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El Futuro Sobre el Tapete:

Introducción

En Agosto de 2001 me dirigí a la Asamblea Anual de la Asociación de Economistas de Puerto Rico para presentar un apretado resumen del libro que había había sido publicado en septiembre del 2000. Se titulaba El Futuro Sobre el Tapete: tres escenarios y una provocación. El libro  y había sido es el producto de un proyecto de auscultación del futuro que dirigí y que utilizó el método conocido por “Delphi” y que se prolongó por un periodo de dos años de intenso trabajo. Reproduzco aquí el texto de mi discertación a la Asamblea de los Economistas. Es interesante ver cómo se pintaban futuros alternos y contrastarlos con nuestra realidad contemporanea doce años después.

El método Delph consiste de un proceso iterativo de consulta a un grupo de personas que cuentan con cierto conocimiento experto en la materia bajo estudio. El Delphi se utiliza, por lo general, para anticipar condiciones futuras. De ahí que se le haya denominado en alusión al mítico oráculo de Apolo, ubicado en la ciudad de la antigua Grecia, Delfos. Es preciso aclarar que la propuesta aproximación al futuro no debe confundirse con un mero ejercicio adivinatorio. Mucho menos debiera entenderse como la formulación de un pronóstico de condiciones ineludibles. Por el contrario, en la consulta a los expertos, se intentó, aprovechar la opinión informada que da el conocimiento especializado sobre aspectos de la condición actual del país. El proyecto Delphi es una auscultación del futuro que es lógico esperar. El objetivo, claro está, busca otear el futuro que con mayor probabilidad enfrentará Puerto Rico a un plazo de 20 años y la ruta que seguirá para llegar allí. Con una conciencia de que el futuro no es un destino inalterable y menos puede concebirse como un tiempo donde todo necesariamente será mejor. El proyecto busca futuros factibles y rutas que conduzcan hacia el deseado.

Por otro lado, en opinión del panel, ciertos problemas que sufre el país alcanzan carácter de emergencia. Esa característica obliga a considerar acción social urgente dirigida a detener tendencias y conductas sancionadas por el mismo gobierno, aun en violación de leyes y de sus propios reglamentos. Tal es el caso que presenta el desorden patente en la utilización del territorio.

El instrumento utilizado para realizar el proceso de consulta consistió de un cuestionario que se incluye en el libro como anexo. El cuestionario da comienzo con una provocación al panel al presentar inicialmente tres escenarios o posibles futuros entre los que se pide que el panel escoja el de mayor probabilidad. Cada escenario se presentó como un relato que sitúa al reportero que informa hechos consumados a 20 años del momento actual. El cuestionario busca esa respuesta insistentemente. De hecho, se recurrió a cuatro formas  distintas indagar del panel su opinión en torna a lo factible en horizonte futuro del país. Una de esas formas consiste de un juego con el que se trató de precisar el diagnóstico de la situación actual y, más aún, la ruta al futuro implícita en el pensamiento de los panelistas.

Lo deseable, lo posible, lo probable y lo necesario

La planificación de largo alcance requiere definir lo deseable, lo posible, lo probable y lo necesario. De ahí se determinan las acciones requeridas para hacer realidad lo necesario. Por lo tanto, el elemento práctico es central a la planificación. Las interrogantes planteadas al panel buscan respuesta a las siguientes preguntas: ¿qué metas son posibles, necesarias y alcanzables? ¿Qué prácticas habrá que evitar a toda costa para garantizar la supervivencia? ¿Cuales son las acciones necesarias y factibles para poner en marcha una iniciativa de planificación desde el ámbito de la sociedad civil?

Los tres escenarios presentados a los expertos llevaban títulos sugestivos:

Turbulencia Sin Cambio, La Fuga y La Transformación Gloriosa. Los escogidos por el panel como los más probables anticipan etapas muy difíciles para el país. En ciertos aspectos, la ruta al futuro conlleva la posibilidad real de tiempos difíciles antes de que la situación socioeconómica mejore sustancialmente. Lograr esa mejoría exigirá, en primera instancia, toma de conciencia y, en segunda instancia, acción social deliberada.

Para calibrar mejor la probabilidad de los escenarios futuros, se pidió a los expertos que tomaran en cuenta fuerzas que tienen efecto determinante sobre el potencial actual y, por lo tanto, sobre lo que será factible alcanzar en el futuro. El panel de expertos opinó sobre las que anticipan serán fuerzas o factores decisivos para el futuro. Dentro de un plazo de 20 años las fuerzas decisivas incluyen la estructura demográfica y la composición sectorial de la economía. Debido a su influencia, éstas fuerzas condicionan el potencial y los límites que circunscriben al país.

Por ejemplo, la composición demográfica esperada permite anticipar, entre otras, actitudes del electorado. El panel reconoce una tendencia importante en el envejecimiento relativo de la población –según reflejado por la mediana de edad. Mientras el grupo más joven, 16 años o menos, será el más pequeño, el número de personas en edad de retiro se mantendrá en continuo aumento por los próximos 20 años. Dicha tendencia se intensifica por la emigración.

Debido a la composición anticipada, la emigración es un factor de importancia. En lo económico, el resultado neto tendrá efectos importantes sobre la capacidad de producción y sobre la composición de la demanda. En lo puramente social, los efectos de la emigración pueden ser tan importantes como en lo económico. La evidente naturaleza circular de la emigración puertorriqueña, así como el cambio que se ha producido en décadas recientes en el destino y el patrón de aglomeración de la misma en los EE.UU., fue planteado al panel. Los expertos anticipan que la concentración de la diáspora puertorriqueña se mantendrá en las ciudades donde lo ha hecho hasta el presente. No obstante, el panel considera que la dispersión de la emigración futura aumentará reflejando las características sociales de los emigrantes.

El panel respondió a preguntas que fueron diseñadas para establecer el grado de consistencia que integraba su anticipación de lo factible y con lo probable. Algunas preguntas se plantearon en términos de metas. Las metas fueron evaluadas en función de lo que el panel consideró como su factibilidad a la luz del potencial del país y de sus limitaciones.

¿Qué posibilidades hay de recuperación del daño producido a la manufactura por la derogación de la sección 936 del Código Federal? El panel escogió que, como meta razonable de recuperación que la manufactura retenga una participación de 30% en la generación del producto bruto de la isla, a un plazo de 20 años. Esta meta, factible en opinión del panel, representa, no obstante, una pérdida de 10 puntos con respecto al por ciento de contribución actual del sector de la manufactura al ingreso bruto.

La meta de progreso en el estándar de vida escogida por el panel, es una tasa de crecimiento de un 1.0% anual en el ingreso personal disponible real per cápita. Nótese que independientemente de lo pequeña que pudiera lucir a primera vista la meta es considerable. Especialmente cuando se toma en cuenta que consiste de un crecimiento sobre el efecto que infunden los precios. Además distribuye el ingreso personal en términos per cápita, descontando de esa forma la presión demográfica. La meta, además, tomo en cuenta el efecto neto de los impuestos y las transferencias a las personas. De sostenerse ese ritmo de crecimiento por veinte años, el estándar de vida ciertamente mostraría un avance considerable. El panel considera que, de movilizarse los recursos y la voluntad requerida, la meta es viable.

En cuanto a la disparidad de ingreso entre Puerto Rico y Mississippi, estado más pobre de los EEUU y con el que generalmente se compara a la isla al considerar la viabilidad de la estadidad o de la independencia, el panel consideró viable cerrar la brecha de diferencia en un 50%. Es decir, que el ingreso personal en Puerto Rico, al cabo de dos décadas, llegue a la mitad del de Mississippi. Ello, no obstante, sólo con relación al ingreso que alcanzó ya Mississippi.

Por otro lado, el panel se mostró notablemente menos optimista en cuanto a las probabilidades de recuperación del sector de la manufactura hasta volver a las condiciones previas a la derogación de la sección 936 del Código Federal de Rentas Internas. El panel tiende a opinar que dicha recuperación no es probable.

El gobierno ha sido el sector dominante en la economía desde mediados de siglo. Ante el aparente retraimiento del sector público en ciertas actividades de producción y servicios directos, el panel consideró viable cierto crecimiento del sector privado. La meta anticipada por los expertos contempla que el ingreso originado por el sector privado alcance eventualmente un 55% del total.

El panel consideró factible un crecimiento relativo en el ahorro interno de Puerto Rico, que por mucho tiempo ha sido insuficiente. Los expertos se inclinaron a plantear una meta de ahorro interno que resultase no negativa. Es decir, que el ahorro positivo realizado por unos sectores podría resultar suficiente para cancelar el desahorro de otros sectores.

El panel consideró tres aspectos fundamentales referentes a la distribución del ingreso. La distribución continúa polarizada al concluir el siglo. La correlación entre educación y destrezas en el dominio del idioma ha sido establecida. De hecho, el ingreso que informan las familias está directamente relacionado con su dominio o falta de dominio del idioma inglés. Hay indicaciones de que la polarización de la distribución está bajo la influencia de factores de género. La distribución empeora en lo que se refiere a las mujeres.

El estándar de vida guarda relación directa con la educación y del acceso a las fuentes de riqueza que en la actualidad requieren el dominio del inglés. Las fuentes de riqueza son hoy más intangibles. Se refieren a la información y al conocimiento. Por otro lado, los expertos reconocieron que la condición económica determina el nivel de accesos a esas fuentes de riqueza. De ahí que, un 95% de los expertos consultados opinó que la distribución del ingreso seguirá polarizándose al mismo ritmo observado en la última década del siglo 20. Aquí, ciertamente, el panel lanza un llamado de alerta.

El panel mostró preferencias distintas a las derivadas de la distribución que se observa en categorías presupuestarias del gasto público. Así pues, partidas catalogadas como “educación” y “cultura”, y “desarrollo social” merece, en opinión del panel, una mayor atención.

En cuanto a la inversión pública, los expertos plantearon como meta factible dedicar 25% de la inversión bruta anual al mantenimiento y reposición de los activos físicos. A pesar de la dificultad de hacer progresar esta meta, debido a las obvias presiones políticas, el panel plantea la viabilidad de la misma.

Los expertos manifestaron una abierta preferencia por la descentralización de la administración pública. El panel consideró que una meta factible para promover dicha descentralización del gobierno consiste en nivelar la distribución de competencia del gobierno central y con los gobiernos municipales. El objetivo sería que el primero conserve un mínimo de responsabilidad. En concreto, la distribución de responsabilidad asignaría la mayor parte, más del 50%, a los gobiernos locales. Los gobiernos central y federal compartirían la competencia restante. El gobierno local asumiría mayor competencia que el federal. Este último retendría un 10% de la misma. Nótese que los porcentajes sirven sólo para ofrecer una indicación de preferencias.

Un ejercicio de auscultación del futuro del país no podía dejar de lado el ineludible asunto del status. Consultados sobre dicho asunto y sobre lo que juzgaban viable dentro del ámbito jurídico político como solución al tema del status el panel ofreció varios señalamientos. En cuento a la capacidad del sistema electoral para resolver el problema del status los expertos señalaron que éste explica por lo menos en parte la incapacidad para resolver el problema. Incluso plantearon que el proceso de desarrollo político, según se manifiesta en el sistema electoral, ha llegado a su límite, ya no da más. Por lo mismo, se señala la necesidad de recurrir a procesos no electorales para llegar a una solución del asunto, que para el 2020 habrá llegado a un tranque.

El panel se inclina a considerar que el sistema electoral vigente es incapaz de aportar soluciones al asunto del status, se afirma claramente que éste no se va a desvanecer por agotamiento. Los expertos no anticipan la integración jurídica de Puerto Rico a los Estados Unidos como tampoco la asimilación cultural sin integración. Más bien, el panel ve la identidad cultural fortalecida por el nacionalismo.

El panel se dividió ante la pregunta de sí la voluntad política en los EE.UU. pudiese darle solución al asunto del status. En cambio, el panel mostró consenso al opinar con firmeza que no se llegará a una solución jurídica del status sólo por voluntad política local. Lo que sí considera probable es una solución provocada por realidades económicas.

Un punto en que los expertos consultados se mostraron pesimistas fue en lo que concierne a la acumulación de capital social. Un buen indicador del acervo de capital social con que cuenta una comunidad está en la importancia de las actividades informales y criminales, entonces el pesimismo de los expertos es mucho más que evidente. La mayoría de los panelistas anticipó que lo más probable es que para el año 2020, la proporción de actividades informales criminales equivaldrá a una quinta parte de las actividades económicas del país.

Al tomar en cuenta, como criterio de progreso, el balance entre los componentes tangibles e intangibles de infraestructura social y física, una tercera parte del panel prevé que, al compararse con el balance vigente, la situación del país empeorará antes de mejorar. Una proporción aún mayor, dos de cada cinco expertos, anticipa que la posición relativa del país no mejorará en la dimensión física, aunque prevé que en la dimensión social sí podrá haber mejoría durante el período. Aparentemente, el panel anticipa el advenimiento de un proceso de compensación. Durante ese periodo la sociedad recurrirá a fortalecer relaciones e instituciones, como respuesta a una condición de retroceso material.

Futuros alternos

Para precisar qué consideraba realizable el panel, se pidió a los expertos que consideraran futuros alternativos probables. Se definieron cinco escenarios, o futuros alternos, mediante igual número de conjuntos de indicadores socioeconómicos. Estos respondían a estadísticas históricas reales observadas en distintos lugares o tiempos. Uno de esos lugares correspondió al estado de Mississippi. Mississippi se ha utilizado frecuentemente como un punto de referencia en lo relativo al progreso económico de Puerto Rico. Se considera a ese estado el más pobre de los EE.UU. Se incluyó a Colorado por razón de su geografía y su cultura. La geografía de Colorado, a pesar de no tener costa marítima, tiene paralelos con la de Puerto Rico. Consiste en una franja de área similar en extensión a la de la isla, en dónde se concentra la inmensa proporción de su población residente. Por razones históricas, su población hispanohablante o, por lo menos, de raíz hispana, es muy considerable. El archipiélago de Hawaii ha sido otro punto de referencia. Dada su estructura económica, ese estado se ha presentado como modelo por los que favorecen la estadidad federada en Puerto Rico. El otro punto de referencia fue el estado de Florida ya que en este último se ha desarrollado una población con raíces hispanas influyente en términos políticos.

Ante la naturaleza de los problemas y de los riesgos que confronta la sociedad contemporánea los mercados no ofrecerán soluciones socialmente suficientes. Se requiere, pues, planificación y acción social. De ahí que sea imperioso establecer prioridades. El panel fue confrontado con una lista de prioridades para el período de los próximos veinte años. A continuación aparece en orden de importancia el ordenamiento producido por el panel.