento anual de 0.86 por ciento, que compara con el 0.97 por ciento en la década de 1980-90.

Por otra parte, para el año fiscal 2005 la población de Puerto Rico habrá de alcanzar 4,020,455 habitantes, lo que implica un crecimiento poblacional de 137,030 habitantes para el quinquenio del 2000 al 2005, y una reducción ulterior en la tasa de incremento poblacional anual a un nivel de 0.7 décimas del 1 por ciento.  Por último, al considerar en su totalidad la próxima década, las proyecciones arrojan un crecimiento poblacional de aproximadamente 300,000 personas, o sea un promedio de 30,000 por año y una tasa anual de incremento de 0.78 por ciento.

Gráfica 1

La Gráfica 1 muestra la estructura demográfica de Puerto Rico denominada “pirámide” proyectada para el año 2000.  Nótese que la pirámide se ha deformado.  La típica configuración de base amplia y pináculo agudo ha dado paso a una estructura caracterizada por ondas.  La base se ha comprimido por la reducción en las tasas de natalidad por edad específica de la madre.  La población en edad de trabajo refleja, no solo el comportamiento que es determinado por la mortalidad, sino además el resultado de los eventos migratorios.  El pináculo incluye un componente poblacional que crece rápidamente.  Este último consiste en el grupo de personas de 75 años o más.  Avances en la medicina aseguran que este grupo continuará creciendo durante las próximas décadas.

La Gráfica 2 ilustra el cambio que ha ocurrido en la estructura demográfica del país desde 1980 y el que se proyecta al 2000 en comparación con la estructura actual, v.gr., la de 1990.  En la misma se comparan los por cientos que representan en cada año los grupos de edad de la población.  Al igual que la “pirámide” ilustrada por la figura anterior, los grupos de edad de esta última se han clasificado en cohortes separados por intervalos de cinco años.   Es notable como, durante el periodo 1980 a 1990 y la proyección al 2000, los grupos demográficos más jóvenes han ido perdiendo importancia relativa, mientras sucede lo contrario en cuanto a los grupos de edad que componen la fuerza laboral, retirados y ancianos.

Gráfica 2

Un examen del material estadístico incluido en el Anejo Estadístico permite al lector adquirir una perspectiva de tendencias y de posición relativa al comparar la población residente en Puerto Rico con la de los Estados Unidos.

3.2.2 Tendencias estructurales

La estructura demográfica de una sociedad determina en gran medida, no solo el potencial, sino las limitaciones y problemas por venir con anticipación suficiente como para permitir la planificación efectiva.  Ello se debe a que la demografía está regida por fuerzas que toman tiempo en alterar su curso.  Claro está, existen fenómenos que pueden alterar las tendencias demográficas súbitamente.  Las guerras, las epidemias, las catástrofes naturales y los movimientos migratorios son algunos de tales fenómenos.  En el caso de Puerto Rico, la variable más importante para explicar tanto el número como la estructura porcentual de la composición de la población en grupos de edad y sexo, lo constituye el flujo neto de emigrantes.

Para resumir, a continuación se especifican las tendencias que ejercen el mayor peso sobre la estructura demográfica de la población residente en Puerto Rico. Las mismas fueron identificadas9durante la década del 1970 y aún prevalecen:

• La población de Puerto Rico continuará exhibiendo una tasa de crecimiento (neta del efecto migratorio) positiva hasta la primera década del próximo siglo.
• El crecimiento neto poblacional será, no obstante, de naturaleza desacelerada y la población total se estabilizará en un nivel cercano a los 4 millones de habitantes para el año 2005.  La inmigración neta puede elevar este estimado a unos 4.3 millones de personas durante el periodo 2005 al 2010. Estos estimados parten de la premisa de una estructura económica que permita continuar absorbiendo fuerza laboral al ritmo de los últimos 10 años. 
• La composición relativa por grupos de edad de la población será semejante para esa época a la que exhiben hoy típicamente los países industrializados.  En otras palabras, la pirámide poblacional habrá de completar el proceso de inversión que inició durante la década del 1970.  Por consiguiente la mediana de edad continuará en aumento.10
• La tasa de dependencia geriátrica, v.gr., la población de 65 años y más como por ciento de la población en edad de trabajo, que en 1990 alcanzó un 15.3 por ciento, se espera que alcance el 17.3 por ciento en el 2000.  Es decir, un aumento de 13.1 por ciento.
• La tasa de dependencia juvenil, v.gr., la población de 15 años y menos como por ciento de la población en edad de trabajo, que en 1990 alcanzó un 43.1 por ciento, se espera que se haya reducido a un 36.5 por ciento llegado el 2000.   Es decir, una disminución de 15.3 por ciento.
• A la luz de las tendencias anteriormente especificadas, la población encargada de la actividad productiva será responsable de sostener económicamente a una proporción mayor de personas retiradas de la actividad productiva.11
• La presión sobre la capacidad para generar puestos de trabajo continuará en crecimiento dadas las personas que entran anualmente a la fuerza laboral y la presión que ejerce la población dependiente sobre los ahorros que pudieran financiar la acumulación de capacidad productiva adicional.
• Los requisitos de inversión productiva en planta y equipo, y sobre todo en el acervo de conocimiento de la población, necesarios para mantener tasas aceptables de utilización de la población en actividades productivas son realmente enormes.
• Las condiciones demográficas unidas a circunstancias sociales discutidas anteriormente en este informe hacen probable que el patrón de emigración produzca una salida neta de población joven del país durante los próximos diez años.

3.3 La crisis y sus indicadores

9Elias R. Gutiérrez, La Dinámica Demográfica y la Planificación de la Educación Pública, PLERUS, Revista de la Escuela Graduada de Planificación de la U.P.R., Volumen XIII, Numeros 1 y 2, Junio-diciembre de 1979, Páginas 117-125.

10No puede minimizarse la importancia de este fenómeno en cuanto a sus implicaciones en el orden social y político.

11Ello será así siempre y cuando no se altere la edad de retiro.  Las presiones políticas y económicas muy bien pudieran ocasionar que la misma sea pospuesta.

Toda sociedad que enfrenta cambios en el transcurso de su historia, de índole político, económico y sociocultural, quedará probablemente impactada por cambios que se manifiestan en términos psicológicos del individuo ante el ajuste obligado por el cambio mismo.  Cuando los cambios son acelerados, como en el caso de Puerto Rico, la sociedad no cuenta con el tiempo necesario para manejar los sentimientos y emociones que se generan.

La desaparición de las oportunidades de trabajo también ha traído consigo la desaparición de la pareja tradicional (matrimonio).  El número de mujeres jefes de familia, y de familias que no cuentan con varones como proveedores han ido en aumento. (Ver Tabla 2)  Uno de los puntos de vista más comunes en el conocimiento convencional intenta explicar este fenómeno como un resultado del sistema de beneficencia.  La razón principal para esa explicación radica en que el sistema supuestamente recompensa a las madres solteras y no penaliza por el número de hijos.  Las madres reciben beneficios del programa de Ayuda a Familias con Niños Dependientes (AFDC) en proporción directa al número de hijos.  La Tabla 2 presenta varios indicadores que permiten comparar la situación que surge de las estadísticas de Puerto Rico con los promedios para los Estados Unidos.

Tabla 2

Los indicadores comparados en la Tabla 2 arriba muestran que la posición de las familias puertorriqueñas se ubica en desventaja al compararse con los indicadores promedios correspondientes para Estados Unidos.12

3.4 Distribución geográfica de la desventaja social

La condición de pobreza y de desventaja socioeconómica no solo se observa en vecindarios o comunidades urbanas de las zonas metropolitanas de Puerto Rico.  Por el contrario, los datos agregados en el ámbito municipal ofrecen un cuadro de la distribución de esa desventaja a través de toda la isla.  Se construyeron dos índices compuestos que incorporan varios indicadores de tensión social para seleccionar los municipios que exhiben condiciones de relativa desventaja socioeconómica.13  Las Gráficas 3 y 4 ilustran el resultado de computar dichos índices.  En esas ilustraciones aparecen los municipios que presentan una condición inferior al promedio calculado para todo Puerto Rico.  Aparece también Mayagüez porque es el municipio que a pesar de exhibir valores inferiores al promedio establece el límite superior para el resto de los municipios de Puerto Rico.  Es decir, el resto arroja un resultado superior a Mayagüez.

12Véase Anejo Estadístico para una comparación gráfica de algunos idicadores que aparecen en la Tabla 2 y cambios en los mismos entre los años 1980 y 1990.  Véase Tabla AE-5 y Gráficas AE-4 a la AE-15.

13Los índices se computaron mediante la utilización de un procedimiento que utiliza incicadores sociales y económicos.  El índice compuesto consiste en la media geométrica de dichos indicadores.  En el caso de indicadores cuya variación es inversa a una condición desventajosa, se utilizó el recíproco del indicador en el computo del índice compuesto.

Gráfica 3

Gráfica 4

En la Gráfica 4 se ilustran los resultados obtenidos anteriormente al estimar el índice compuesto de tensión social (Índice A) que mide, en términos relativos, el distanciamiento socioeconómico entre municipios. Los municipios aparecen colocados en la gráfica en orden alfabético inverso.  Los resultados obtenidos al estimar el Índice A se comparan con los resultados que se obtienen al incorporar al índice un indicador adicional, v.gr., la tasa de nacimientos vivos bajo peso registrados en cada municipio. El índice compuesto que incorpora ese indicador adicional se ha denominado Índice B..

El valor promedio normalizado de los índices, i.e., 1.0, establece el punto de comparación para ambos.  Aquellos valores a la derecha del valor normalizado, es decir, superiores a 1.0, indican que la tensión social, y por ende el distanciamiento socioeconómico, es mayor que el promedio para la totalidad de los municipios.  Nótese que Mayagüez empeora su ubicación en la escala del índice compuesto B al compararse con la que obtuvo al computarse el Índice A.  En el caso de Adjuntas, la situación es inversa. Es decir, mejora su posición en referencia al índice B al comparar la que alcanzó con relación al Índice A.

3.5 Las manifestaciones de la crisis

Es innegable que la sociedad puertorriqueña está en crisis. Las dinámicas interpersonales se han tornado agresivas, creando a su vez problemas, que de no ser atendidos adecuadamente, desembocan en vorágine incontrolable y destructiva.  El cuadro que presenta esta sociedad resulta depresivo y hasta podría caracterizarse como aterrador por lo que proyecta para el futuro.  Evidencia de esta crisis surge de indicadores tales como: el desempleo, la deserción escolar, la criminalidad, el deterioro del ambiente, el creciente número de madres (y aún niñas) solteras, la drogadicción, la epidemia del SIDA, la crisis de los sistemas educativos, el consumismo como patrón rector de valores, la violencia doméstica, la marginación y la pobreza extrema de un gran sector de nuestro país, el creciente número de deambulantes, la alta incidencia de niños que nacen con problemas en el desarrollo, la alta tasa de suicidios registrada entre segmentos de la población.

Una crisis social puede manifestarse de diversas formas y con intensidad variada en lo que a sus indicadores se refiere.  La conducta observada en el agregado (macro) y en el nivel individual (micro) queda condicionada por la crisis.  Se manifiestan entonces, síntomas que juntos constituyen síndromes.  La violencia, en todas sus manifestaciones, es uno de los síntomas más obvios de una sociedad en crisis.

• La violencia

La violencia se define como: “acción o movimiento caracterizada(o) por la utilización o aplicación de fuerza física súbita, especialmente fuerza extrema, injusta o impropia”.14 La definición nos dice que es una fuerza extrema, impropia y por tanto destructiva, pero hay que añadir que la violencia no es tan solo fuerza física sino que posee una dimensión psicológica cuando ataca la psiquis del ser humano.  Adviértase que la violencia psicológica puede ser tan destructiva como la física

El ser humano responde de muchas maneras a las presiones que se crean ante  cambios inesperados.  Estos cambios muchas veces no son deseados por el individuo, pero dentro de su función como miembro de la sociedad, se ve obligado a aceptarlos.  La aceptación obligatoria de estos cambios genera sentimientos encontrados en el ser humano.  Uno de los más poderosos  es el coraje, que puede  traducirse en violencia, dirigida tanto hacia el mundo exterior como hacia el mundo interno del individuo.  Cuando la conducta violenta es dirigida hacia afuera, la misma se manifiesta en la agresión hacia otros (Vg., violencia doméstica, maltrato a niños y criminalidad en todas sus  facetas).

En Puerto Rico la violencia es parte del diario vivir en casi todas las familias puertorriqueñas directa o indirectamente.  La sociedad puertorriqueña sufre de una de las tasas de asesinatos y homicidios más altas del mundo.  En 1970 la tasa de homicidios registrada en Puerto Rico fue de 8.7 por cada 100,000 habitantes.  En 1993 se registró una tasa de 26.8 homicidios por cada 100,000 habitantes.  Puerto Rico exhibe una tasa de crímenes violentos que le sitúa en la novena posición más alta entre todos los estados de los Estados Unidos.  En 1992 Puerto Rico registró 898 crímenes violentos por cada 100,000 habitantes mientras el promedio para todos los Estados Unidos fue de 758.  El mismo tipo de comparación coloca a Puerto Rico en las posiciones 21 y 27 en lo referente a (tasas de) personas encarceladas e informe de abusos a niños, respectivamente.

14Gifis, Steven, Law Dictionary, Barron’s Educational Series, Inc. 1984.

La violencia doméstica aumenta a la luz de evidencia estadística y anecdotaria.  Las frustraciones experimentadas por parejas ante lo que parece ser la incapacidad para comunicarse adecuadamente y en el uso de la violencia como conducta substituta es otra manifestación de nuestra sociedad en crisis.  Desdichadamente la conducta violenta propicia más conducta violenta.  Los niños atrapados en un ambiente violento por lo general aprenden a responder con la misma conducta violenta.  Es un círculo vicioso muy difícil de romper ya que para los niños la conducta de los padres es la que se debe imitar.

Cuando la violencia es dirigida hacia adentro, la misma se manifiesta en altas tasas de suicidio, de trastornos mentales  y de consumo de drogas que se utilizan como instrumento de autodestrucción y evasión de problemas.

• El Suicidio

El suicidio, como opción personal y violenta de autodestrucción, es la décima causa de muerte en todas las edades; la tercera causa entre las muertes violentas, la segunda causa de muerte entre los adolescentes en los Estados Unidos y la segunda causa entre los ciudadanos de 65 años o más. Hay una tendencia a consumarse más en varones y a intentarse más entre mujeres.  En Estados Unidos  la tasa de suicidio (ajustada) para personas mayores de 75 años  era de 11.9 (1980) aumentando a 12.2 (1991).

La tasa de suicidios en Puerto Rico en 1980 era de 9.1 mientras que en Estados Unidos era 11.9.  En 1990  la tasa en Puerto Rico era  de 10.5 y en Estados Unidos era de 12.4.  Para 1991 la tasa de suicidios en Puerto Rico era de 10.0 y en Estados Unidos era 12.2.  La tasa de suicidio en Puerto Rico para el grupo de personas mayores de 75 años es comparativamente alta, habiendo aumentado de 20.53 (1980) a 23.37 (1993).  (Gráficas 5 y 6)15

15 Véase Anejo Estadístico.  Tablas AE-17 y AE-18.

Gráfica 5

El suicidio no aparenta representar preocupación para la sociedad puertorriqueña porque quizás no se conoce suficiente éste fenómeno.  De hecho, no hay estadísticas confiables dado que existe la sospecha de que un número significativo de suicidios se registran como “accidentes”.  Además,  la investigación sobre el tema es escasa.  Sin embargo, desde 1983, año en que se informaron 14 muertes por suicidio entre jóvenes de 10 a 19 años, el número de suicidios informados entre ese grupo ha ido en aumento.16

Para muchas personas la idea de quitarse la vida es absurda.  No obstante, la realidad es que en Puerto Rico hay personas que ven el suicidio como la mejor alternativa para resolver sus problemas.17  Gran parte de la población que contempla el suicidio como  medio para terminar con sus problemas comparten el estar en un estado depresivo ante lo que perciben como el colapso de su vida física, social y emocional.  La depresión consecuentemente lleva a la persona hacia sentimientos de minusvalía, a sentir pérdidas afectivas y a la dificultad en su comunicación con los demás.

16La Revisión de Puerto Rico (El Mundo, 21 de agosto 1983 9A)

17Ibid.

Gráfica 6

• Patrones de Conducta

En la nueva estructura familiar predomina la falta de comunicación entre los miembros.  Esa característica falta de comunicación contribuye a que los miembros de la familia frecuentemente se consideren extraños entre sí.  A la hora de establecer prioridades, el “yo” ha sustituido al “nosotros”.  La falta de comunicación no es exclusiva de la familia que se perfila como típica en el país.  Por el contrario, la dificultad en la comunicación efectiva permea todos los niveles de la sociedad.  Se ha perdido capacidad y efectividad en la comunicación tanto en términos de originar los mensajes como en la capacidad para escuchar e interpretar adecuadamente los mismos.  La micro-crisis de comunicación que se evidencia en los niveles elementales de la sociedad provoca una macro-crisis social.

La falta de interés y de comunicación entre los miembros de nuestra sociedad son factores que contribuyen a la proliferación de conductas no deseadas.   En el adolescente, una forma de expresar el coraje, la inconformidad y la incapacidad de manejar las frustraciones de su diario vivir es con un intento suicida. Un comportamiento suicida puede ser motivado por problemas en la relación interpersonal  con padres, hermanos, novios(as) o por el impacto que pueda tener la familia y la escuela en la reacción emocional de un joven.18 Es importante identificar cómo funcionan las relaciones interpersonales en la familia y escuela al identificar a un joven de alto riesgo. Unas relaciones interpersonales inadecuadas pueden ser el producto de un déficit en la comunicación familiar.  El adolescente que se siente “incomunicado” de la familia y de la sociedad puede sentirse solo, inadecuado y eventualmente deprimido y desesperado.  El resultado es la búsqueda de una ruta de escape ilógica, destructiva e irreversible.  Las personas de mayor edad también presentan dificultades en su ajuste ante la pérdida de capacidad física, mental y cambios afectivos.  La soledad y la sensación de inadecuacidad llevan a estas personas a contemplar el suicidio como única alternativa ante problemas que se perciben insolubles.

Como resultado y causa de una dramática transformación de la base, del núcleo, de la esencia misma de la sociedad, tiene que destacarse la atrofia de la institución de la familia. La familia tradicional puertorriqueña, que se caracterizó por una estructura de organización extendida, se ha fragmentado a tal grado que la familia nuclear ya se pudiera considerar la estructura típica.  Es decir, una familia que consiste del número mínimo de miembros.  La familia grande, bulliciosa, llena de colorido cultural, dio paso a un pequeño núcleo de personas que tienden a colocar el bienestar personal y material en primer plano de prioridades.

18Tishler, C.L., Adolescent suicide attempts: some significant factors, suicide life threatening behavior 1981: Journal of Educational Nursing,  12:141-150.

4. Las necesidades sociales cambiantes y la cartera de asignaciones de Fondos Unidos

La transformación social provocada por el acelerado cambio tecnológico y económico descrito en las secciones anteriores de este informe influyen definitivamente sobre el conjunto de necesidades sociales.  Se crean nuevas necesidades, se intensifican otras y, en general, se producen cambios en importancia relativa.   El “tercer sector” ha intervenido a través del tiempo para aliviar el conjunto de necesidades sociales insatisfechas.  Antes de pasar a discutir los hallazgos de esta investigación, en cuanto a cambios en el conjunto de necesidades, se presenta un análisis de la distribución de ayudas hecha por Fondos Unidos de Puerto Rico durante la pasada década. Esa distribución puede denominarse cartera de necesidades  atendida.  Tanto la distribución porcentual en un momento dado, como la forma en que la misma ha cambiado a través del tiempo, revelan la visión que ha tenido la institución con relación a la dinámica de las necesidades de la sociedad.

Una forma de identificar prioridades consiste en examinar la distribución de fondos asignados a las distintas categorías de servicio.  A esa distribución de fondos se la puede denominar  “cartera vigente de necesidades servidas”.  Partiendo del supuesto que la misma refleja las prioridades establecidas en función de las necesidades identificadas, se ha examinado la cartera de Fondos Unidos de Puerto Rico desde 1985 hasta 1996.  La Tabla 3 contiene la información obtenida de informes anuales.19

19Fondos Unidos de Puerto Rico, Informe de Asignaciones 1996, División de Presupuesto y Admisiones.

Tabla 3

Fuente:  Fondos Unidos de Puerto Rico, División de Presupuesto y Admisiones, Informe de Asignaciones 1996.  Datos recopilados  de los estados auditados de las agencias para los años 1968 a 1995.

Gráfica 7

 

Gráfica 8

Gráfica 9

Un análisis de los datos contenidos en la Tabla 3 permite llegar a ciertas conclusiones que se ilustran en las Gráficas 7, 8 y 9.  Las ilustraciones muestran cómo ha ido modificándose la asignación de fondos en la cartera de Fondos Unidos de Puerto Rico entre categorías o “paneles”.  Salta a la vista de inmediato el aumento en importancia que han adquirido las asignaciones al panel “Envejecí entes”, creado en 198720.  No obstante, el acelerado crecimiento de esta asignación, el panel designado “Envejecíentes” reclama sólo un 6 por ciento de la cartera.  La reducción que se observa en el panel de albergues, de hecho, refleja la política de asignar fondos directamente a una categoría creada especialmente para atender necesidades de los ancianos.  A pesar de la nueva clasificación el panel “Hogares y Albergues” ha retenido un 13 por ciento de las asignaciones.

20La Gráfica 7, que corresponde a datos de 1985, y la Tabla 3 incluyen la asignación al nuevo panel de “Envejeciente” correspondiente a 1987 solo para propósitos de evitar distorsiones en los cómputos con que se produjeron las ilustraciones.  Dado que la cantidad asignada en 1987 fue tan pequeña no se afecta materialmente ninguna de las conclusiones del análisis por la decisión señalada.

El crecimiento anual promedio en las asignaciones del panel “Salud” ha sido de 3 por ciento,  llegando a constituir el 33 por ciento de la cartera en 1996.  El panel “Familias” ha sufrido una reducción promedio anual de 1 por ciento durante el periodo.  La participación de este panel ha descendido de un 25 por ciento en 1985 a un 21 por ciento en 1996.

El panel “Recreación” ha sufrido en términos de su participación en la cartera perdiendo, en promedio, un 4 por ciento anual.

5. Impacto de la crisis social sobre el conjunto de necesidades

Como parte del proceso de investigación se realizaron tres encuestas y un número de entrevistas.  Las tres encuestas se diseñaron para recoger percepciones y opiniones a la población general, y de segmentos especialmente concernidos con los servicios que apoya Fondos Unidos.  Estos segmentos fueron los beneficiarios de las agencias que participan de la ayuda distribuída por Fondos Unidos y representantes de las agencias mismas.  Las entrevistas fueron realizadas a un grupo escogido de personas con reconocido conocimiento sobre variadas disciplinas y con la práctica relacionada con la prestación de los servicios.21

5.1 Hallazgo de primer orden

La crisis social se manifiesta sobre el complejo cuadro de necesidades sociales apremiantes e insatisfechas que confronta el País.  A diario la sociedad sufre la cruda realidad que impone el ancho desfase existente entre los recursos disponibles y las necesidades crecientes.  Por otro lado, la brecha entre la magnitud de los problemas sociales y las soluciones requeridas para mitigar los mismos se hace cada vez más patente.  La investigación realizada produjo hallazgos de importancia.  Algunos, de hecho, pudieran considerarse sorprendentes.  A continuación presentamos una síntesis de los resultados derivados de la investigación de campo llevada a cabo para el estudio y una interpretación analítica de los mismos.

21Véase los informes y documentos que resumen y discuten en detalle las encuestas y entrevistas.  Estos han sido incluídos como parte integral de este informe, pero se pesentan en formato separado para facilidad del lector.

El hallazgo de primer orden que surge del proceso de investigación puede expresarse como sigue:

Percepción general del resquebrajamiento de la plataforma de apoyo social del País.

El equipo de investigación arribó a la conclusión que se sintetiza mediante la expresión anterior.  Dicha conclusión se deriva del análisis de los resultados de las encuestas y entrevistas llevadas a cabo.  De hecho, las distintas fuentes primarias confirman y refuerzan el hallazgo que se considera fundamental para propósitos de sostener las recomendaciones de carácter estratégico formuladas más adelante en este informe.

5.2 Manifestaciones

La percepción general, no necesariamente verbalizada por el público pero derivada de sus contestaciones, de una quiebra en la infraestructura social de apoyo, se manifiesta en términos de tres elementos de la problemática social que son recurrentemente colocados en los primeros escaños del escalafón de importancia.  Los tres elementos, o manifestaciones sintomáticas en el diario vivir, fueron claramente identificados como las siguientes:

1. Violencia
2. Miedo
3. Desilusión con las Instituciones Públicas

La prevalencia del comportamiento violento en todas sus manifestaciones ha producido que el miedo se haya constituido en reacción general.  Ante el fracaso del sector público para resolver lo que la población ya reconoce como una realidad de su existencia a niveles de calidad inferior a los esperados, y aun a los ya vividos, aflora la desilusión con respecto a las instituciones y figuras públicas.  El gobierno se considera sólo como último recurso y eso con escasa probabilidad de éxito o resultado satisfactorio.

5.3 Factores precipitantes

Tres factores principales han sido identificados como precipitantes de la percepción de resquebrajamiento en la plataforma de apoyo social.  Ellos son:

Marginación
Movilidad Social (en reversa)
Desarticulación

Nótese que el tercer factor, Vg., la desarticulación, se refiere concretamente a cuatro sectores de organización:

1. gobierno
2. sector privado
3. “tercer sector”
4. comunidades

Esa desarticulación se percibe como la causa principal de la inefectividad de los servicios y la incompetencia del sector público.

6. Consenso social emergente

Surge evidencia en el sentido de que se ha coagulado gradualmente un consenso emergente en la sociedad Puertorriqueña.  Los componentes de ese consenso ofrecen una oportunidad para la acción social efectiva. Los componentes principales incluyen:

1. Percepción de fracaso en el rol ejemplarizante de las figuras públicas
2. Esperanza en el esfuerzo de base comunitaria
3. El requisito indispensable para la efectividad de los servicios es su articulación
4. La familia es la unidad de servicio efectiva para la articulación
5. Los grupos en mayor riesgo:
• Niños
• Adolescentes
• Mujeres
• Ancianos
6. Los grupos estratégicos:
• Niños
• Adolescentes
• Mujeres
7. La prevención es preferible y superior al esfuerzo remediativo

A continuación discutimos las implicaciones de cada uno de los componentes del consenso social emergente enumerados anteriormente.

6.1 Percepción de fracaso de las figuras públicas en su rol ejemplarizante

La investigación realizada con fuentes primarias arroja como resultado una fuerte percepción de fracaso en lo que se refiere al rol de las figuras públicas como ejemplos vivos de valores y mores.  Esta percepción abona a la falta de confianza manifestada en cuanto a la  capacidad de las agencias públicas, o “el gobierno”, en términos más generales, para atender necesidades de carácter social.

6.2 El requisito indispensable

La efectividad en la prestación de los servicios depende, según la percepción general de los encuestados, de su adecuada articulación.  Articulación que se percibe como el factor ausente.  Es decir, que la escasa coordinación entre agencias y sectores constituye una fuente principal de irritación que menoscaba la confianza de la sociedad en sus instituciones. Al mismo tiempo, esa ausencia de coordinación se debe tornar en oportunidad para aprovechar lo que resulta ser una de las áreas más oportunas para reducir el desperdicio de recursos.

6.3 La unidad de servicio más efectiva

A pesar de la crisis estructural que la ha transformado, la familia fue identificada por los grupos encuestados y los informantes clave entrevistados como la unidad de servicio apropiada y más efectiva para articular los programas de acción social.

6.4 Los grupos en mayor riesgo

Se identificaron cuatro grupos demográficos que confrontan el mayor riesgo derivado de las condiciones de desventaja socioeconómica hoy día.  Este conjunto de mayor riesgo esta compuesto por:

1. Niños
2. Adolescentes
3. Mujeres
4. Ancianos

La condición de vulnerabilidad que afecta a este conjunto se deriva tanto de su limitada capacidad para participar en la actividad económica, como de las limitaciones que le impone la sociedad, de forma diversa, a los componentes del conjunto.  De ahí que el subconjunto considerado como el que contiene los grupos estratégicos, es decir, los que se recomiendan como sujetos de la mayor intensidad de la acción social, sea menos numeroso.

6.5 Los grupos estratégicos

El subconjunto que incluye los grupos denominados “estratégicos” se define en términos de su vulnerabilidad y de su accesibilidad al proceso político que determina prioridades de atención y gasto público.  Esa última característica está íntimamente asociada con la capacidad de organización y con el grado de participación logrado en el proceso político.  De ahí que el subconjunto estratégico excluya al grupo #4 de mayor riesgo, v.gr., los ancianos.   Este grupo se caracteriza por su intensa participación en el proceso electoral.   En los Estados Unidos el grupo demográfico de personas mayor de 55 años se ha convertido en el segmento organizado más poderoso del país.  Esa capacidad de organización le ha permito proteger y mejorar derechos adquiridos y programas que han reducido dramáticamente la pobreza como característica de la vejez.   Como resultado del traslado a Puerto Rico del Seguro Social federal,22 y de los patrones de organización política originados en los Estados Unidos, el segmento de envejecientes ha logrado, durante los últimos cuarenta años, un progreso sustancial en la Isla, a pesar de que la pobreza continúa siendo una característica de ese segmento demográfico en Puerto Rico.  No obstante, para las organizaciones del “tercer sector” los grupos que, en conjunto, reúnen las condiciones de mayor vulnerabilidad, desamparo y potencial de beneficios sociales a través de un enfoque dirigido a la prevención, son:

1. Niños
2. Adolescentes
3. Mujeres
6.6 La prevención vs el esfuerzo remediativo

La investigación encontró que entre los informantes clave, representantes de agencias participantes y beneficiarios de programas de servicios hay un convencimiento en cuanto a que es preferible y superior el esfuerzo preventivo al esfuerzo remediativo.  Por supuesto, todo esfuerzo para alcanzar un grado aceptable de efectividad tiene que ser producto de acción social articulada.  Más aún, la misma debe contar con la confianza de la sociedad.  Para ello, el ingrediente considerado superior consiste por su efectividad en integrarle un alto grado de participación ciudadana a través de la organización con bases en la comunidad misma.

6.7 La esperanza

La investigación ha producido fuertes indicios de que existe fe en la comunidad puertorriqueña en cuanto a la efectividad del esfuerzo propio y la ayuda mutua.  Es precisamente en la capacidad para organizar el esfuerzo propio y la ayuda mutua de las comunidades que radica la esperanza.  Para que el “tercer sector” pueda alcanzar logros significativos en su misión de salvar la brecha que se ahonda en una estructura social organizada alrededor de reglas de mercado, que no siempre funcionan adecuadamente, y de un enorme sector público, que solo en ocasiones funciona,  las comunidades tendrán que desarrollar la capacidad de autogestión.  Esa capacidad requiere un esfuerzo deliberado de apoyo y orientación que deberá surgir del “tercer sector”.  Ello es así porque los sectores privado y público carecen de incentivos para proveer ese apoyo.  El primero, porque no logra identificar el móvil económico; y el segundo, porque su burocracia es incapaz de promoverla, dado que generalmente se ve amenazada por la competencia, y sus lideres no logran identificar el móvil político.

22Puerto Rico registró en 1992 el mayor por ciento de su población residente como beneficiaria de el Seguro Social federal en todos los Estados Unidos.  El 30 por ciento de la población residente fue registrada como beneficiaria ese año.  El promedio para los Estados Unidos ese año fue de 15.9 por ciento.

7. Conclusiones en torno a las hipótesis de trabajo

Antes de pasar a las recomendaciones de carácter estratégico se presentan conclusiones referentes a las hipótesis de trabajo que fueron utilizadas para guiar la investigación.  A continuación se plantean las hipótesis que han podido ser rechazadas al confrontarse con los datos disponibles o que se mantienen por ser consistentes con la evidencia levantada.

• Hipótesis #1

La cartera vigente de necesidades servidas a través de las agencias apoyadas por Fondos Unidos no coincide proporcionalmente de forma exacta con el conjunto de necesidades sociales de Puerto Rico.

A pesar de que esta hipótesis no puede sostenerse, ello no significa que la cartera no se acerque al conjunto de necesidades.  No obstante, el conjunto de necesidades es muy dinámico y durante los últimos 20 años ha evidenciado cambios realmente importantes.

• Hipótesis #2

La cartera vigente de necesidades servidas a través de las agencias apoyadas por Fondos Unidos ha estado desplazándose en la misma dirección que el conjunto de necesidades sociales prevalecientes en Puerto Rico.  Aunque esta hipótesis no pudo sea rechazada, el desplazamiento aparenta ser muy lento.  De hecho, la velocidad y la complejidad del cambio ha sorprendido a la sociedad y en general a sus instituciones.  Un buen ejemplo de este desplazamiento lento consiste en que el  “panel de envejecientes” no se creó hasta 1987.  Ese año la asignación fue nominal.  En la actualidad ese panel reclama solo un 6 por ciento de las aportaciones de Fondos Unidos.

• Hipótesis #3

La cartera de necesidades servidas a través de las agencias apoyadas por Fondos Unidos de Puerto Rico difiere significativamente de la cartera de necesidades que sirven las agencias del sector público.

No pudo levantarse información suficiente para sostener o rechazar esta hipótesis.  En cierto sentido la misma puede defenderse.  Por ejemplo del sector de la población envejeciente, ha recibido atención creciente en ambas carteras.   No obstante, el gasto público  está distorsionado por la proporción que en el mismo se debe a los programas de asistencia nutricional y educación pública.   Por otro lado, las agencias exhiben una tendencia a seguir patrones de gasto que reflejan prioridad del sector público.  En parte debido a los subsidios que se reciben por aportaciones del gobierno.  En ese sentido las agencias del “tercer sector” están bajo la influencia de la distribución de poder político a la que responde el gobierno.

• Hipótesis #4

La cartera de necesidades servidas a través de las agencias del gobierno de Puerto Rico no concuerda exactamente con la cartera de necesidades del País.     Esta hipótesis no pudo sostenerse.  Ahora bien, ello no es de extrañar ya que de los 4 grupos en riesgo, dos no tienen posibilidades de ejercer el voto.  Por ende, no cuentan con la capacidad de la población mayor de 65 años para imponer sus prioridades sobre el gobierno.  De hecho, ese segmento del electorado se ha convertido en el más influyente en el espectro político norteamericano.  Los bebés, los niños y los adolescentes no votan.

8. Identificación del punto estratégico de intervención

Las encuestas diseñadas para identificar opinión y preferencias tienen grandes limitaciones al momento de establecer política general de acción o, en otras palabras, estrategia.  Ciertos elementos indispensables tienen que ser buscados en otras fuentes de conocimiento.  Estas incluyen investigaciones realizadas anteriormente y la interpretación conceptual o teórica de los resultados de las mismas.

Toda estrategia requiere de un foco sobre el cual dirigir la acción programada y de instrumentos que permitan monitorear el desempeño de las acciones que juntas constituye la ejecución, o puesta en marcha, de la estrategia.  La  discusión que se presenta a continuación busca identificar la zona estratégica de mayor impacto potencial probable, así como ciertas áreas de intervención viable.  Se trata de identificar además una variable o indicador que sirva de foco estratégico a la acción preventiva y que permita identificar acciones concretas cuyos resultados directos e indirectos logren la más efectiva utilización de los escasos recursos disponibles.  Se comienza la discusión identificando aquellos patrones y diferencias aplicables a la explicación de circunstancias que determinan las necesidades más agudas del Puerto Rico de hoy.

8.1 Patrones observados y diferencias tranculturales

Víctor R. Fuchs, prestigioso economista del National Bureau of Economic Research,  ha identificado una diferencia estadísticamente significativa entre las mujeres de origen mejicano y las mujeres de origen puertorriqueño que viven en los Estados Unidos continentales.23  El 5 por ciento de los bebés de mujeres de origen mejicano residentes en Estados Unidos nacen bajo peso, es decir,  pesando menos de 2,501 gramos o aproximadamente 5.5 libras.  No obstante, el 9 por ciento de los bebés de madres de origen puertorriqueño residentes en los Estados Unidos Continentales nacen bajo peso.  Esta diferencia ha sido explicada por Fuchs en términos del apoyo familiar que todavía caracteriza a la población de origen mejicano versus la de origen puertorriqueño que ha emigrado a Estados Unidos.  Véase las Gráficas 10 y 11 a continuación.24

23 Fuchs, Victor R., How We Live: an economic perspective on americans from birth to death,  Harvard University Press, Cambridge, MA; 1983.

Gráfica 10

24Los datos estadísticos aparecen en un mayor detalle en el Anejo Estadístico.  Véase Tabla AE-6 y AE-7 en particular.

Gráfica 11

 

Los hallazgos de Fuchs25 pudieran objetarse en cuanto a su pertinencia a la realidad de las necesidades sociales en Puerto Rico, por considerarse que la causa identificada por él es producto de las condiciones propias de la realidad del emigrante.  Pero ello no es así, como se demuestra en las próximas secciones de informe.

8.2 Implicaciones de los nacimientos bajo peso

Los nacimientos bajo peso representan un problema de primer orden para los Estados Unidos y Puerto Rico.  Tanto la mortalidad infantil, como la incidencia de impedimentos en los niños, están íntimamente relacionados con el peso al nacer.  Anualmente, más de cuatro millones de familias en los Estados Unidos llevan a sus casa un bebé saludable.  No obstante, el  1 por ciento de las familias sufrirá la pérdida de su bebé al poco tiempo de nacer.  De los 40,000 bebés que mueren cada año en Estados Unidos, el 75 por ciento se atribuye a nacer muy pequeños o muy temprano en el periodo de gestación.

25Victor R. Fuchs, How We Live: an economic perspective on americans from birth to death, Op. Cit., p.  –.

En Puerto Rico, 874 bebés murieron en 1993;  214 (24.5 por ciento) de ellos por trastornos relacionados con gestación corta y por bajo peso. Si comparamos la mortalidad infantil, en Estados Unidos es de 8.9 por ciento y en Puerto Rico es 16.5 por ciento.  Con el desarrollo de nueva tecnología en el campo de la medicina, muchos de los bebés que morirían al nacer bajo peso o muy temprano en el periodo de gestación, hoy en día sobreviven.  Los avances en los sistemas de cuido neonatal ayudan a que se rescaten muchos bebés con  peso de hasta 1 libra, 10 onzas.  Sin embargo, estas técnicas modernas que salvan las vidas de los bebés conllevan un coste enorme, tanto económico como social y emocional.

8.3 Incidencia de los nacimientos bajo peso en Puerto Rico

En 1993 se registraron 65,102 nacimientos vivos en Puerto Rico.  De esos 6,218 (9.55 por ciento) fueron clasificados bajo peso; y 773 (el 1.19 por ciento) fueron clasificados de peso muy bajo.  Es decir, que un 10.74 por ciento de los nacimientos vivos fueron clasificados bajo peso o peso muy bajo. Los nacimientos bajo peso no se distribuyen de forma proporcional entre hospitales privados y públicos.  Por el contrario, la incidencia en hospitales públicos es marcada en comparación con los privados.  Un total de 1,772  nacimientos bajo peso (el 6.9 por ciento)  se registraron en hospitales privados.  Mientras 4,446 (el 11.2 por ciento) en hospitales públicos.  De los nacimientos clasificados como de muy bajo peso, 125 (el 0.49 por ciento) fueron registrados en hospitales privados y 648 (el 1.64 por ciento) en hospitales públicos.

La Gráfica 12 muestra la distribución de las tasas de nacimientos vivos bajo peso por edad específica de la madre.  Para propósitos comparativos, se muestra la distribución del 1980 y la del 1990.  A pesar de no contar con datos para 1995 ni para 1994,  se presentan las distribuciones de los años 1991,1992 y 1993, que sí están disponibles.  Esta información se ilustra en la Gráfica 13.

Gráfica 12

Nótese la obvia relación que existe entre la edad de la madre y la tasa, v.gr.,  a menor edad, mayor es la tasa.  De 1980 a 1990 no se observa mejoría en los grupos más jóvenes de la distribución.  Durante los últimos años se observa una reducción en la tasa del grupo más joven.  No obstante, el número absoluto de nacimientos bajo peso ha seguido en crecimiento a pesar de que el número total de nacimientos vivos se ha reducido  durante el período.  En 1980 el número de nacimientos vivos se elevó a 73,060.  En 1993 el número correspondiente fue de 65,242.  Una reducción de 10.7 por ciento.  En 1980 el número de nacimientos vivos bajo peso informado fue de 6,609 y en 1993 se informaron 6,235.  Esto representa una reducción de 5.7 por ciento.  Es decir, la mitad de la reducción observada en el total de nacimientos.  En las edades de 14 años y menos, la tasa disminuyó de 16.6 por ciento a un 11.2 por ciento.   Nótese que en el grupo de madres 18 años la tasa aumentó 10.7 por ciento en 1992 a un  11.3 por ciento en 1993.

Gráfica 13

Por otro lado, es notable el número y la proporción de nacimientos a madres adolescentes y solteras en Puerto Rico.  Los datos para 1993 son testimonio asombroso de lo que bien podría ser denominado como una “epidemia”.  Del total de nacimientos vivos registrados ese año, 12,808 (el 19.7 por ciento) nacieron a madres adolescentes y 26,320 (el 40.4 por ciento) a madres solteras.26

Al tomar en consideración el estado civil y la edad de las madres simultáneamente, el cuadro se torna realmente preocupante.  Por ejemplo, el por ciento de nacimientos vivos bajo peso en Puerto Rico, a madres adolescentes y solteras, en 1994 se elevó a un 13.8 por ciento del total de nacimientos.  Al compararse este indicador con el resto de los estados continentales se observa un patrón que debiera ser de gran preocupación.27  La tasa en Puerto Rico es muy superior a la que se observa en el resto de los Estados Unidos.  En Alabama, por ejemplo, ésta es 8.7 por ciento; en Arkansas, 8.2 por ciento; en California, 7.6 por ciento; en Connecticut, 6.9 por ciento; en Florida, 7.4 por ciento; en New Jersey, 7.4 por ciento; en Nuevo Méjico, 7.10 por ciento; y en Nueva York, en donde hay una gran concentración de puertorriqueños, 7.9 por ciento.  La tasa de mortalidad infantil para el mismo año en Puerto Rico fue de 16.5 por ciento, mientras que en Nueva York fue de 9.4 por ciento.

26Departamento de Salud, Informe Anual de Estadísticas Vitales, Puerto Rico 1993,  Oficina de Estadísticas de Salud de Puerto Rico producido en colaboración con el Centro Para el Control de Enfermedades (CDC), de Atlanta, Ga.

27Véase Gráfica 14 de este informe.

Gráfica 14

Gráfica 15

La Gráfica 15 compara a Puerto Rico en cuanto a la tasa de nacimientos bajo peso con un conjunto de países.28  Nótese la estrecha relación entre la posición de los países en cuanto a un ordenamiento relativo este indicador y el nivel de desarrollo alcanzado.

28Los datos internacionales fueron obtenidos del Banco Mundial

8.4 Incidencia relativa: Puerto Rico vs Estados Unidos

Al comparar a Puerto Rico con Estados Unidos, se hace patente la urgencia de lidiar con la situación que se describió anteriormente.  Ello es así puesto que la posición relativa del País compara desfavorablemente con la de los Estados Unidos continentales, especialmente si se combinan los indicadores de peso al nacer y condición de edad y estado civil de la madre.  En 1994, el por ciento de nacimientos vivos bajo peso a madres adolescentes y solteras en Puerto Rico fue de 13.8 por ciento.   En Estados Unidos, ese mismo año se registró un 9.6 por ciento de nacimientos bajo esas condiciones.  La situación se torna aun más seria al considerar que el por ciento de nacimientos a madres menores de 20 años en Puerto Rico fue de un 19.6 por ciento; mientras en Estados Unidos fue de 12.9 por ciento, ese mismo año.  Como fue señalado en la sección anterior, 40.4 por ciento de los nacimientos en Puerto Rico en 1994 fueron a madres solteras.  En los Estados Unidos la tasa fue ese año de un 27.5 por ciento.29

8.5 Factores que aumentan el riesgo

Entre los factores que aumentan el riesgo de nacimientos bajo peso se encuentran como principales:  1) el hábito de fumar –aún antes del embarazo–; 2) que la madre tenga una condición de bajo peso antes y durante el embarazo; y 3)  la condición de pobreza.

El hábito del fumar retarda el crecimiento fetal y se asocia con un 20 por ciento de todos los nacimientos bajo peso.  Los bebés que nacen a madres que fuman pesan alrededor de una media libra menos que los bebés que nacen a las no fumadoras.  El riesgo de nacer bajo peso se reduce significativamente a las mujeres que dejan de fumar aún durante el embarazo.30  Una de las grandes dificultades que se confronta para atender el problema es que el poder adictivo de la nicotina es tan fuerte que muchas personas informan que dejar de fumar resulta ser más difícil que dejar el vicio de las drogas ilícitas y alcohol.31

29 Estadísticas Vitales 1993, Departamento de Salud, Estado Libre Asociado de Puerto Rico.

La falta de nutrición adecuada de la madre es un factor que aumenta el riesgo de nacimientos bajo peso.  La nutrición inadecuada está relacionada con la crísis en que se encuentra la familia.  La ausencia del apoyo sociológico que brinda la familia se manifiesta de muchas formas.  Una de ellas es precisamente la nutrición inadecuada de las madres y la ausencia de cuidado prenatal.  De ahí que esta relación se convierta, como se verá más adelante en este informe, en foco importante para la acción y estrategia recomendada.

8.6 Consecuencias fisiológicas derivadas del bajo peso al  nacer

Las consecuencias de una prevalencia de nacimientos bajo peso son enormes.  La más evidente es, por supuesto, una mayor tasa de mortalidad infantil, al nacer los bebés con una menor probabilidad de superar la difícil etapa post-natal.  No obstante, la cadena de eventos no termina con la superación de esa primera etapa de vida.  Por el contrario, los bebés que nacen bajo condiciones de desventaja por el subdesarrollo inicial confrontan luego problemas que transcurren una amplia gama de dificultades.  Esa gama incluye problemas de aprendizaje y exige cuidado y recursos de carácter compensatorio que colocan a estos niños en una posición en donde se magnifica la condición de desventaja económica en que es probable que hayan nacido.

30Shiono, Patricia and Behrman, Richard E., Low Birth Weight: Analysis and Recommendations,  The Future of Children, Vol. 5, No. 1, Spring 1995.

31Se estima que en Estados Unidos nacen anualmente 100,000 bebés que han sido expuestos al “crack”.Las madres de estos bebés son típcamente mujeres en las edades entre los 20 y los 30 años que ya han tenido hijos anteriormente.  Ha sido difícil separar los efectos de la exposición del “crack“ durante la etapa prenatal de los efectos que puedan tener otros factores tales como la pobre salud materna, nutrición inadecuada  y falta de cuidado prenatal.  Así mismo es difícil la separción de los efectos que puedan producirse por razón de factores tales como: la disfunción familiar, la pobreza y la deprivación ambiental.  Sin embargo, los datos disponibles indican que los bebés expuestos al “crack” durante la etapa prenatal pueden sufrir de las siguientes consecuencias: aumento en el riesgo de mortalidad, morbidez y otros problemas en el desarrollo y la conducta.  Véase Douglas J. Besharou, “The Children of Crack, Will We Protect Them?”, Public Welfare (Fall 1989) and U.S. Department  of Health and Human Service, Office of the Inspector General, Crack Babies (February, 1990).

Mientras que una gran mayoría de bebés nacidos bajo peso se desarrollan normalmente y saludablemente, como grupo tienen tasas más altas de desarrollo subnormal, condiciones adversas de salud y problemas del desarrollo.  El número y severidad de estos problemas aumenta a medida que el peso al nacer disminuye.32  Con la supervivencia de más bebés nacidos muy temprano o muy pequeños también aumenta el número de niños nacidos con daño cerebral severo.  La incidencia de perlesía cerebral y otras formas de daño cerebral están altamente correlacionadas con el peso al nacer:  aproximadamente 7 por ciento para bebés de peso moderadamente bajos (entre 3 libras, 5 onzas y 5 libras, 8 onzas) y 20 por ciento entre los bebés más pequeños (entre 1 libra, 2 onzas y 3 libras, 5 onzas).  Hack, Klein y Taylor señalan que el nacer bajo peso se considera un índice de riesgo biológico porque los bebés bajo peso son más propensos a tener daño cerebral y/o enfermedades del pulmón y del hígado.  Los bebés nacidos bajo peso también pueden sufrir de desórdenes espásticos, sordera, ceguera, epilepsia y enfermedades crónicas de pulmón, problemas respiratorios como asma y problemas en el desarrollo.

8.7 Consecuencias cognoscitivas del bajo peso al  nacer

En la edad escolar, los niños bajo peso son más propensos a tener, cociente intelectual muy bajo, problemas de aprendizaje y problemas de déficit de atención.  Los niveles de ejecución en la lectura, deletreo y problemas matemáticos son bajos.  Aproximadamente la mitad de todos los niños bajo peso entran en programas de educación especial.  Las consecuencias adversas de nacer bajo peso son todavía aparentes en la adolescencia, y los expertos creen que estas desventajas serán de por toda la vida y no mejorarán cuando el niño llegue a la adultez.

32Hack, M., Taylor, G.,  Klein, N., et al., School-age outcomes in children with birth weights under 750 g., New England Journal of Medicine (1994), 331:753-59.

Se debe considerar que no todas las desventajas que tenga un niño nacido bajo peso deben ser atribuidas a que nació bajo peso.  Se ha encontrado que un gran número de los niños que nacen bajo peso provienen de ambientes de gran desventaja socioeconómica.  No ha sido posible separar los efectos a nivel físico y en el desarrollo por venir de un ambiente de desventaja  de los efectos causados por nacer bajo peso.

8.8 Consecuencias sociológicas derivadas del bajo peso al  nacer

El bebé nacido bajo peso, con problemas de salud desde el momento de su nacimiento, evidencia unas características que pueden tener una base biológica.  Estas características (intranquilidad, dificultad en la adaptación, resistencia a los controles) pueden traer como consecuencia el maltrato por parte de los adultos que lo cuidan.  Hay evidencia clínica que señala que los niños nacidos prematuramente, al igual que los nacidos bajo peso, están en riesgo de ser maltratados.33 Actualmente se está estableciendo que ser el objeto de daño físico por parte de un adulto, puede ser un indicador de posible desarrollo de conducta violenta hacia otras personas  de parte de estos niños.

La conducta violenta puede ser temporera o permanente.  El Consejo Nacional de Investigaciones (NRC), en su informe Entendiendo y Previniendo la Violencia34 indica que la agresión temporera puede ser atribuida a condiciones que incluyen descargas cerebrales, uso del alcohol, o la presencia de alguna droga psicoactiva.  Por otro lado, la conducta violenta permanente puede ser causada por haberse expuesto el feto a las drogas y el alcohol, accidentes ocurridos inmediatamente después del nacimiento (como falta de oxígeno), daño físico al cerebro o exposición al plomo.  El NCR recomienda darle más atención a la prevención de los nacimientos bajo peso y a los golpes que sufren los bebés a su cabeza, ya que aumentan la tendencia de la persona a ser agresiva.

33Gil, D.G., Violence Against Children: Physical Abuse in the United States, Harvard University Press, Cambridge, MA, 1970.

34National Research Council, Understanding and Preventing Violence, Behavioral Influences, May 1994.

8.9 El coste asociado con los nacimientos bajo peso

En general, los estudios disponibles tienen uso limitado al tratar de estimar el coste total derivado de los bebés bajo peso.  Ello es así porque los estudios se basan en muestras muy limitadas no representativas de la población de niños bajo peso  y por variaciones en calidad.  Estas variaciones en calidad están asociadas con el diseño de las muestras y los grupos de control para propósitos de comparación y seguimiento.  Existen además problemas técnicos con las medidas y las categorías de clasificación de resultados. En general, los estudios disponibles tienen uso limitado al tratar de estimar el coste total derivado de los bebés bajo peso.

Los estudios más completos en cuanto al coste económico agregado de los bebés nacidos bajo peso han sido conducidos por un grupo de investigadores  canadienses y  por la Oficina de Asesoramiento Tecnológico (OTA).35  Los estudios señalan que el coste de la hospitalización inicial para los bebés bajo peso puede ascender a  $26,000.00 por bebé.  Estos estimados, según la OTA, excluyen los costes médicos adicionales para los niños no institucionalizados así como los costes por impedimentos.  Casi todos los bebés que nacen bajo peso requieren atención especial.  Aunque muchos funcionan normalmente durante la niñez y aún después, son más propensos que los niños de peso normal a experimentar problemas de salud y de desarrollo.

Al aumentar las probabilidades de vida de estos bebés por medio de la nueva tecnología, también se ha tenido que recurrir a nuevos servicios para ayudar a los bebés que sobreviven.  Se han llevado a cabo encuestas para estimar el coste directo asociado con los nacimientos vivos bajo peso entre las edades de 0 a 15 años.  Una encuesta llevada a cabo en 1988 estimó que hay entre 3.5 y 4 millones de niños entre las edades de 0 a 15 años que nacieron bajo peso.  Esto equivale a un 7 por ciento de los niños en ese grupo de edad.36  El coste del rescate de uno de estos pequeños bebés puede alcanzar hasta un millón de dólares.37  En Estados Unidos se estima que de los $11 mil millones que se gastan en el área de la salud para el cuido de bebés, aproximadamente un 35 por ciento  (4 mil millones) se emplean en gastos relacionados con los bebés que nacen bajo peso.38

35U.S. Congress Office of Technology Assessment.  Healthy children:  investing in the future.  OTA-A-345.  Washington, D.C.:  U.S. Goverment Printing Office, February 1988, pp 212-35.

El coste total  incurrido para viabilizar a los bebés bajo peso, incluye los costes de cuidado médico, educación especial, intervención temprana y otros servicios de apoyo que requieren estos niños.  Los costes adicionales a la familia como el tiempo adicional que tienen que dedicarle a los bebés enfermos, son también componentes del coste.

Las consecuencias de un nacimiento bajo peso no terminan con los esfuerzos para viabilizar al bebe.  Un análisis llevado a cabo por Child Health Supplement of the National Health Interview Survey (CHS-NHIS) en 1988, demostró que el nacer bajo peso aumenta significativamente la probabilidad de hospitalización entre niños de 3 a 5 años de edad.  Se ha demostrado que estos niños pueden pasar mucho más tiempo hospitalizados que aquellos niños que registran un peso promedio al nacer.  El coste de hospitalización de niños nacidos bajo peso entre las edades de 3 a 5 años se estimó para 1988 en aproximadamente de $240 millones anuales.  Añádase $610 millones para hospitalización de (los 1.3 millones de) niños nacidos bajo peso en las edades de 6 a 10 años.

Una vez los bebés bajo peso superan la etapa inicial de la infancia, su próximo reto es la etapa preescolar.  Esta etapa puede ser muy crítica para muchos niños bajo peso.  Un número de estudios de niños bajo peso demuestran que con frecuencia estos tienen una ejecución bajo el promedio en evaluaciones psicológicas y de desarrollo, al compararlos con niños de su misma edad cronológica pero de peso normal al momento de nacer.

36Se escogió el año 1988 porque se tenían datos a nivel nacional que incluían los costes de los bebés bajo peso en áreas de cuidado médico, programas preescolares, educación especial y repetición de un grado escolar.

37 Op. Cit., Shiono, Patricia and Behrman, Richard E.

38Lewit, E.M., and Monheit, A.C.,  Expenditures on health care for children and pregnant women, The Future of Children, (Winter 1992), 2,2:95-114.

Varios estudios han identificado el aumento de servicios de educación especial entre los niños nacidos bajo peso comparados con los nacidos de peso promedio.  Un estimado realista es el de $360 millones anuales en servicios de educación especial.39  Un problema señalado es que los niños nacidos con peso bajo el promedio también tienden a repetir grados en la escuela.  Este factor aumenta más aun el coste relacionado con educación especial.  Se estima que si un 5 por ciento de los niños nacidos bajo peso repiten un grado, el coste podría ser de $50 millones por cohorte.40  No solo el coste por repetición de grado trae un gasto en dólares, sino que hay evidencia que sugiere que los estudiantes que tienen que repetir grados son grandes candidatos para salirse de la escuela.  Es un factor que se está estudiando en cuanto a su posible relación con la deserción escolar.

El coste real de los nacimientos de niños bajo peso es el que experimenta el propio ser humano, al no poder llegar a desarrollar su potencial.  Aun con los recursos disponibles para compensar la desventaja de un peso bajo al nacer, muchos niños nacidos bajo peso llegarán a su vida adulta con problemas residuales de salud y del desarrollo que pueden traducirse en pérdida de ingresos,  morbidez aumentada y aumento en la demanda de servicios médicos y sociales.

8.10 Imponderables relativos a las consecuencias del bajo peso al  nacer que recaen sobre la estructura familiar

La problemática que surge de un nacimiento vivo bajo peso va más allá del aspecto médico.  No se limita a salvar a un pequeño ser humano y brindarle la oportunidad de vivir.  Las dimensiones son muchas y entrelazadas entre sí. La familia del bebé se enfrenta a costes económicos y emocionales que comienzan en el momento del nacimiento.  Si el bebé sobrevive, la familia es impactada con la realidad de unas necesidades inmediatas que usualmente están fuera de su alcance y eventualmente encaran el tener que cubrir las necesidades a largo plazo del bebé nacido bajo peso.  Esto se agrava si el niño nace con problemas de salud o con impedimentos severos.   Muchas familias no pueden sobrellevar la presión de una situación como la señalada y la unidad familiar puede terminar desintegrándose.   Lo probable en esos casos es que la responsabilidad total recaiga sobre la madre.

39Chaikind, S., and Corman, H.,  The impact of low birth weight on special education costs,  The Journal of Health Economicas, (1991) 10:291-311.

40Ibid.

Como ya se ha señalado, la mayor parte de estos niños necesitarán programas de intervención temprana y también de educación especial.  El coste educativo tiende a ser oneroso.  Más aún, cuando la repetición de grados es probable, y la eventual deserción escolar también lo es.41  Aunque, el sistema público provee programas de educación especial hasta cumplir los 21 años,  luego, como es probable, dependerá de los padres conseguir algún programa que provea ayuda durante la etapa adulta.

Una realidad dolorosa es que muchos de los niños desaventajados serán víctimas de violencia, por el simple hecho de su lentitud en el aprendizaje y la exasperación que pueden causar a quienes los cuidan. El maltrato frecuentemente tiene raíces en la frustración de las expectativas de grandes logros por parte de un niño que abrigan sus padres o encargados y que han quedado truncas por el rezago que sufre el niño desde el momento de su nacimiento.

La violencia dirigida hacia estos niños puede generar más violencia.  Los niños aprenden con el ejemplo.  Al ser golpeados sin ellos entender el porqué, surgirán sentimientos de minusvalía que tratarán de compensar posiblemente con conducta delictiva que los haga sentir importantes para alguien, aunque al final les cueste hasta la vida.

41Ibid..

La dimensión personal, la familiar, la social, la escolar, y la de salud se perturban todas distorsionando la formación del individuo que llegará a integrarse a la sociedad.  Para que este futuro miembro de la sociedad pueda participar efectivamente en el tejido social, es necesario minimizar la probabilidad de que nazca con desventajas.  Esto se logra disminuyendo los factores negativos que influyen sobre su desarrollo pre y post-natal.

Las condiciones sociales y económicas que en los Estados Unidos se concentran en bolsillos que consituyen trampas de pobreza y desventaja, se manifiestan en Puerto Rico de forma extendida y expansiva.  En Puerto Rico, esas condiciones, alimentadas por la subcultura de la dependencia, se manifiestan en una epidemia de nacimientos a mujeres solteras y adolescentes; en tasas de mortalidad infantil características de país subdesarrollados; en un rompimiento de la institución que es núcleo de la sociedad, v.gr., la familia; y en un indicador que anuncia problemas aun mayores, de continuar sosteniendo los niveles actuales, v.gr., la tasa de nacimientos vivos bajo peso a madres jovenes.   En las secciones que aparecen a continuación en este informe, se desarrolla una estrategia general para el “tercer sector”, y una estrategia particular para Fondos Unidos, que integran lo discutido anteriormente y establecen el foco de acción para guiar esfuerzos que tengan como objetivo romper con el círculo vicioso que hace permanentes las condiciones descritas.

9. Una estrategia de acción social y el rol del “tercer sector”

9.1 Espacio de opciones estratégicas

Los sectores socioeconómicos, o “unidades económicas operantes”, se ubican en un espacio que los relaciona entre sí en términos de tres dimensiones fundamentales: el tamaño relativo; el ritmo de crecimiento que exhiben y la población activa que absorben.  El Diagrama 1 representa lo que puede denominarse como el “espacio de opciones estratégicas”. Las esferas representan las unidades económicas activas.  Este instrumento ilustra y permite definir la acción social en términos estilizados pero útiles y pragmáticos.

Diagrama 1

Se identifican cuatro (4) grandes unidades activas: el sector privado de la economía; el sector público; el “tercer sector”42 y el sector que opera al margen de la ley, i.e., criminal.43  El diámetro de las esferas es proporcional a la proporción de la población activa que absorbe cada sector.  La posición en que se ubica cada esfera en el espacio bidimensional de opciones estratégicas permite determinar simultáneamente el tamaño relativo de la unidad económica y su ritmo de crecimiento por unidad de tiempo.  El Diagrama 1 distingue cuatro (4) cuadrantes o regiones: I,II,III y IV.  Los cuadrantes del espacio de opciones estratégicas definen regiones “habitadas” por las unidades económicas operantes.  El cuadrante I define una región de gran tamaño relativo y rápido crecimiento.  El cuadrante II contiene unidades de rápido crecimiento pero de tamaño relativo más pequeño.  El cuadrante III contiene las unidades de pequeño tamaño relativo y lento crecimiento.  El cuadrante IV está habitado por unidades económicas de gran tamaño pero lento crecimiento.

42Sector privado sin fines de lucro.

43El sector criminal puede verse como un subsector de lo que generalmente se denomina como el sector informal o “subterráneo”.  Para propósitos de esta exposición no se ha hecho un esfuerzo por establecer la diferencia, puesto que la “informalidad” se define generalmente en términos de los esfuerzos por evadir el pago de diversos gravámenes de impuesto.  Consideramos que tal conducta se distingue de la conducta  “criminal” solo por razón de matices de carácter legal.

La posición y el tamaño relativo, de las esferas, que representan en el Diagrama 1 las cuatro unidades económicas, ilustran, de forma esquemática y estilizada, la actual situación social en Puerto Rico.  El sector privado es relativamente más pequeño que el sector público y tiene un ritmo de crecimiento un tanto mayor.  No obstante, el sector público absorbe una proporción de la población activa mayor.  El “tercer sector” es relativamente pequeño y exhibe un ritmo de crecimiento similar al sector público.  La absorción de población activa por este sector es la más pequeña de los cuatro representados.  La cuarta unidad económica operante es la criminal.  Esta exhibe un tamaño comparable aún con el sector público y un ritmo de crecimiento aún más rápido que el del sector privado.44  La proporción de la población activa que absorbe esta unidad es probablemente inferior a la del sector público pero probablemente superior a la del sector privado.

44El Drug Enforcement Agency del gobierno federal ha hecho público a principios de este año cifras que muestran cuán grande es la actividad criminal y económica subterránea en Puerto Rico.  Por ejemplo, se ha informado que más de cien organizaciones criminales se dedican a la importación y distribución de cocaína a la Isla.  Se estima que se importan 84 toneladas de cocaína a Puerto Rico por un valor de $20,000,000,000.  De ese total, se estima que se retiene en la Isla el equivalente de $4,000,000,000 para distribución y consumo interno.  El resto ($16,000,000,000) se reexporta a los Estados Unidos continentales.  Para tener una idea de la magnitud relativa de esa reexportación baste señalar que las exportaciones de productos manufacturados por las empresas conocidas hasta hace poco como 936 se estima en unos $16,500,000,000.   Es decir, que en cocaína Puerto Rico exporta a Estados Unidos una suma comparable a toda la producción 936.  El consumo de ese producto en la Isla ($4,000,000,000) compara con un valor estimado de consumo personal de $25,000,000,000, es decir, un 16 por ciento.  Los gastos de consumo del gobierno central alcanzan los $5,700,000,000,  es decir que en cocaína se consume el equivalente a un 70 por ciento del gasto de consumo del gobierno.  Estas cifras no incluyen la importación de otros productos como marihuana, anfetaminas, heroína y armas.

9.2 Opciones viables

Las opciones estratégicas se definen en función de movimientos de las unidades económicas activas en los cuadrantes del espacio estratégico.  A continuación se identifica la opción viable sugerida.  Ante las limitaciones financieras y políticas que confronta el sector público para crecer, y aquellas limitaciones que son impuestas por la tecnología sobre el sector privado en su capacidad para absorber mano de obra, el mayor problema que se confronta consiste en identificar la procedencia potencial de los recursos requeridos por el “tercer sector”.

Las realidades políticas y financieras del sector público limitarán su capacidad de crecimiento en el futuro inmediato.  Por ende, el rol de esa unidad económica como creador de fuentes de trabajo se verá aún más limitada que en el pasado.  Simultáneamente, el cambio tecnológico, acompañado de cambios fundamentales en la política de estímulo industrial, harán muy difícil que el sector privado pueda emular tasas de crecimiento de años anteriores ni absorber una proporción suficiente de la población activa.  El sector criminal se enfrenta, por lo tanto a condiciones propicias para su rápido crecimiento.

10. Estrategia general para el “tercer sector”

La opción estratégica sugerida toma en consideración las limitaciones a que están sujetas las unidades mayores y la factibilidad de intervención abierta a organizaciones del “tercer sector”.   El objetivo consiste en colocar al “tercer sector” en posición de desplazar al sector criminal de su posición, de rápido crecimiento y gran tamaño, en el cuadrante I.  Ese desplazamiento deberá financiarse, en gran medida, con recursos que han sido absorbidos por el sector informal y criminal.  Para ello se requiere dotar a las comunidades, y a las organizaciones del “tercer sector”, de la capacidad para lograr tal desplazamiento.  Dada la limitación de recursos, la estrategia contempla negárselos al sector criminal y desviarlos hacia el  “tercer sector”.  Esos recursos deberán ser aplicados al desarrollo de la capacidad de organización de las comunidades.   De esa forma se contribuiría a desplazar a esa unidad económica operante hacia una posición menguante (cuadrante III) dentro del espacio de opciones estratégicas.

El “tercer sector” tiene potencial para convertirse en un jugador clave en los mercados que suplen bienes y servicios públicos, sólo en la medida que el sector público lo permita.  Es decir, el sector público tendría que abandonar la visión tradicional y permitir que el “tercer sector” se desarrolle como competidor.  Un ejemplo concreto de una forma en que se pueden negar recursos al sector criminal y canalizarse los mismos de acuerdo a la estrategia aquí sugerida consiste en legislación que obligue al gobierno a compartir recursos obtenidos como producto de la confiscación de propiedades derivadas de la actividad criminal con agencias del “tercer sector”.

11. Estrategia particular para Fondos Unidos

Fondos Unidos de Puerto Rico, como integrante del “tercer sector” requiere una estrategia particular consistente con la estrategia general sugerida anteriormente para el “tercer sector”.  Los elementos de la estrategia particular que se recomienda en este informe se detallan a continuación.

11.1 Los criterios requeridos

11.1.1 Centralidad del Impacto

El criterio estratégico de centralidad del impacto esperado como resultado de la acción sugiere que aquellas medidas que tengan como resultado directo la reducción de la tasa de nacimientos bajo peso tendrán mayor efectividad y rendimiento a largo plazo por vía de resultados indirectos de carácter preventivo.

11.1.2 Viabilidad de la Intervención

El criterio estratégico exige que la acción social contemplada pueda ser llevada a cabo en la práctica.  Este criterio sugiere que la intervención será viable en tanto la misma se estructure vía programas y servicios de educación y apoyo a las adolescentes y a sus familias.

11.2 El foco de acción

No obstante haberse establecido anteriormente, vale la pena repetir, que la evidencia señala que la problemática social en Puerto Rico está asociada con la pobreza y se concentra en comunidades que se caracterizan cada vez más por condiciones que se observan en los centros urbanos más decrépitos del noreste de los Estados Unidos.  El resultado ha sido la disolución de la familia como institución principal de la sociedad y una epidemia de embarazos entre la población adolescente, acompañado con una altísima tasa de nacimientos bajo peso.  Por lo tanto, es el cuidado pre-natal de la madre y la intervención temprana con el bebé, y luego el seguimiento y apoyo integral durante los primeros tres años, la clave para frenar el proceso que ha llevado a esta sociedad al borde de la pérdida de dos generaciones.  He aquí donde se encuentra el mayor vacío y la acumulación más densa de necesidades que escapan a las prioridades atendidas por los sectores público y privado.  Es aquí, por tanto, que la contribución del “tercer sector” puede tener el mayor impacto y el mejor rendimiento.

En síntesis, el foco de acción que promete el mayor efecto total –efectos directos más efectos indirectos– consistirá en concentrar los recursos disponibles en esfuerzos preventivos.  En otras palabras, el mayor grado de “centralidad del impacto” de la acción social se logrará a través de esfuerzos dirigidos al apoyo de adolescentes, niñas y a sus familias.  Esos esfuerzos se deberán traducir en programas de carácter educativo, de apoyo social, y de salud física y mental.

11.3 Objetivo de intervención viable

11.3.1 Peso al nacer

Para poner en marcha una estrategia es necesario contar con un objetivo claro que permita la evaluación del éxito de la acción.  La tasa de niños nacidos bajo peso brinda un objetivo de tal naturaleza. Por lo tanto, se propone la adopción, como objetivo estratégico sujeto a medición continua, la tasa de nacimientos vivos bajo peso.

11.3.2 Meta Intermedia

Para guiar y evaluar el desempeño de las acciones programáticas, los sectores comunitarios del País apoyados por Fondos Unidos de Puerto Rico,  plantearían como meta intermedia, la reducción de la tasa de nacimientos vivos bajo peso en un 50 por ciento durante la próxima década.

12. Elementos cotangentes a la puesta en marcha de la estrategia sugerida

12.1 Dinámica entre agencias de acción social y organizaciones de apoyo financiero

12.1.1 Complejidad e importancia

Las organizaciones sin fines de lucro son un eslabón de gran importancia en la cadena que provee servicios humanos, especialmente fuera del campo de la salud.  Su importancia estriba en su gran número y en que ocupan posiciones estratégicas como intermediarios en el complejo sistema de relaciones interorganizacionales.

El sistema de prestación de servicios humanos envuelve la participación y la relación entre todos los niveles de gobierno, numerosas instituciones sin fines de lucro, organizaciones de servicios propietarios al igual que proveedores independientes.  Estas relaciones interorganizacionales pueden incluir el referido de clientes, la colaboración en el estudio de necesidades y la formación de una sociedad en cuanto a  arreglos contractuales y propuestas.  Como estas relaciones conllevan el intercambio de recursos organizacionales, se observa la tendencia a la politización y al dominio de esfuerzos gerenciales.

Las instituciones sin fines de lucro carecen generalmente de control directo sobre la disponibilidad de fuentes de fondos estables.45  Además, la mayoría depende de una variedad de fuentes de fondos (apoyo corporativo, ayuda del gobierno a través de subvenciones, donativos de individuos o de grupos, cobro de tarifas, fondos por inversiones, etc.).  Como resultado, para allegar fondos, las instituciones se ven forzadas a llevar a cabo numerosas tareas de diversa naturaleza y a cumplir con requisitos múltiples.  Las actividades impuestas por la realidad del medio en que se desenvuelven las organizaciones obliga continuamente a escribir propuestas, solicitar donativos, entrar en relaciones contractuales, llenar los requisitos de membresía de agencias (como Fondos Unidos), mercadearse ellas mismas, organizar eventos especiales para recaudación de fondos, y otras.  La mayoría de los donantes institucionales exigen que las agencias provean ciertos servicios específicos o que lleven a cabo ciertas actividades, que no siempre concuerdan con la misión de la agencia, para poder obtener los fondos.

45El Anejo incluye un informe especial sobre los retos que enfrentan las organizaciones sin fines de lucro y las opciones que se sugieren para manejarlos.

Las organizaciones de servicio social funcionan ofreciendo múltiples servicios en un ambiente muy denso.  En ese ambiente, un gran número de organizaciones se mantienen activas conformando un sistema dependiente.   De hecho, se ha planteado como hipótesis básica “que las relaciones con la fuente de recursos se institucionaliza a través del tiempo”.46  Esa institucionalización, o falta de innovación y búsqueda de alternativas, ocurre en parte, porque resulta ser menos costoso para las organizaciones continuar administrando relaciones con los donantes institucionales ya establecidas, y con las que ya están familiarizadas, que envolverse en el proceso de explorar y establecer otras.

Las instituciones sin fines de lucro cuentan con tres fuentes principales de fondos: 1) cobro de honorarios;  2) donativos;  3) subvenciones y contratos de gobierno.  El sistema de cobro de honorarios resulta atractivo para las organizaciones sin fines de lucro que operan ofreciendo servicios humanos, ya que les permite retener control sobre sus recursos y sobre la gerencia de sus operaciones.  Pero, por otro lado, se presenta un grado de inestabilidad en los ingresos que surge de las fluctuaciones en la clientela servida y la dificultad para la financiación de las operaciones.  Se impone así presión sobre en el flujo de efectivo de las instituciones y afecta el nivel y calidad del servicio.

Los donativos tienen la ventaja de que constituyen una fuente flexible de fondos.  No obstante,  para que funcione adecuadamente ésta fuente de fondos, las instituciones tienen que envolverse en un proceso de mercadeo de la institución.  Se hace necesario “vender” la imagen de la institución y del servicio prestado.  La estrategia conlleva gran esfuerzo por parte del personal de la institución y de los miembros de su junta directora, que generalmente no están capacitados para tal gestión. Por otro lado, de año en año los donativos se comportan de forma volátil e impredecible.  Resulta más predecible el cobro de honorarios que depender de donativos como fuente principal de ingresos.

A diferencia del cargo por honorarios y la petición de donativos, las subvenciones provistas por, y los contratos con, el gobierno someten a las instituciones que reciben fondos de esas fuentes a un control externo considerable.  Ese control se manifiesta a través de la imposición de condiciones que se traducen en fechas límites, múltiples informes y auditorías.  Las subvenciones y los contratos requieren estructuras complejas para su administración y para llenar los requisitos de calificación y solicitud de fondos.  El sistema de subvenciones y contratos presenta dificultades, no sólo por el tiempo que se requiere desde el inicio de la petición de fondos hasta que son otorgados sino que, impone contingencias fiscales.  Estas provienen principalmente de la forma en que típicamente fluyen los pagos que realiza el gobierno.  Esto se traduce en niveles muy considerables de cuentas por cobra y expone a las instituciones a peligros financieros que pueden colocarlas en grave riesgo.  Fondos Unidos representa una excepción en cuanto a otorgar fondos por adelantado.  A pesar de las dificultades inherentes a la obtención de fondos mediante subvenciones y contratos de gobierno, las agencias tienden a continuar con la relación establecida por los motivos que se explicaron anteriormente y que establecen una relación dependiente entre la institución que recibe y la fuente que origina los recursos.

46Pfeffer & Salancik, 1978

12.1.2 Perspectiva Psicosocial

Los patrones que tipifican las relaciones interpersonales no se limitan al plano individual.  En el mundo moderno la velocidad del cambio contribuye a niveles de mayor complejidad.  Los patrones que típicamente se producen en el trato interpersonal son emulados en el plano de las relaciones entre grupos y aun entre organizaciones.  De hecho, es posible un análisis que proyecte la dinámica de las relaciones interpersonales cuando se manifiestan en un plano interagencial.  Por ejemplo, entre una organización como Fondos Unidos de Puerto Rico y las agencias sin fines de lucro que participan como receptoras de fondos que distribuye Fondos Unidos de Puerto Rico.

En las dinámicas que se suscitan de las relaciones interpersonales, frecuentemente se observa que alguno de los participantes se convierte en figura dominante.  También se observa, que por lo general, una parte del grupo se limita a seguir al líder y se conforma con un rol pasivo.  Dentro de el mismo grupo se puede identificar  al que dicta las pautas, al que lo sigue, el que discrepa pero lo sigue y finalmente al que no lo acepta y rompe la relación.  La misma dinámica se puede dar en grupos pequeños o grupos grandes y complejos.

En la relación de Fondos Unidos con las agencias participantes se observan dinámicas similares a las que se han mencionado anteriormente. Es importante, en esta relación específica, determinar quién asume el rol activo y dominante y quién el rol pasivo y conformista, y si hay alguien que asume el rol no conformista.

Cada una de estas agencias ha asumido un rol con respecto a las otras. Fondos Unidos ha desempeñado el rol de intermediario financiero entre el cliente que dona los fondos y las agencias participantes (beneficiarios).  Este rol conlleva mucho poder, ya que, como intermediario financiero, su rol incluye la programación o estructuración.  Es Fondos Unidos quien diseña y estipula las condiciones que deben cumplirse para que una agencia pueda cualificar para recibir los fondos solicitados.  Desde el momento en que la agencia sin fines de lucro se acerca a Fondos Unidos para solicitar ayuda económica, tiene que someterse a los criterios de esta agencia.  El mismo proceso que se tiene que llevar a cabo para la solicitud de fondos,  limita las opciones de los solicitantes.  O se cumple con los criterios o se expone a ser rechazado en su solicitud de fondos.  Cada agencia solicitante tiene que buscar la manera de caer dentro de los parámetros  o criterios de elegibilidad. La presión que se genera en la búsqueda de fondos es tan grande, que las agencias solicitantes tienden a “pintar” la imagen de una agencia “ideal” como receptora de fondos.  En su propuesta para solicitar fondos, usualmente llenan todos los requisitos…por lo menos en papel.  Aunque las propuestas son estudiadas y analizadas, la información que contienen, buena o mala,  se convierte en la base determinante en años subsiguientes para propósitos de asignación de fondos.  Por ejemplo, los números ofrecidos por las agencias al estimar la población servida, son base para la evaluación de futuras solicitudes de fondos.  Ello a pesar de lo inadecuado o inconsistente que pudieron haber sido dichos estimados.  Resulta paradójico que, mientras más restrictivos aparentan ser los parámetros establecidos para calificar como agencia receptora de fondos, mayor es el incentivo para la utilización de cifras que no guardan proporción con la realidad.

La percepción del rol de Fondos Unidos se asemeja a un “padre” excesivamente protector que, al determinar y estructurar el ambiente en el que se desarrollará su “hijo”, no da margen para que ese “hijo” experimente y busque alternativas de desarrollo.  Fondos Unidos, con la mejor intención, (en su rol fiscalizador y de supervisor), da la impresión de que no promueve ni estimula a las agencias receptoras a explorar y diseñar alternativas para recaudar fondos.  Al asumir un rol paternalista, Fondos Unidos contribuye a crea una relación de dependencia.  Aún cuando lleva a cabo una supervisión estricta de las agencias, esa misma supervisión incentiva reacciones que resultan en que la agencia dependiente trate de “jugar” con la realidad y crear distorsiones acomodaticias para ambas partes.  Las agencias participantes harán lo que creen que “papá” desea aunque ello no concuerde con la realidad.  Este juego del “dominador” y el “sometido” solo conduce a actitudes que no son saludables y que se apoyadas en el dominio de uno y en el temor del otro.  El temor siempre conduce a la búsqueda de rutas de escape temporeras, pero no constructivas.  Es mejor siempre fundamentar cualquier relación sobre bases de confianza mutua,  respeto y  la aceptación de la individualidad de las partes.  La creatividad y el crecimiento fructífero son preferibles, aunque frecuentemente presentan retos al producir cambios.  Ello es así porque el desarrollo de nuevas ideas y la exploración de nuevos territorios, sin el constante temor de limitaciones arbitrarias impuestas por estructuras poco viables en el mundo de hoy, resulta ser más cónsono con las características necesarias para la efectividad de las instituciones en la nueva realidad social.

Como ya se ha indicado, Fondos Unidos de Puerto Rico proyecta una figura paternalista ante las agencias.  Es el “padre” que establece límites y permite o no permite el desarrollo de su “hijo”.  Si la figura paterna es muy estricta, e intenta estipular unos criterios de acuerdo a su visión protectora, se encontrará que el “hijo” a su cargo reaccionará de varias formas alternativas predecibles: 1)  se somete y acepta todo lo que el padre pide, a expensas de sacrificar su individualidad; 2) se somete en apariencia, manipulando la situación y las circunstancias hábilmente, pero con estrategias engañosas que minan y distorsionan la relación; 3) se rebela, generando sentimientos encontrados que no ayudan a mejorar la relación ya deteriorada, y eventualmente se separa violentamente del “padre”.

En resumen, las agencias que reciben fondos de una organización como Fondos Unidos parecen compartir un factor común, v.gr., la dependencia limitante en relación a su beneficiario.  Desde el punto de vista de las agencias, el fenómeno es comparable con el niño que se acostumbra a depender de su progenitor y no encuentra como romper con la relación que le provee un sentido de seguridad real o imaginada.  El mero pensar en la posibilidad de perder una fuente de ingresos que produce sensación seguridad y continuidad, provoca generalmente ansiedad y malestar interno.  Ello se debe al simple desconocimiento de cómo cubrir necesidades que hasta el momento no son motivo de preocupación extrema.  La ansiedad y el malestar asociado con una posible separación de la fuente de ingreso se hace aún más intensa cuando está en juego el bienestar y la seguridad de muchos.  Esta es precisamente la situación en que se encuentran las agencias.

La posibilidad de perder el apoyo económico de una organización de la talla de Fondos Unidos puede provocar efectos colaterales invisibles indeseables.  El resultado de esos efectos puede distorsionar el servicio que se brinda.  Las presiones de la agencia donante son tan grandes que obligan a la agencia receptora a pintar muchas veces un panorama muy lejos de su realidad.  Es preferible dar una visión de crecimiento y de mucho rendimiento que decir que la agencia ha pasado por un mal año y que no ha podido alcanzar una mayor población para brindar unos servicios.  Desde el punto de vista de la agencia, se anticipa que el coste de presentar una realidad de pérdida en recursos, o en población servida, resultaría en una disminución de fondos o en la pérdida total de los mismos.

La visión que prevalece entre los gerentes de las agencias es que resulta más seguro contar con fondos cuya procedencia ya se conoce que aventurarse en la búsqueda de fondos de origen desconocido.  Es posible que los fondos que ya se reciben no sean suficientes para cubrir los gastos y crecer; entonces la norma consiste en optar por cubrir los gastos y no crecer.  Todo lo que implique buscar fondos fuera de los límites de Fondos Unidos parece estar vedado, ya que puede repercutir en una pérdida de ingresos.  Las agencias perciben que Fondos Unidos penalizará cualquier esfuerzo que resulte en la recaudación de fondos adicionales quitándoles parte de la subvención.  Lo ideal sería que Fondos Unidos, en vez de penalizar estos esfuerzos, recompensara los mismos y lo hiciera claro a las agencias.  De no ser así, las agencias receptoras se estancan y perpetúan patrones que, en vez de ayudarlas a desarrollarse, limitan la oferta y llevan a la mediocridad en la prestación de servicios.

12.2 Recomendación estratégica de política interna

Los criterios que utiliza Fondos Unidos en la actualidad para la selección de agencias participantes y, por ende para la otorgación de fondos, limitan y penalizan a las agencias solicitantes desde el momento en que comienza el proceso de selección. Se recomienda que Fondos Unidos considere una revisión a su actual enfoque se selección y otorgación de fondos.  El enfoque sugerido busca que el sistema de distribución se ajuste ágilmente a los cambios que se suscitan constantemente en el mundo pos-moderno y a las circunstancias particulares de Puerto Rico.

Se ha discutido anteriormente la tendencia prevaleciente a producir una relación ineficiente de dependencia entre las organizaciones que prestan los servicios y las fuentes de recursos.  Para remediar esa tendencia y para cumplir con el objetivo primordial de ajuste rápido a una situación social de crisis y de cambio vertiginoso, se sugiere a Fondos Unidos de Puerto Rico la siguiente estrategia.

• Sustituir gradualmente, y sin perjuicio a las agencias, su función como “intermediario financiero” por una función proactiva de “comprador de una cartera de servicios” escogida previamente para responder a prioridades estratégicas y que cumpla con estándares preestablecidos de calidad.

La estrategia sugerida implantaría un sistema de asignación de recursos que permitiría que las agencias se organizaran en respuesta a la demanda por servicios que surgiría de la “cartera” o “menú” que Fondos Unidos estaría dispuesto a “comprar”.  Este enfoque no penalizaría a las agencias que produzcan una oferta mayor de servicios por haber obtenido fondos complementarios o adicionales a los que Fondos Unidos otorgue.  Por el contrario, se estimularía precisamente que tal cosa ocurra para que se aumente la oferta de los servicios identificados e incorporados en la “cartera” que Fondos Unidos interesa.  La estrategia sugerida resultará en un mejor cumplimiento de la misión Fondos Unidos y del servicio que realiza para sus clientes, v.gr., los donantes.

De la identificación misma de la zona de máximo impacto probable surgen los candidatos a ser objeto de intervención viable, es decir, los servicios y programas a ser incluidos en la “cartera” de Fondos Unidos. A modo de ejemplo saltan a la vista los siguientes:

Servicios a madres solteras mediante programas de maternidad responsable.
“Escuelas” para padres y madres.
Servicios de orientación y apoyo a las familias afectadas.
Servicios en el área educativa pre-escolar
Servicios de intervención temprana en el área de deficiencias en el desarrollo.
Servicios a niños y niñas de nivel académico elemental en áreas de orientación sexual.

13. Necesidad social identificada y recomendación de acción programática

La necesidad del ser humano para organizarse y asociarse está reconocida como una característica consubstancial a su naturaleza.  En la medida en que las condiciones sociales se deterioran, las instituciones que satisfacen la necesidad de los seres humanos para socializar organizadamente dentro de los márgenes reconocidos y legalmente instituidos, desaparecen.  Se produce entonces un vacío que tiende a llenarse por organizaciones al margen de la ley.  Un ejemplo de este fenómeno se observa hoy, con intensidad dramática, en lo que fue hasta hace solo unos años la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas.  De hecho, se estima que el 70 por ciento del Producto Bruto de la economía de Rusia hoy lo generan organizaciones de la mafia rusa.  En la economía típica del gueto la ausencia de instituciones funcionales de mercado y el rompimiento de la unidad básica de la estructura social, v.gr., la familia, se llena rápidamente por organizaciones criminales.  De ahí que, y a la luz de la discusión desarrollada en la sección introductoria de este informe, la necesidad de ayuda urgente para sostener esfuerzos de organización social en las comunidades puertorriqueñas constituya una prioridad de la más alta categoría para el “tercer sector”.  Fondos Unidos de Puerto Rico puede dirigir recursos a estos fines de manera perfectamente consistente con las necesidades del Puerto Rico de hoy y con sus prioridades como entidad que intenta generar el mayor impacto dentro de las limitaciones impuestas por la relativa escasez de los recursos.  Para ello se recomienda que Fondos Unidos reconozca de forma explícita, mediante un pronunciamiento al respecto, que existe una necesidad urgente no atendida en la sociedad puertorriqueña.  Ese pronunciamiento puede plantearse de la siguiente forma:

• Reconocer como necesidad social identificada la ayuda requerida por las comunidades para lograr organizarse con objetivos de autogestión. 

El pronunciamiento anterior serviría de guía y estímulo en su dimensión práctica al convertirse en programas y servicios que formarían parte de la “cartera” a ser demandada por Fondos Unidos y suplida por las agencias participantes.